XICóATL 90

 

XICóATL

XICóATL Número 90

 

XICóATL Nro. 90, Enero / Marzo 2010

 

CONTENIDO:

  • ENSAYO: El amor eficaz: el cine de Marta Rodríguez. Guadi Calvo.
  • POEMARIO: Poemas. Flobert Zapata.
  •              Poemas. Jorge C. Corcho Padrón.
  • NARRATIVA: Cuentos. Amado Storni.
  • AUSTRIA: Poemas. Hubert Tassatti.




ENSAYO

Guadi Calvo nació en Buenos Aires en 1955 y es escritor y periodista. Ejerció profesionalmente la fotografía durante diez años y hace más de quince la abandonó, para dedicarse de lleno a la literatura. Realiza y coordina talleres literarios y seminarios. Ha publicado El Guerrero y el Espejo (1990) y Señal de Ausencia, (1993). Ejerce la crítica cinematográfica en diferentes medios de Argentina y Latinoamérica.

 

Dirección: Montevideo 1980 7ºA, (1021) Buenos Aires, Argentina.
Tel.: 54-11-4813-1313.
E-mail: guadicalvo@ciudad.com.ar
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EL AMOR EFICAZ: EL CINE DE MARTA RODRÍGUEZ
 

En Colombia, hablar de lo que pasa puede costar la vida.
Marta Rodríguez.

¿Cómo hago para no llorar, hermano?
Marta Rodríguez.



