XICóATL 77

XICóATL

XICóATL: Número 77

XICóATL No 77, Octubre/Diciembre 2006
XICöATL 77

CONTENIDO:

  • Editorial: ¡Las fábricas de armamento deben desaparecer de la faz de la tierra! Luis Alfredo Duarte Herrera
  • Mozart: ¿Qué tal Mozart? Antonio Daganzo Castro
  • Poemario: Poemas. Jaime Saenz
  • Música: Importante triunfo latinoamericano en el Encuentro de Composición INJUVE 2006. Walkala
  • Austria: Casa forestal. Peter Reutterer

>> Download XICóATL No 77

Editorial

Luis Alfredo Duarte Herrera

¡Las fábricas de armamento deben desaparecer de la faz de la tierra! - Luis Alfredo Duarte Herrera

La invasión israelita del Líbano con el despliegue de todo su potencial humano y bélico, además de ser un acto de barbarie incomprensible para un hombre de paz, constituye una desesperanza más en la construcción de un mundo mejor, en la cual se encuentran empeñados millones de seres humanos en el planeta.

La humanidad se mueve en un lamentable círculo vicioso del cual no encuentra la salida apropiada. Cada tanto aparece una o varias nuevas guerras o se revive un viejo conflicto; entonces las crónicas, los informes, los artículos periodísticos, los vídeos, las dramáticas y desoladoras fotografías impulsan a hombres de paz y a millares de organizaciones, desde la poderosa ONU hasta las más humildes del planeta, a solicitar, en todos los tonos posibles, la finalización del conflicto bélico. Inteligentes y bien documentados ensayos, hermosos discursos, canciones, conciertos, poemas desgarrados y/o desgarradores, exigencias piadosas o altisonantes: por doquier brotan millones de expresiones exigiendo el fin de la beligerancia, sin que tengan objetivamente la más mínima incidencia en el decurso de la conflagración. Y días, meses o años después, cuando la guerra por fin se termina o adormece, todos aquellos que se han movilizado en contra de ella, sienten que de una u otra manera su aporte algo ha ayudado a la construcción de la enclenque paz conseguida.

¡Falso alivio para la mala conciencia! Quien conoce la mentalidad militar sabe que ningún discurso conmueve a la soldadesca y a los comerciantes de la muerte. De conflicto en conflicto, toda esta masa de ingenuos que exaltados claman la paz, transita por el mundo siendo el hazmereir de los fabricantes de armamento y las marionetas que éstos movilizan en su lucrativo negocio. Lejos de ayudar, el gigantesco movimiento en pro del cese de la guerra sirve sólo para poner en movimiento millares de microeconomías cuyos fondos finalmente van a parar a manos de los gobiernos en forma de impuestos, fondos que servirán también para financiar los grandes presupuestos que exigen los ministerios de defensa en todo el mundo, fondos que estos ministerios en buena parte invertirán en armamento, munición y demás pertrechos producidos por la industria del asesinato legal.

En 1998 los estados del mundo invirtieron 55,8 millardos de dólares en la compra de armamento. 26,5 millardos fueron a parar a las fábricas de armamento estadounidenses (proveedoras del 49 % de los suministros mundiales de armas), 9,8 millardos a Francia (17,5%), ) 9 millardos a Gran Bretaña (16 %) y 2,8 millardos a Rusia (5%). "Aunque a nivel mundial los gastos militares aún se encuentran por debajo de aquellos practicados durante la efervescencia de la guerra fría, es reconocible a partir del 2001 un significativo aumento de los mismos. En los Estados Unidos, por ejemplo, en el 2002 los gastos militares crecieron en un 13 % con relación a los efectuados en el año inmediatamente anterior y constituyen ahora el 43 % de los gastos militares de todo el planeta. Rusia con un 12 % y China con un 18 % se han aunado al aumento en sus presupuestos militares, al igual que Francia y Gran Bretaña. El Stockholm International Peace Research Institute (SIPRI) estima que durante el año 2002 los gastos militares mundiales fueron de 794 milliardos de dólares, o sea, US$ 128.- por cada habitante del globo ... cada sexto habitante del mundo, aproximadamente 1000 millones de personas, viven en medio del ámbito de influencia de conflictos armados".

Será imposible evitar las guerras mientras los ciudadanos del mundo, en especial de los países productores de armamento, no tomen conciencia sobre necesidad imperiosa de una completa abolición del enorme poderío personal, político y comercial que el negocio de producción y venta legal de armas ejerce en todo el mundo. Las fábricas de armamento y el servicio militar deben desaparecer de la faz de la tierra, antes de ello no habrá paz ni seguridad completa para nadie, individual o colectivamente. La industria de armamento es económicamente una de las más grandes y poderosas de todo el orbe. Los países productores de armamento toman siempre el cuidado de ubicarlas en puntos estratégicos lejanos a los centros de mayor atención ciudadana, de guardar un silencio sepulcral sobre su existencia, desarrollo y programas, y muy especialmente de no incluir las enormes cifras económicas que éstas manejan en los datos oficiales a publicar sobre economía o de incluirlas simplemente en el renglón de "industria y/o maquinaria" sin mayores detalles. Mientras la información sobre producción y mercadeo de productos agrícolas o industriales útiles a la paz y el progreso humano es desde hace décadas de fácil acceso, los datos sobre producción y mercadeo legal de armas aparecen como de casi inaccesibles y muchas veces por razones de "seguridad nacional" como restringidos y/o "estrictamente confidenciales".