Marta Rodríguez, junto a su marido Jorge Silva, son los pioneros del cine documental antropológico colombiano. Ellos conforman el eje central del documentalismo de su país y sin duda se han constituido en un clásico del género en América Latina.
Desde sus inicios cinematográficos, Marta ha tenido una clara concepción sobre la intencionalidad que ha querido impeler a su trabajos. Intencionalidad que se basa fundamentalmente en el acompañamiento reivindicatorio de los movimientos estudiantiles, obreros, campesinos, indigenistas y afro de su país. Hoy sus filmes son un inmenso fresco, donde se contempla gran parte de las problemáticas más urgente de la realidad colombiana de los últimos cincuenta años.
Marta Rodríguez nació en Bogotá en 1933. Apenas con quince años fue testigo de los días del Bogotazo, recuerda haber tenido que cruzar el centro de Bogotá junto a una compañera de colegio batiendo un trapo blanco. Con aquellos sucesos Colombia profundizó aún más el espiral de violencia del que aún no sale y para Marta será un sello del que no podrá desprenderse jamás.
Terminado sus estudios secundarios en 1951 Marta viaja a Barcelona donde ingresará a la facultad de sociología. En 1957 se instala en París e ingresa a la Sorbona para estudiar lengua y civilización francesa, en paralelo se convertirá en una ferviente visitante de la cinemateca, a la vez que comienza a contactarse con círculos de obreros españoles exiliados, perseguidos por la tiranía franquista. En París conoce al cura y futuro mártir colombiano Camilo Torres, con quien construye una gran amistad, y será una pieza clave para su interpretación de la realidad.
1959 será un año decisorio para su vida, vuelve a Colombia e ingresa al recién creado, departamento de Sociología de la Universidad Nacional, fundado por Camilo Torres, de quién tomaría la idea que marcara su vida y su opción por los pobres: el “Amor eficaz”.
Al año siguiente, después de ese rápido paso por Colombia, regresa a París donde estudia cine en el Museo del Hombre con el cineasta y antropólogo francés Jean Rouch, realizador del clásico Yo Negro, (1958). Rouch le hará conocer el llamado Cinema Verité, el cual impulsa haciendo énfasis en la realidad de lo filmado y dejando en un segundo lugar los elementos más formales como el guión, la edición y la iluminación.
“Un cine que utiliza el artificio cinematográfico, sin violentar la vida de la gente y sus actividades” explicará el propio Rouch.
Marta también tomará clases con Claude Lévi-Strauss, quién la influirá de manera decisiva en sus futuros abordaje de investigación para sus proyectos cinematográficos.
En esa primera etapa de aprendizaje fílmico Marta Rodríguez realizaría junto al mexicano Tomás Pérez Turrent su primera película, un ensayó sobre el marché aux puces de París. Regresa a Colombia en 1965, donde retoma sus estudios de antropología, mientras trabaja en el área de cine de la Embajada de Francia. En la facultad de sociología, reencuentra a Camilo Torres, con quién trabajará estrechamente y la introducirá en el mapa de las grandes injusticias de Colombia. También conoce al fotógrafo Jorge Silva, quién será el compañero insustituible en su vida privada y en la profesional. Con Jorge realiza Chircales (1967-1972), una idea del escritor Arturo Alape, filme documental sobre la familia Castañeda, constituida por Alfredo, Marta y sus doce hijos, quienes sobreviven de la fabricación de ladrillos con métodos primitivos, en la comunidad de Tunjuelito, al sur de Bogotá. Allí al igual que los Castañeda, cincuenta mil familias, en su gran mayoría desplazados por la violencia, que vivía y vive el país, cambian la explotación agraria por la explotación urbana, como se explica en el filme. En los chircales no sólo serán explotados adultos y niños por igual, no sólo deberán soportar las horrorosas condiciones laborales, que remiten a las mitas y el yanaconazgo coloniales, sino que también son despojados por su patrón, el Doctor Guillermo Pardo Morales, a su derecho a voto, ya que Pardo Morales negociaba con los políticos de turno los votos de sus empleados.
Aquel primer trabajo que debió ser realizado con equipos prestados, comienzan en 1966 con la premisa de la “observación participante”. La dupla Rodríguez – Silva se aproxima al drama profundo de aquellos explotados, no como visitantes, sino que acompañan y sufren la explotación.
La construcción de Chircales (1967-1972) llevó cinco años entre la investigación y el rodaje, poco a poco Rodríguez y Silva fueron desnudando a sus personajes en su la terrible cotidianidad, sumidos en condiciones infrahumanas que los sumerge hondo en el barro de los chircales. Con sumo cuidado los realizadores muestran el ámbito en el que la familia debe sobrevivir, acosados por enfermedades, accidentes y la muerte siempre cercana.
Mucho antes de poder comenzar a filmar debieron desplegar un largo y paciente trabajo para conquistar la confianza de los Castañeda, lo que les permitió aproximarse a su vida familiar. Para conseguir los cuarenta y dos minutos que dura el filme pasaron largas jornadas de indagación y búsqueda, siempre cuidado de no avasallar su intimidad. Chircales es un demorado transito por el trabajo, la religiosidad, el sexo y la ideología de los protagonistas. Quizá el paseo de una niña en su primera comunión con su traje blanco por el paisaje de los chircales; y los niños cargando ladrillos sobre su espalda, sean las escenas más violentas y definitorias del filme.
Chircales fue estrenada en 1968 en el Encuentro de Cine Latinoamericano de Mérida, Venezuela, con un gran impacto. Para luego conseguir premios en los festivales de Leipzig, Alemania en 1972, Oberhausen, Alemania; Tampere, Finlandia y Cartagena, Colombia.
En 1970 en los Valles Orientales en el departamento de Vichada se producen una serie de matanzas contra indígenas guahibos, a manos del ejército colombiano alentado por los terratenientes de la zona. Marta y Jorge viajan allí, y realizan el documental Planas, testimonio de un etnocidio (1971), donde denuncian las torturas y asesinatos a las comunidades Guahibias, que subsistían de la caza, la pesca y la agricultura a pequeña escala. Los terratenientes, con el fin de despojarlos de sus tierras, organizan junto al gobierno una operación militar bajo el lema: “Ni el indio es hombre, ni el casabe es pan”. La operación exterminará a los líderes indígenas, obligará a las comunidades a abandonar sus asentamientos y a buscar refugió en la selva. El ejército quemará los poblados, perseguirá y asesinará a los indígenas, y desatará una cacería en búsqueda de Rafael Jaramillo Ulloa, líder y organizador de la Cooperativa Agropecuaria Integral, defensora de los Guahibos frente a los abusos de terrateniente y comerciantes. Esta matanza será la primera de las muchas realizadas por el ejército colombiano que llegará debatirse en el Senado, proceso que desenmascara los mecanismos de explotación y persecución de los que eran y siguen siendo víctimas los indígenas.
En el filme se entrevistan a algunos sobrevivientes como Isaías Gaitán, vocero de la comunidad, Cecilia Quintero y el niño Luis Quintero quienes narran cómo en el éxodo hacia la selva mueren niños, mujeres y ancianos, a manos del ejercito, que tortura y encarcela a los sobrevivientes.
Cinco años le llevaría Campesinos (1970-1975), filme que comienza con un demorado plano, que parece buscar un punto de referencia hasta conformar el rictus de un niño muerto; así será la gravedad del tratamiento de Campesinos, la cual analiza el significado de la tierra para el indio, su contenido simbólico, cultural, religioso.
Su siguiente trabajo es Nuestra voz de tierra, memoria y futuro (1973–1980) El filme intenta conjugar dos términos que parecen contraponerse: el registro documental y la puesta en escena. Aquí intentan desentrañar cómo es el proceso que en muchas comunidades indígenas va de la sumisión a la organización, en procura de su la supervivencia económica y cultural. El filme se concentra en los procesos de pensamiento de la cosmovisión de la cultura indígena, donde se contraponen actores como patrones y siervos; usurpación histórica y posesión milenaria, organización, magia, mito e ideología. Nuestra voz de tierra memoria y futuro, fue premiada en 1982 en los festivales de cine de Cartagena, Huelva y Berlín.
Al tiempo que Marta y Jorge rodaban Nuestra voz… deben hacer un alto para filmar el corto de 16´ La Voz de los Sobrevivientes (1980). El filme fue realizado a pedido de los indígenas y denuncia el asesinato de los líderes de la comunidad de Coconuco en el valle de Cauca por reclamar sus derechos a la tierra. El corto fue utilizado por el CRIC (Consejo Regional Indígena del Cauca) para presentar la denuncia frente a Amnistía Internacional.
El 13 de noviembre de 1985 otra tragedia sacude a Colombia, esta vez de manos de la naturaleza, cerca de medianoche la erupción de un cráter en el nevado del Ruiz provoca una crecida del río Lagunilla que exterminó el pueblo de Armero dejando 25.000 muertos, 20.700 damnificados y heridos, muchos mutilados y con graves secuelas sicológicas. Las pérdidas económicas son incalculables.
Rodríguez y Silva viajan hasta el lugar y filman Nacer de nuevo (1987). De todos los trágicos cuadros con que se encuentran se detienen en una pareja de ancianos María Eugenia Vargas (71 años) y Carlos Valderrama (75 años); que habitaban al margen del río Gualí, hasta la noche de la tragedia. Los ancianos son llevados al estadio deportivo de la ciudad de Honda donde conviven con otros damnificados. El plan de viviendas RESURGIR, entidad que maneja las ayudas internacionales, comienza a trasladar a las familias a nuevas viviendas, menos a María Eugenia y Carlos que no son beneficiados por su edad. Los ancianos quedan abandonados a su suerte en el solitario recinto. Este trabajo fue premiado en ese mismo año en Leipzig, Alemania y en 1988 en los festivales de Cartagena, Colombia y Oberhausen, Alemania.
Colombia es el segundo país productor de flores en el mundo, después de Holanda, y el primer exportador a los Estados Unidos. Esta industria, tiene muchos beneficiarios, pero muchas más víctimas que son las trabajadoras de las centrales de acopio y empaque de flores. Marta Rodríguez filma en 1987, el mediometraje Amor, mujeres y flores, sobre la explotación de estas trabajadoras, donde se pone en riesgo la salud y vida de muchas de ellas. Amor, mujeres y flores es premiada en D´Aurillac, Francia en 1989; en San Francisco, Estados Unidos; Mannheim y Friburgo, en Alemania y en Bogotá en 1990.