"Las guerras e intervenciones militares cuestan más que los fondos librados que han sido desplegados para el desarrollo. Mismo en un país desarrollado como Alemania, las organizaciones gubernamentales y sociales encuentran dificultades para la provisión continuada de los medios necesarios. Por tal motivo una iniciativa propuesta en junio del 2003 en Evian, al margen de la Cumbre de los 8 (G-8), por el presidente de Brasil Luíz Inácio da Silva gana la atención. El presidente brasilero propuso la creación de un "Fondo del hambre", alimentado con impuestos provenientes del comercio internacional de armas. La idea de imponer impuestos al tráfico de armas no es nueva. Ya había aparecido en los avances de la primera asamblea general extraordinaria de la UNO en el año 1978, la cual se dedicó al problema de un desarme global, y fue siempre traída de nuevo a colación posteriormente por la delegación francesa. El pensamiento adquirió prominencia en el informe de la Comisión Norte-Sur "Asegurar la sobrevivencia", bajo la presidencia del ex-canciller alemán Willy Brandt, en el año 1980. el documento constató el escándalo moral que constituye el enorme gasto en armamento comparado con el vergonzoso e ínfimo desembolso para la erradicación del hambre y la enfermedad en los países en desarrollo". La idea de Lula, lejos de constituir una solución, permitiría un cínico alivio moral para los fabricantes de armas con el catastrófico argumento de que, entre más elevadas transacciones obtengan en su industria, estarán contribuyendo, en mayor medida, a la erradicación del hambre en el mundo.

En relación con la Unión Europea, "en total los países miembros de la UE otorgaron licencias durante el 2004 para la exportación de armas y mercancías de armamentos en un volumen de 25,2 millardos de euros (2003: € 28,2 millardos). De ellos correspondieron a Francia € 13,57 millardos, a Alemania € 3,8 millardos y a Gran Bretaña € 2,97 millardos". De tal cifra, más de una tercera parte correspondieron a exportaciones realizadas a países clasificados como "países en desarrollo" según el DAC (Development Assistance Committee), perteneciente a la OECD (Organisation for Economic Cooperation and Development) que manejan los países industrializados.

Con relación a la actual guerra del Líbano, es importante reseñar que "Israel pertenece hoy en día al círculo de los más importantes productores de armamento, más allá de la esfera de los países industrializados. Apoyado en su propio entendimiento de seguridad, mantiene una voluminosa y tecnológicamente avanzada industria de armamento, cuyo desarrollo saca provecho de la especial relación del estado con los Estados Unidos y una serie de estados europeos, especialmente con Alemania. Sin embargo, la producción de armamento israelita está destinado especialmente a la exportación, para utilizar potencialidades plenamente. De tal forma Israel también se ha establecido en los años anteriores como gran exportador en el mercado mundial de armamento. Para ello son factores relevantes sus capacidades en la adaptación técnica de armas y tecnologías de diversas procedencias, abriendo entre tanto a Israel el acceso a compradores tales como India y China, los cuales disponen de un inmenso arsenal de fabricación rusa y en cuya revaluación están interesados. La modernización de las actuales existencias es otra de las características de la producción israelita para la exportación de armas, la cual conforma la base de numerosos convenios turco-israelíes de cooperación sobre armamento. Las exportaciones alemanas hacia Israel se han mantenido durante decenios y en años pasados en secreto, o se han efectuado una y otra vez por medio de terceros países. Ésto contradice el mandato de transparencia y la constitucionalidad a la cual está obligada la política alemana nacional e internacional".

No habrá una solución posible al problema de la guerra, en tanto no exista una toma de conciencia por parte de los pueblos de la tierra sobre la imperiosa necesidad de exigir la abolición de las industrias de armamentos y/o su completa sustitución por industrias enfocadas al desarrollo en paz y concordia. Como toda industria, la de armamento solamente se puede desarrollar y reproducir si hay un consumo efectivo de sus productos a fin de obtener nuevos pedidos. El medio más efectivo y rápido para tal fin es la guerra. Un día de retraso en la celebración de un tratado de paz significa, aparte de los enormes daños ambientales, sociales y económicos, un multimillonario negocio para estos fabricantes legales de asesinatos.

Un inventario sobre el arsenal propio, el que se produce, el que se importa y/o exporta, a la par que un constante debate público sobre sus nefastas consecuencias en todos los ámbitos, hasta lograr un concenso mayoritario nacional e internacional que exija de los gobiernos la eliminación de tales fábricas y arsenales, será una de las metas políticas más ambiciosas y hermosas en las que podamos trabajar. Mientras exista un solo hombre armado en el mundo, los demás no estarán seguros y tendrán el mismo derecho a armarse; este es el estúpido fundamento en el cual se ha sustentado la aberrante carrera armamentista de la humanidad, la mayor vergüenza, la peor mancha de la ya larga historia del espíritu humano.

Mozart 

Antonio Daganzo Castro

¿Qué tal Mozart? - Antonio Daganzo Castro

Antonio DAGANZO CASTRO (Madrid, España, 10/7/1976). Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid, se ha dedicado al periodismo local, especialmente cultural, y desde 1996 a la divulgación radiofónica de la música clásica. Su labor literaria ha merecido diversas menciones en distintos certámenes y algunos de sus trabajos narrativos y poéticos han sido incluidos en varias antologías. Recientemente ha publicado su poemario Siendo en ti aire y oscuro (Madrid, 2004).

¿Qué tal Mozart?

-¿Qué tal Mozart?
Y a aquello le seguía la sonrisita irónica y la palmada en la espalda. Era de rigor, y Leopoldo se desesperaba íntimamente, gesto amable adentro. ¡Qué tontería! Porque, siguiendo con el caso, ¿de qué recurso se valdrían para burlarse, por ejemplo, de un profesor de latín? ¿Le preguntarían acaso sobre la salud de Cicerón? "Desde hace más de dos mil años no ha sufrido cambio alguno", hubiera podido responder el pobre hombre para salir airoso de tal brete. Él mismo, cierto día, acertó a escabullirse sirviéndose del humor:
-¿Qué tal Mozart?
-¿Quién…? ¿Mi hijo?
-¿Cómo?
-Sí, hombre, sí… ¿O no sabes que el padre de Wolfgang se llamaba Leopoldo?
¡Tuvo que explicar el chiste para ser comprendido cabalmente! Y no preguntaban por Mahler, por Scriabin o por Sibelius, no… Ni siquiera por Beethoven. Bien comprendía Leopoldo, sin embargo, que aquello no demostraba tanto ignorancia como pereza de pensamiento: Mozart, sencillamente, se hallaba más presente en la vida, en la cotidianeidad de sus compañeros al figurar alguna de sus melodías originales entre las opciones de sintonía o de llamada en sus celulares respectivos, o porque el archiconocido tiempo lento del "Concierto para piano y orquesta nº 21" se colaba de vez en vez como música de espera en la centralita de la redacción. Ni más mi menos.
-¿Qué tal Mozart?
Sonrisita y palmada. Indefectiblemente. Gesto amable de Leopoldo por respuesta. Ocasión hubo para las tentaciones, que entonces se desplegaban ante su voluntad cual enorme abanico: vinagre para el humor, bufido para el hartazgo, grito para la protesta, brazos como aspas de molino para el enojo… O sencillamente un arte cartográfico en el propio semblante acorde con la geografía de su alma. Pero Leopoldo, en aquellos momentos, siempre tendía a la contención: acertaba a hacerlo como si con ello se entregase a un ejercicio necesario, persuadido de que, en tal extremo, una oportuna longanimidad iba en provecho de su causa.
¡Su causa! ¡Con cuánta nitidez se le había dibujado en el espíritu desde que había pasado a formar parte del equipo del "magazine" matinal! Hasta entonces su labor como redactor de cultura, oscuro de cometidos y silencioso de trascendencias, no le había permitido más que introducir, en el diario hablado de la tarde, alguna osada nota sobre música culta; huelga decir que con el cuentagotas siempre a mano, y siempre con la excusa del concierto extraordinario al que las autoridades de turno asistirían, o del inminente recital de aquel tenor cuyo poderoso representante había decidido hermanar con las estrellas. Actividad gacetillera de baja estofa, a qué engañarse. Mas, ¡oh, Leopoldo, sorpresa! ¡Reestructuración del equipo del "magazine" matinal de la emisora cuando menos se esperaba! ¡Nombramiento como director de aquel veterano compañero de rostro bonachón que se divertía canturreando coros de ópera mientras tomaba café! Y, de pronto, el encargo:
-Leopoldo, tú que sabes, vas a poner una pincelada clásica todos los días a última hora, cerrando el programa para enlazar con las noticias. ¿Eh, muchacho?
-Gracias, gracias…
¡Qué ocasión fabulosa! El redactor de cultura tenía la oportunidad de convertirse en divulgador musical de lo excelente… Era cierto que la pincelada sonora no iba a durar más de tres minutos; por algo
se empezaba, no obstante. Y Leopoldo se puso a ello con todo entusiasmo, escogiendo músicas hermosas, representativas de las distintas épocas, fundamentales para entender el estilo de cada compositor, incluso la evolución de su trayectoria creativa. Para íntima satisfacción suya, el reconocimiento de los oyentes a trabajo tan loable no tardó en producirse. Mas, ¡ay, los compañeros! ¡Los compañeros y su cerrazón enervante…!
-¿Qué tal Mozart?
Ahí seguían, sin moverse un ápice respecto a su primitiva posición, como si Leopoldo continuara desempeñando sus funciones de oscuro redactor cultural, sin capacidad de influencia y persuasión alguna, en vez de dedicarse, jornada tras jornada, poniendo en la tarea los cinco sentidos y parte de un sexto que aún trataba de definir exactamente, a intentar persuadirles -también a ellos; casi estaba dispuesto a confesarse que no tanto a los oyentes más reacios como principalmente a ellos, a sus tercos colegas- de la amplitud de miras, de la diligencia, pasión intelectual con la que por fuerza había que acercarse al universo sonoro que él divulgaba. Era Leopoldo muy consciente de lo extraordinariamente difícil que, por regla general, resultaba arrancar del público lego plenas "conversiones filarmónicas", por llamarlas de algún modo; pero él tampoco aspiraba a tanto… Sólo quería, por ejemplo -modestísima ambición -, que sus compañeros, nada más verle aparecer en la emisora de radio, nada más cruzarse con él en los pasillos de la redacción, dejaran de abrumarle con la eterna pregunta:
-¿Qué tal Mozart?
¡Máxime en el día a la sazón en calendario, 27 de enero de 2006, fecha en que la cultura universal ya recordaba el 250º aniversario del nacimiento de Wolfgang Amadeus Mozart! El "Finale" de la Sinfonía "Júpiter", la prodigiosa fuga engastada en una forma plena de sonata, la genialidad última de la última sinfonía debida al gran genio, era la audición que Leopoldo había preparado para aquella mañana de celebración. ¡Oh, cómo se fundían los tres temas del movimiento merced a aquel fabuloso contrapunto! Hasta el extremo de que la materia musical acababa transformándose en mera energía sublimada, en una incesante corriente de lucha, superación y triunfo que, sin embargo, fluía ligera, con esa rara perfección que preside el acontecer de los sueños… Avenida abajo en dirección a la emisora, sin sentir frío alguno, caminando como por encima mismo de la mañana invernal, Leopoldo, el melómano Leopoldo, el acérrimo Leopoldo, soslayaba sin darse cuenta sinsabores muy pedestres, reproducía íntegramente para sí la partitura de Mozart en escritura al vuelo, en garabatos de aire, y soñaba despierto. Soñaba que aquella música excelsa le recibía a su inminente llegada a la emisora, sin que él hubiese tenido que elegirla; soñaba no con dos, tres, cuatro minutitos -insuficientes para advertir la grandeza del final de la Sinfonía "Júpiter"-, sino con dos, tres, cuatro horas de programa en directo reservadas a la divulgación de lo excelente en aquel día tan señalado, estando consagradas todas las labores de producción del "magazine" a tal tarea; y, sobre todo, soñaba con una amplitud de miras, con una pasión intelectual, con la figurada abolición de cierta pregunta que, por vulgar, recurrente y perezosa, como un rondó exasperante, hubiera resultado estúpida en una mañana como aquélla…
-¿Qué tal Mozart?
En su lugar, los compañeros le abordaban entonces para interesarse por mil sutiles asuntos, para confirmar otros tantos…
-¿Así, Leopoldo, que la hermana de Mozart se llamaba Marie Anne, "Nannerl"? ¿La hermana con la que salía de gira?
-¿Y qué edad dijiste que tenía cuando estrenó su primera ópera? Era un niño aún, ¿verdad?
-¿Cuántas sinfonías compuso? ¿Veintisiete? No, veintisiete eran los conciertos para piano…
-Contaste una vez algo acerca del comienzo de la "Sinfonía nº 40" que me agradó mucho; algo sobre fiebre romántica adelantada a su tiempo…
-¿Pero lo mató Salieri o no? ¿Y qué me dices de lo del "Réquiem"? Leopoldo, por favor, no nos tengas en ascuas…
-¡Tienes que volver a explicar lo del oído absoluto de Mozart, Leopoldo!
¡Qué conmovedora atención habían prestado a sus comentarios! ¡Qué secreto ardor anidaba ya en sus pechos por obra de un quehacer simple y cotidiano que iba dando sus frutos! Incluso uno de ellos, no sabía quién exactamente, quizá el que recordaba aún lo de la "Sinfonía 40" y la "fiebre romántica", se había tomado la molestia de colocar en una de las insonorizadas paredes del estudio central un póster en el que se reproducía el más famoso de los retratos del compositor, aquél donde aparece con expresión idealizada, hermosa en su debilidad: de perfil, nariz rotunda aunque suave, brevemente aguileña, la cabeza inclinada ligeramente hacia abajo y la mirada de sus ojos saltones fija en un punto desconocido…