En pleno rodaje de estos dos últimos filmes, enero de 1987, muere Jorge Silva, golpe demoledor para Marta en lo personal y profesional, lo que la obligó a terminar sola estos trabajos y demorarse varios años para su siguiente realización. Recién en 1992 vuelve a filmar y en este caso será Memoria viva; hacia finales de 1991, son asesinados veinte indígenas de la etnia Paeces en la hacienda El Nilo en Caloto, Cauca. La masacre llegó a ser filmada por dos indígenas del departamento de comunicaciones del CRIC, Marta Rodríguez junto al cineasta boliviano Iván Sanjinés y con la colaboración de Paéz Jesús Piñakwe, trabajan con este ma-terial, donde denuncia que la masacre de Caloto fue perpetrada por el narcotráfico que comenzaba a instalarse en el departamento del Cauca.
Marta junto a su hijo Lucas Silva, filman tres medio metrajes cuyas problemáticas son la mismas en distintos estadios. En los Andes colombianos, en el municipio de Inzá, en el departamento Cauca, se ubica Tierradentro, territorio de la cultura Paéz. Esa región carga con una larga historia de resistencia. Allí se crearon ejércitos que resistieron a la dominación española, como el de la Cacica Gaitana en 1539, o más recientemente, en los años treinta del siglo pasado, el del paece Manuel Quintín Lame, quien lideró las luchas por la restitución de la tierra a las comunidades indígenas. El departamento del Cauca reúne la mayor parte de la población indígena de Colombia: Paeces, Guambianos, Yanaconas y Coconucos, pueblos netamente agricultores, que vieron caer sus ingresos debido a la caída del precio internacional del café y del fique; ésto fue aprovechado por el narcotráfico para incentivar el cultivo de Amapola, planta necesaria para la elaboración de la heroína. Con el fin de eliminar estos cultivos la oficina de antinarcóticos, financiada por los Estados Unidos, utiliza herbicidas de alta toxicidad como el glifosato, lo que causa graves daños a la salud de los agricultores, sus familias y al medio ambiente. Sobre estas incursiones del estado para eliminar cultivos ilegales con diferentes medios, es que Marta Rodríguez filma Los hijos del trueno (1994/98), Amapola, la flor maldita (1994/98) y La Hoja Sagrada (2001).
La violencia paramilitar en Colombia ha generado más víctimas de las que el gobierno y los medios de comunicación están dispuestos a revelar. Han aniquilado comunidades enteras, masacrado miles de luchadores por la paz e impedido el desarrollo de centenares de comunidades. En Colombia la guerra produce mil desplazados diarios, comunidades afro-colombianas, indígenas y campesinos son convertidos en objetivo militar. Estos movimientos de personas modifican absolutamente los territorios, miles de campesinos quedan sin sus tierras y sus culturas; a la vez que se generan nuevos terratenientes: paramilitares, políticos asociados o narcotraficantes, que es hablar de la misma cosa.
Este nuevo mapa del miedo se conforma de pueblos malditos y aldeas fantasmas en los que se han llevado a cabo infinitas matanzas: La masacre de Mapiripán, la masacre de la Mejor Esquina, la masacre de Apartadó, la masacre del Chende, y la lista podría continuarse como un eco diabólico. De esto trata La Trilogía de Urabá el más reciente trabajo de Marta Rodríguez.
Este tríptico esta compuesto por Nunca Más (1999 - 2001) donde queda bien en claro la situación desesperante de los desplazados, por la violencia, donde su derecho a la vida, a la salud síquica y física, a su seguridad y libertad personal están en riesgo, junto a su derecho a la no-discriminación, al libre tránsito y residencia y todo lo que esto conlleva desde lo social, económico y cultural. Los ciudadanos colombianos obligados a abandonar sus hogares debido a la violencia están condenados a vivir de maneras infrahumanas, hacinados, desnutridos y sin asistencia medica.
Este documental intenta recuperar la memoria, para hacer conocer al mundo con imágenes y testimonios de las comunidades del Urabá Antioquia y el Choco, en el Pacífico colombiano, de lo que fueron víctimas a manos de los paramilitares y el ejército, cuando a finales de 1996 se inició un bloqueo económico, que no permitía el transito de cualquier tipo de mercaderías, incluyendo alimentos y medicinas, hasta que consiguieron expulsar a todos los campesinos de la región.
El segundo filme de esta saga es  Una Casa Sola Se Vence, Historia de Marta Palma (2003 - 2004). El documental se centra en el terrible testimonio de una desplazada, Marta Palma, en el año de 1999. Narra sobre la huida de sus comunidades afro-colombianas de Cacarica, en el bajo Atrato. Marta Palma narra su vida en el puerto de Turbo, lugar al que llegaron después de una larga marcha, su lucha por sobrevivir sin medios ni asistencia, sola, junto a sus cuatro hijos; su marido fue asesinado, en un barrio marginal. Marta Palma murió en agosto del año 2002, por un cuadro depresivo.
La trilogía de Uraba la cierra Soraya, Amor no es Olvido (2006). Al igual que en el filme anterior, la historia la narra otra mujer: Soraya Palacios, desplazada de Puente América en el Choco; su marido fue asesinado por los paramilitares, está viuda, con seis hijos, debe sobrevivir en un barrio pobre de Puerto Turbo, sin ninguna ayuda oficial.
Los filmes de Marta Rodríguez son un largo discurso de la memoria de un pueblo que no ha dejado de sangrar desde su constitución como nación. Son parte del compromiso infinito con Camilo Torres. En la voz de Marta se cuelan las voces de indígenas, campesinos, desplazados, explotados, sobrevivientes y víctimas que jamás recuperar la suya. Sus filmes, al igual que las molas de los indios kunas, son capas horadadas con infinita paciencia para mostrar un solo dibujo: la tragedia de su pueblo.