Nada de eso encontró Leopoldo a su llegada a la emisora; su sueño concluyó con el último acorde de aquella Sinfonía "Júpiter" que iba cantando para sí. No obstante, algo extraño acababa de suceder: en el pasillo que conducía a la redacción, angosto como siempre, aunque quizá un poco más luminoso que de costumbre, se había cruzado con dos de sus colegas más chistosos; dos colegas que, desde luego, no se habían interesado ni por las tormentosas relaciones del compositor con el arzobispado de su Salzburgo natal ni por otras cuestiones de igual o mayor detalle, pero que tampoco habían caído en la tentación supuestamente irresistible… Sólo un visaje suavemente amistoso por saludo… ¿Silencio, pues? Para su sorpresa, el estribillo del rondó no había hecho aquella vez su aparición preceptiva. Y ya en la redacción, en puridad ya ante la misma puerta que daba acceso al estudio central de la emisora, alguien le habló a Leopoldo como nunca nadie lo había hecho allí:
-Con un aniversario tan redondo, hoy Mozart estará bien… ¿Eh, muchacho?
Únicamente el "¿eh, muchacho?" le resultó familiar. Pero Leopoldo no quiso girarse para corroborar su impresión; para encontrarse con el rostro bonachón de aquel director suyo, ya a medias filarmónico aunque jamás lo proclamase, ya melómano a ráfagas sin su ayuda, que canturreaba coros de ópera sin mucha convicción mientras tomaba café. Prefirió convencerse de la plenitud del logro a pesar de su modestia; prefirió creer que era un compañero anónimo, uno cualquiera de la redacción, el que le había hablado así. Y fue sobre aquel dulce engaño donde Leopoldo levantó, sin gesto de falsa cortesía, su réplica jubilosa:
-Sí, hoy Mozart está muy bien… recién nacido… ¡Mejor que nunca!

Dirección: Avenida Del Ejército Nº 42, Bloque 2º, Portal 3º, Piso 4º D, 28500 Arganda Del Rey (Madrid) - ESPAÑA
E-Mail
: antoniodaganzo@yahoo.es

Poemario 
Jaime Saenz

Poemas - Jaime Saenz

Jaime Saenz nació en La Paz en 1921, y murió en la misma ciudad en 1986. Escribió cerca de 20 obras y se cuenta entre los grandes escritores latinoamericanos, sin embargo en el exterior apenas desde hace poco tiempo se ha prestado atención a su obra, debido a que la literatura boliviana aún aparece como una página en blanco en el contexto mundial. Saenz mismo nunca se preocupó por alcanzar el reconocimiento público a su obra y vivió solamente para la escritura. Largos años de su vida percibió la luz del día como una amenaza, dormía durante el día y trabajaba en las noches, de ahí que no es extraño que sus temas sean frialdad, distancia, espacio, noche, cuerpo y muerte. Entretanto algunos de sus libros fueron ya traducidos al italiano, entre ellos su novela de 700 páginas titulada Felipe Delgado. En el 2001 aparecieron publicadas en alemán por la editorial Unrast ( www.unrast-verlag.de ) sus novelas Los cuartos y El señor Balboa. En el 2002 siguió su novela Santiago de Machaca.

LA NOCHE
(Fragmento)

1.

La noche con unos cuernos que se mueven a lo lejos

la noche encerrada en una caja que se vuelve noche en aquella cómoda en el rincón del cuarto

mientras que mis ojos y sobre todo el espacio entre mis ojos y mis narices se transforma a lo largo de una canaleta de dos pisos

me extraña y me causa susto el que haya aparecido un tubo de felpa que se extiende de ojo a ojo y que no me deja ver la noche sino de un modo confuso y fantasmagórico

por obra de una fuerza que ha venido quién sabe de dónde el espacio de mi sueño ha sido dividido por una pared

en este lado no es posible dormir y en el otro lado es perfectamente posible pero no obstante absolutamente imposible

la pared en realidad no es una pared sino una cosa viva que se retuerce y palpita y esta pared soy yo

con una transparencia nunca vista quem e permite mirar lo que ocurre en el otro lado de la noche

con unos espacios en que seguramente se puede dormir al abrigo de los suspiros interminables y dolidos y de los terrores que se alojan en tus huesos y que te causan mucha congoja

el otro lado de la noche es una noche sin noche, sin tierra, sin casas, sin cuartos, sin muebles, sin gente

no hay absolutamente nada en el otro lado de la noche,

es un mundo sin mundo por completo y para posesionarse de él será necesario no poder alcanzarlo

-está a la vera de tu cuerpo

y está al mismo tiempo a una distancia inimaginable de él.


2.

A través de los cables de alta tensión que se extienden en el perfil de las colinas y que luego descienden hacia los campos

La noche se difunde con invisibles chispas que a ratos relampaguean en los ojos y en los botones de algunos vecinos que todavía no se han acostado

Y que permanecen valerosamente en las puertas de sus casas para presenciar la primera embestida de la noche.

Esta primera embestida tiene en realidad un origen misterioso,

y sin duda surge de los muertos que han muerto en aras del alcohol y que ahora deliran con la visión que les ofrece el otro lado de la noche,

y tiene mucho que ver con los barriles, con los toneles, con las bodegas, y con los ingentes tanques de alcohol con que sueñan noche tras noche unos bebedores que sólo yo conozco,

y que, habiendo bebido toda su vida hasta reventar, se retuercen en medio de atroces malestares en húmedos camastros y en profundas cloacas pidiendo alcohol a gritos.

Estos bebedores han aprendido muchas cosas y tienen mucha paciencia,

y saben que el otro lado de la noche se halla en el interior de sus espaldas,

y que se halla asimismo en sus gargueros,

los cuales conservan siempre un resabio de alcohol,

lo que precisamente tiene la virtud de atormentarlos sin cesar durante el largo, largo tiempo que dura la noche en el otro lado de la noche.