Guadi CALVO
Buenos Aires - ARGENTINA

POEMARIO


 

Flóbert Zapata (Filadelfia, Colombia, 1958) es autor de los poemarios Copia del insecto, (1991); Después del colegio, (1994); Declaraciones, (1999) y Ataúd tallado a mano, (2005); del volumen de ficción La bestia danzante,(1995) y de varias compilaciones. Por su obra ha obtenido varios reconocimientos. Fue finalista del Premio de poesía del Ministerio de Cultura en 1997, 2001 y 2002.  

Dirección postal: carrera 9C No 57F-04 Barrio La Carolita. Manizales.Colombia.
E-Mail: flobertzapata@yahoo.com

 

Poemas tomados del libro: “ataúd tallado a mano”:
 

1

Siempre dormí muy mal.
Después de muerto,
seguro seguiré durmiendo mal.
Seré un mal muerto,
seré un muerto cansado.
Nada me preocupa de la muerte,
excepto esta certeza
de que voy a seguir durmiendo mal.

6

Previo a morirse,
hay que tomar algunas precauciones.
Por ejemplo, apagar con especial cuidado
el último cigarro que te fumes.
Aprovisionar queso,
jamón, pan fresco y leche en la despensa,
hablará de tu orden
y de tu inteligencia previsiva.
Poner doble cerrojo a puertas y ventanas,
dejar dinero en efectivo en un lugar visible,
dar dos o tres consejos, serán el testimonio
de que no siempre fuiste masticador de nubes.
Infaltable el elenco de instrucciones
sobre aquellos asuntos, también los no resueltos,
de mayor gravedad en esta vida
y que pueden tener relación con la otra
en un momento dado.
Lejano es donde vas y todo debe
quedar en total orden:
poco podrías hacer si algo pasara.
No muy seguro
de que regreses algún día,
bueno es a fin de cuentas
dejar todo dispuesto, por si acaso.


INFARTO

Nos entregan la muerte a pedacitos.
No queda otro camino
que recibir la muerte a pedacitos.
Pedacitos de hoy en codicia y afanes.
Pedacitos de ayer en genes de fatiga y de terror.
Mañana en pedacitos siempre azules,
con un fondo de piano en primavera.
Pedacitos dinámicos: meditas en el fin.
Pedacitos estáticos:
foto del padre muerto que sonríe.
Pedacitos con cáncer.
Pedacitos noticias:
la muerte de un amigo.
Pedacitos ardientes de lujuria o dinero.
Pedacitos de amor
recubiertos con dulce chocolate,
y calaveras dentro.
Pedacitos de gloria
con sangre y con heridas o facturas de compra.
Nos entregan la muerte a pedacitos
y a veces nos la entregan toda junta.