3.

En realidad, el otro lado de la noche es un dominio sumamente extraño,

y es el alcohol quien lo ha creado.

Nadie puede pasar al otro lado de la noche;

el otro lado de la noche es una región prohibida, y sólo podrán entrar en ella los sentenciados.

¿En qué consiste el otro lado de la noche?

El otro lado de la noche consiste en que la noche simple y llanamente,

te entra por la espalda y se posesiona de tus ojos, para mirar con ellos lo que no puede mirar con los suyos.

Entonces ocurre una cosa muy rara:

en determinado momento, tú empiezas a mirar el otro lado de la noche,

y muy pronto llegas a comprender que éste se halla ya dentro de tí.

Mas esto, por supuesto, es algo que sólo se da en los grandes bebedores.

Es privativo de los bebedores que, por haber bebido y bebido sin piedad, han estado muchas veces a un pelo de la muerte.

Es cosa que sólo ocurre con los bebedores que han enloquecido a causa del alcohol.

Con los que no pueden estar un minuto sin beber.

Con los que deciden acortar al máximo las horas de sueño -digamos a dos horas-, a fin de tener más tiempo para beber.

Con los que no ven la hora de estallar de una vez con el alcohol, y que se regodean al sólo pensar en ello.

Con ellos.

Sólo a esos el alcohol les concede la gracia de sumergirse para siempre en el otro lado de la noche.


4.

La experiencia más dolorosa, la más triste y aterradora que imaginarse pueda,

es sin duda la experiencia del alcohol.

Y está al alcance de cualquier mortal.

Abre muchas puertas.

Es un verdadero camino de conocimiento, quizá el más humano aunque peligroso en extremo.

Y tan atroz y temible se muestra, en un recorrido de espanto y de miseria,

que uno quisiera quedarse muerto allá.

Pues el retorno del otro lado de la noche es en realidad un milagro,

y únicamente los predestinados lo logran.

A tu retorno el mundo te mira con malos ojos;

eres un extraño, eres un intruso, y sientes en lo hondo que el mundo no quiere que lo contemples;

lo que quiere es que te vayas y desaparezcas -lo que quiere es que ya no estés aquí.

Y como al fin y al cabo el mundo eres tú,

imagínate, tendrás que tener mucha fuerza, mucha humildad, mucho gobierno,

para enfrentarte contigo mismo

- vale decir, con el mundo.


5.

luego la noche vendrá en tu ayuda

-y tan sólo ahora, a la luz de experiencias aterradoras recientemente vividas,

te serán reveladas muchas cosas simples, al par que difíciles.

Pues si no hay riesgo, si no hay peligro, si no hay dolor y locura,

no hay nada.

El día es para respirar, para saludar, para recorrer muebles y cambiar de sitio algunas cosas;

el día es de oficinas, de dimes y diretes y de gente buena y optimista,

y también de pequeños odios y de carreras de velocidad, a ver quién llega primero.

El día es la superficie del mundo.

La noche no.

La noche es la noche.

La noche, en las profundidades, ha imaginado una broma pesada -pues la noche escribe,

para buscar y encontrar.

La noche propicia para perderse y desaparecer, para renacer y morir, en oscuridades que te hablan y te señalan.

Pore so la luz de la noche es una luz aparte, muchas cosas, muy extrañas,

se iluminan a la luz de la noche

-las cosas vuelven a ser como lo que son, y uno mismo llega a ser como lo que es.


6.

Nadie podrá acercarse a la noche y acometer la tarea de conocerla,

sin antes haberse sumergido en los horrores del alcohol.

El alcohol, en efecto, abre la puerta de la noche; la noche es un recinto hermético y secreto,

que se hunde en lo hondo de los mundos,

y no se podrá mirar en sus adentros, sino por la vía del terror y del espanto.

Además, existen ciertas afinidades con lo oscuro; y quien no las tiene, jamás podrá acercarse a la noche.

Tales afinidades prosperan bajo un signo que podría parecer inconsistente al no iniciado;

Pero este signo es ya de por sí indicativo, y lo constituye un extraño y permanente temor de caer en el camino.

De ahí que el iniciado en los secretos de la noche, camine siempre con cautela,

como si de súbito hubiera enceguecido, o hubiera perdido la noción del espacio.

Y es éste en realidad un caminar en las tinieblas.

-es de hecho un caminar en el seno de la noche.

Pues el iniciado habrá perdido la luz para siempre,

aunque, por otra parte, podrá encontrarla el momento que lo desée,

dispuesto como está a pagar el alto precio que se le exige.

Pues para el hombre que mora en la noche; para aquel que se ha adentrado en la noche y conoce las profundidades de la noche,

el alcohol es la luz.

El que su cuerpo se vuelva transparente, y el que esta transparencia le permita mirar el otro lado de la noche,

es obra exclusiva del alcohol.