93

Hay entre los mamíferos
uno que corre y corre y nunca para.
Para que se detenga y no reviente
hay que darle un sedante,
guardarlo en una caja de madera,
muy bien asegurado con puntillas,
y ponerlo dos metros bajo tierra.

Flóbert ZAPATA
Manizales - COLOMBIA

 
POEMARIO
 

 

RICTUS

Trascendemos infamemente sutiles
universo y chispa
quedan las calles.
 

REMINISCENCIA
Para Alberta

Figura que se escurre del augurio
otear la dentellada no es la clave
el primer día fue la rabia del segundo
la ausencia del cervatillo
correr del agua        el azoro
No es Vecchio
el recuerdo más lejano a mi ribera.
 

LEVITACION
A Gilda María

Si en la soledad no encuentras mi cuerpo
mi cuerpo que flota
y busca un sitio en mis costillas
- las tuyas –
si no me sabes dentro de tu sangre...
abre ventanas.
 

SIN TITULO

Dónde dinamito el huracán
para que nadie pueda partir la gruta
ya no soy el inminente
todos quieren comprar una memoria
regalarse una vidriera
y el solsticio
quién lo irá a empinar
mis manos son herejes
no aplauden
busco insomne la ciudad
alguien no quiso
y muerdo las monedas
el día se ha podrido en Hiroshima
llueve en una plaza            en mis neuronas
al tiempo lo mató su inexperiencia
Goethe templó la astucia de un famoso manco
y me enclavó un Quijote
MEHR-LICHT.

Jorge C. CORCHO PADRÓN
La Habana - CUBA


Dirección: San Lázaro No 880, entre Soledad y Marina, 10300 La Habana – CUBA.

 
NARRATIVA 

Amado Storni es el pseudónimo de Jaime Fernández, poeta, cantautor y escritor nacido en Madrid (España) y residente en La Alcarria. Entre sus libros publicados se cuentan: "Biografía, otros poemas, el mundo que me mata" (2004), "Próxima estación: primavera" (2005), “Versos en los labios” (2007), “Postales sin remite” (2008) y “La memoria de mi olvido” (2008). Ha grabado además dos discos con sus canciones: “Mi asignatura pendiente” y “Primera persona del singular”.

Página en internet: www.amadostorni.com
E-mail: poesia68@hotmail.com y jaime7@andaluciajunta.es
 

 

LA REALIDAD Y LA UTOPIA

   SALIÓ corriendo la Utopía huyendo de la Realidad. Sus pasos parecían firmes y seguros pero su huída era una huída desesperada y sin control. A cada paso que daba la Utopía la Realidad daba dos más.

   En su afán de no ser alcanzada la Utopía buscó ayuda. Fue así como se encontró con un banquero pero éste, preocupado por la bolsa y las divisas, interesado de interés y capital, ni siquiera la escuchó.

   En su atropellado caminar la Utopía se encontró con un clérigo que al principio puso interés en escu-charla. Parecían hablar el mismo idioma aunque a veces no se entendían. Y es que la vida espiritual de la que hablaba el sacerdote no era la misma que la de la Utopía. Su vida era una vida que después de la vida se construía con los cimientos de una fe en la que ni el mismo clérigo creía.

   La Utopía siguió huyendo y fue entonces cuando se encontró con un político al que la Utopía reconoció enseguida. Ambos, en un tiempo pasado no muy lejano, habían caminado juntos y cogidos de la mano. Pero terminada la campaña electoral y cuando aquél consiguió el status que buscaba, la Utopía volvió a quedarse sola. Y el político, creíble y diplomático, le dio la espalda.

   La Utopía también se encontró con un hombre. Un hombre que fue adolescente. Un adolescente que fue niño. Y ese hombre al que la Utopía ilusionó de niño y también de adolescente, ni siquiera la saludó porque no la conocía.        

   Al tiempo de ser alcanzada por la Realidad la Utopía se encontró con un poeta, atropellado de versos e indómito de sueños incurables. El poeta parecía distante, pero cuando la Utopía se detuvo a hablar con él éste la escuchó. Ambos se entendieron y se saludaron porque ambos se reconocían. Y vio la Utopía que con el poeta se sentía segura. Al oir llegar a la Realidad la Utopía se escondió. La Realidad se detuvo ante el poeta y le preguntó si había visto pasar a la Utopía. Pero ni el poeta entendía a la Realidad ni la Realidad se entendía con el poeta porque a lo que la Realidad llamaba Utopía era la realidad del poeta. Y cansada de ese mal entendimiento la Realidad se tuvo que marchar. Fue entonces cuando la Utopía se metió en el cuerpo del poeta porque sintió que ese era su verdadero hogar.

   Es por eso que los poetas saben tanto de sueños y los sueños se llevan tan bien con los poetas.   


LA SOLEDAD

Sábado 14 de Abril de 2007:
INAUGURACIÓN DEL CENTRO COMERCIAL “EL BULEVAR”

   “El consejero de Industria manifestó ayer en el transcurso de la inauguración del centro comercial “El Bulevar” que la apertura del centro es una apuesta de modelo comercial equilibrado. El centro comercial, construido sobre los escombros de la antigua biblioteca municipal, tiene cinco plantas comerciales, un total de 130 locales y cerca de 1.000 plazas de aparcamiento. La inversión ha sido de 100 millones de euros”.
   Aquella tarde de Abril descubrí la Soledad. Nunca había estado solo. Nunca estaré tan solo. Aquella tarde de Abril la Soledad se aprendió mi nombre. Los libros de la antigua biblioteca municipal, que habían sido mis ojos, y mi olfato, y mis labios, y mi  boca, se habían marchado para siempre sin despedirse de mí. Ellos me enseñaron que la imaginación es la verdadera patria del Hombre, que las palabras son el verdadero hogar del Hombre. Me enseñaron que hay mundos sin banderas, sueños locos de cordura, sueños cuerdos de locuras. Me enseñaron el Amor, y la Ilusión, y la Tristeza, y la Pasión. A qué saben los besos que te he dado. Que te he dado sin tu saberlo. 

Sábado 14 de Julio de 2007:
CIERRE DEL CENTRO COMERCIAL “EL BULEVAR”


   “La apuesta de modernidad que supuso la apertura del centro comercial “El Bulevar” se esfumó ayer con el cierre del centro. El consejero de Industria manifestó que las sociedades modernas se miden por el nivel cultural de sus habitantes y que derrumbar una biblioteca para construir un centro comercial es econó-micamente aceptable pero cultural y moralmente erróneo”. 
   A veces, las más contadas veces, el corazón gobierna la cabeza. Es entonces cuando el mundo avanza, no se sabe hacia donde pero avanza. A pasos agigantados. Y es que un mundo sin corazón es menos mundo. Un guarda de seguridad dijo haber visto en los pasillos a Julieta dando besos de tornillo a Romeo y una dependienta de Coronel Tapioca asegura haber vendido una brújula a Robinson Crusoe. Se rumorea que alguien vió a un niño en una tienda de animales domésticos acariciando el pelaje algodonado de Platero y que en la oficina de correos un coronel colombiano preguntaba por su pensión vitalicia de veterano de guerra. A raiz de estos extraños sucesos los inversores “El Bulevar” decidieron cerrar el centro comercial.

   Desde ayer la Soledad está un poco más sola. 