Música 
Walkala

Importante triunfo latinoamericano en el Encuentro de Composición INJUVE 2006 - Walkala

Una noticia halagadora para Latinoamérica la constituye el hecho de que los tres premios otorgados en el marco del 10. Encuentro de Composición INJUVE 2006 han sido ganados por compositores de Brasil, México y Chile. En el Encuentro tomaron parte 38 jóvenes compositores, de los cuales sólo una tercera parte eran latinoamericanos. Además, 4 de los 6 finalistas, cuyas obras fueron interpretadas en el concierto de cierre del simposio, son oriundos de países de América Latina.

Sobre la manera como se desarrolla el Encuentro de Composición INJUVE informamos ya ampliamente en el No 73 del Magazín Cultural Latinoamericano XICóATL "Estrella Errante" . Con un par de positivas modificaciones , el certamen se llevó a cabo entre el 1 y el 9 de julio del presente año, siguiendo las pautas tradicionales. La dirección y coordinación como de costumbre estuvo a cargo de los profesores Tomás Garrido y Mauricio Sotelo. Los profesores invitados fueron Martín Matalón (Argentina), Kaija Saariaho (Finlandia), Aureliano Cattaneo (Italia) y Roberto López (España). El ensamble invitado para interpretar las obras en los páneles de lectura fue el Grup Instrumental de València, ganador del Premio Nacional de Música de España 2005, bajo la dirección del maestro Joan Cerveró.

Otra satisfacción es que de los 3 ganadores, dos de ellos son ya conocidos nuestros por haber participado en el 2. Concurso de Composición XICóATL "Estrella Errante". Ellos son: Aurélio EDLER COPÊS (Santa Maria, Brasil, 1976), ganador del premio principal de € 4.500.- otorgado por el Instituto de la Juventud, con su obra "Abismo y silencio". Edler Copês estudió guitarra en el Conservatorio de la Universidad Federal de Rio Grande del Sur y con famosos especialistas de América y Europa. También estudió composición y creó el grupo Mantra Rudráksha con el cual ha grabado 2 cds. Estudió sitar y yoga en la India. El segundo es Víctor IBARRA CÁRDENAS, (Guadalajara, México, 1978), ganador de uno de los dos premios de € 3.000.- otorgados por el Centro para la Difusión de la Música Contemporánea con su obra "Marina". Víctor Ibarra estudió flauta en la Escuela Nacional de Música de la Universidad Autónoma de México y con Julieta Cedillo, Shigenori Kudo, András Andorjan, Patrice Boquillon y Robert Dick, entre otros. Paralelamente estudió composición con Humberto Hernández Medrano y posteriormente con Mario la Vista, Carlos Sánchez-Gutiérrez, Theo Lovendie, Cornelius Schwer y Helmut Lachenmann. Actualmente enseña en la Escuela Superior de Música de Matamoros, Tamaulipas. A nivel nacional ha obtenido ya varios premios por su obra compositiva. El tercer premio de € 3.000.-fue para el compositor chileno Juan Pablo ABALO CEA (Santiago de Chile, 1978) por su obra "Quintay". Abalo Cea inició sus estudios musicales desde muy pequeño en el colegio W. A. Mozart. Ha estudiado percusión y piano, además orquestación, composición y música electroacústica en la Universidad de Chile e informática musical en el Laboratorio de Investigación y Producción Musical (LIPM) de Buenos Aires, Argentina. Los otros finalistas fueron Raquel QUIARO-SACKX, de Venezuela, con su obra "Ritmos"; Juan María MARTÍNEZ-CUE JIMÉNEZ, de España, con su obra "Latens..." ; José Luis BESADA PORTAS, de España, con su obra "Vajra-Sattva" y Alessandra CICCAGLIONI, de Italia, con su obra "La tela del rimorso". En nombre de YAGE, Asociación pro Arte Ciencia y Cultura Latinoamericanos felicitamos a todos los ganadores y finalistas y al INJUVE por el éxito y la feliz realización del Encuentro.

E-Mail: eloide.kilp@sbg.ac.at

Austria 
Peter Reutterer

Casa forestal - Peter Reutterer

Peter REUTTERER. Nació el 13.5.1956 en Waidhofen a.d.Thaya, y vivió hasta los 8 años en Waldviertel, luego se trasladó a Salzburgo. Luego de sus estudios secundarios estudió germanística, pedagogía y latín. Es profesor de secundaria desde 1980 y desde 1987 ha publicado sus escritos. Desde 1988 es padre de Dominik (16), y los gemelos Maximilian y Julian (11). Publicaciones: "Forsthaus", prosa corta, Bibliothek der Provinz, 1997; "Lokalaugenschein", prosa corta, Bibliothek der Provinz, 1998; "Movies", poesía, edition aramo, 2002; "Der Filmgänger", cuento, Bibliothek der Provinz, 2002, u. a.