SU VOZ

   Cerraba los ojos para que al oirla hablar su voz penetrara en mí, para que al oirla hablar sintiera sus pala-bras como mías. Y es que sus palabras hacían de mi corazón un músculo indomable, acentuado en sus acentos, lleno a rebosar de futuros imposibles, de silencios espaciados de esperanzas. Oirla hablar me convirtió en un fiel devoto, casi un mártir, de sus palabras. Igual que ver. O respirar. Una palabra suya era un soplo de aire fresco, una ráfaga de vida. Me la imaginaba siempre susurrándome sus silencios al oído.
Silencios tan llenos de Amor. De un Amor aventurero, nómada, desinteresado. De un Amor infinito, duradero, para siempre. Me había enamorado de ella. Perdidamente. Como el que se enamora de unos zapatos viejos. Unos zapatos hechos a su medida. Tardé un mes en aprenderme su nombre. Dos en saber dónde vivía. Un año en compartir sus aficiones. Aún desconozco el día de su cumpleaños, la marca de su perfume, el color de su ropa interior. Aún desconozco porqué me enamoré de ella. Perdidamente. Como el que se enamora de unos calcetines rotos. Rotos a su medida.
   Aquella locura de Amor que había germinado en verano, sin querer y a destiempo, se me fue haciendo crónica.
   Dejé de oir su voz para ver si su ausencia me curaba. Aquel año el otoño fue de los peores. El invierno fue un invierno interminable.
   Tal vez por casualidad, tal vez por perseverancia, llegó a mis manos su número de teléfono. Necesitaba oir su voz, volver a descubrir en sus palabras el significado de las mías. No quería que mi Amor muriera como se mueren las flores en los floreros, como frío y calculador, a su hora, el veranillo de San Miguel pone punto y final al verano. Todos los años. Era presa fácil de la ansiedad, del nerviosismo, de la falta de costumbre.
   No recordaba haber estado nunca tan loco. Loco de Amor. Al final me decidí y marqué:
   Nueve. Uno. Siete. Seis. Uno. Tres. Siete. Cinco. Dos. Tres.
   Repasaba mentalmente lo que iba a decirla. Una y otra vez. De memoria. La espera se hizo eterna. Al final una voz femenina, mecánica y distante, dijo:
   - Si, dígame.
   Los nervios perpetuaron mi silencio. Pero aquella voz femenina, mecánica y distante insistió:
   - ¿Si?.
   Nervioso, contesté.
   - ¿Beatriz?.
   Y esa voz femenina, mecánica y distante dijo:
   - Lo siento, se ha equivocado.  


Amado STORNI
La Alcarria - ESPAÑA

 

 

AUSTRIA 

 

Hubert Tassatti nació en Öblarn, Austria, en 1977. Numerosas lecturas en Austria. Colaboraciones para la radio, publicación de sus textos en antologías y revistas literarias en Austria, Alemania y Tirol del Sur. Posee su propio sello editorial.

 

Dirección postal: Kaplanhofstraße 45, A-4020 Linz, AUSTRIA.
Tel.: ++43 (0)699 / 81 84 47 60
E-Mail: ossaria@gmx.at




Tierra tosca

Me traduzco
en los idiomas del tiempo
y descuelgo la
cortina para entregarle
el abismo.
Te regalas a mí nueva
tras mi revelación
y te conviertes para mí en
el comienzo,
el medio,
el fin.
Le mostramos al cielo
lo extranjero y nos sumergimos
en nuestra desesperación,
que será tomada por la tierra,
porque ella la sangre de nuestro
padre, madre, hermano, hermana,
también ya ha bebido.
Ambos somos para nosotros
la fortaleza, la salvación,
y todavía no morimos.
Nos declaramos
nuevos cada día y
nos damos una patria.


Acción de gracias por la cosecha

Bosque de hojas en otoño.
Estrecho es el camino
en medio de desbordadas
dádivas.
Bosque de hojas en otoño.


renegado de guerra

hermano
¡sin armas
estoy
frente a ti!
¿a quién beneficia
aún
el asesinato
de generaciones
inocentes?
¡entrega tus manos
libres de las cachiporras
de tus señores!
ellos no se encuentran
en el ensangrentado
frente.


despedida

se hace noche
en la casa del tiempo
pleno.
uno es siempre,
el que cierra la
cortina,
besa los ojos
por última vez,
dirige la mano
hacia la entrada
y abre
la puerta
para la despedida,
entre lágrimas de tribulación.


en el campamento

guardián,
¿no escuchas
mi voz
al paso
de tus firmes
pisadas?

cuando la trompeta
suena
en el campamento
de nuestra realidad,
nos regalas a todos
golpes.
solamente a los perros no,
ellos son amigos tuyos.


********

misterio de la fé:
silenciosos arroyos
en contra de la sed.
y ningún embate de las olas
sobre la espalda cansada.

todos los poemas escritos en linz, en 2008

Hubert TASSATTI
Linz – AUSTRIA
Traducción: Walkala