Tomado del libro "Casa Forestal"
("Forsthaus", Reutterer Peter, prosa corta, Bibliothek der Provinz, 1997)

Los vientres blancos de los pescados. Escamas amarillas y grises. Los pescados intentan atrapar el aire. Durante un corto tiempo se agitan en la cuba. El padre los mata con el bastón de madera. Tan pronto como los pescados crepitan en la sartén. Olvidamos. Sal sobre la piel bien tostada de las carpas y las tencas. La buena comida salva el día. Los niños están juiciosos. Sólo los peces están muertos. No saltan más en el estanque trasero de la casa. Sus espaldas no brillan más. Cuando voy al prado que está más arriba de la casa forestal. Mis hermanos están acuclillados en el cuarto de los niños castigados. En otoño se vacía de peces el estanque del pueblo. Los peces se agitan en el lodo. Colgados en las redes. Apretados en las cubas. Matados rápidamente. Puestos en hielo. Despachados. El otoño se silencia para dar paso al invierno. Mientras las botas hasta la cintura hacen su trabajo. Pronto está sellado el invierno en el Waldviertel. Y la helada y el sueño.

El perro coloca su orina en la arena del patio. El excremento en las piernas del niño es difícil de limpiar. Si no es dicho de inmediato. La madre lava pañales. El padre lava pañales. Después de un año y medio él tiene ya suficiente de esa cochinada. Estampado sobre la vacinilla. Permanece sentado, cierra el pico. Hay un método infalible. Recibir cachorros educados. El padre refriega el hocico del perro indicado en el charco de orines en la escalera de la casa. El perro se echa a llorar. Mi nariz arde. No te metas, dice el padre a la madre. La cara agotada de ella se dirige a otra parte. Con un año y medio los niños son limpios. Finalmente los campesinos le han dado el foxterrier al guardabosques. No amaestrable. Pero suficientemente mordedor para las andanzas de zorro. El terrier ha mordido de muerte todas las gallinas. Él las ha sacado del gallinero y las ha puesto en el patio. En el cobertizo se trabaja al intransigente con azote, correas y vergajo. Se debería haberlo enseñado a ser obediente desde pequeño, dice el padre. A la manera escocesa. El terrier ha desaparecido. Envenenado por campesinos, cuenta el padre. El maldito yace bajo tierra.

En el dormitorio urge un rápido adecentamiento. El hermano en el suelo del cuarto de los niños. Yo estoy sobre el hermano. Solamente los primeros días fue él más grande que yo. En la pared están pintadas historias. Mujeres de piel blanca. Que traen la muerte. Moho en la cubierta del techo. Helada de invierno. Que viste el mundo en silencio. Todo muy lejos antes de quedarse dormido, dice el hermano. La madre se convierte en la reina. Cuando ella va con el padre al baile de los cazadores. Ella se viste en azul oscuro resplandeciente y se pinta los labios de rojo. La madre crepita. Afuera el automóvil se enciende. Por un momento el cono de luz del faro llena el cuadrado de la ventana con luz. La noche se dilata en el baile. En el cuarto de los niños danzan el blanquillo de nieve y el rosado. Los zapatos negros de los padres en la pista de baile. He perdido el hermano de mi vista. Grita. Todo muy lejos. El padre está contento el domingo en la mañana. La mujer del guardabosque ha sido danzada. Y todas las damas de salón. No me atrevo. A tocar el brillo azul oscuro en el armario.

Hostería y acordeón. Vahos de cerveza, calor de salchicha. Sudor y perfume. He dejado a mis padres en la mesa de los abuelos. Afuera se estiran los campos tapizados de espigas, afuera las calles tiran líneas oscilantes de un borde del mundo hacia otro. Y la esfera de cristal en el techo empuja puntos de luz en círculo sobre las paredes. He olvidado. Que el padre quiere pedirle dinero al suegro. Las muchachas huelen bien. Sus blusas crepitan. Y sus ojos. Al abuelo se le entrecierran los ojos. Como si quisiera entrechocarlos. Antes habría violado a su hija. A darle dinero a su yerno. Por qué se casó ella con uno así. Que quiere darse importancia. En el pueblo idiotizado por el vino, a los pies de la iglesia de los peregrinos, se encontrarían suficientes yernos. Gente correcta, que hace. Lo que el viejo maestro le dijo. Una muchacha se deja buscar por mí para bailar. Porque soy un chico querido. Los mayores ríen alegres sobre ello. La tierra gira en medio de los puntos de luz. Gira en un tejido dulce suspendido en la niebla. Todavía durante el viaje a casa el padre le hace al abuelo la marranada. La madre inclina la cabeza sin palabras. Ella sabe.

Arrancar patatas en la tierra oscura del otoño. Fuego en los arbustos. Corteza de tubérculo negra bien tostada, pulpa de fruta. Corremos sobre el campo. Cortamos asadores en el lindero. Escucho silbar la aridez sobre el fuego en los arbustos. Una salchicha roja barata. Gotea su grasa en el fuego. Los ojos se nos agrandan ante las brasas. Que en la noche todavía arden. Mi madre me toma hacia ella. Mi madre toma el hermano hacia ella. A la distancia el tractor con los sacos de patatas llenos en el remolque. La gente habla bien de mi padre. Que hasta muy tarde de la noche carga y descarga sacos. Por último lleva él la hermana a la casa. Su cuerpo totalmente tranquilo. Solamente sed de jugo de grosellas.

Traducción: Walkala

Dirección: Kirchfeld 17/ 5101 Bergheim (bei Salzburg) - AUSTRIA
E-Mail
: peter.reutterer@aon.at