XICóATL 72

XICóATL

XICóATL: Número 72

XICóATL No 72, Julio/Septiembre 2005
XICóATL 72

CONTENIDO:

  • 4. Concurso literario XICóATL "Estrella Errante": Concurso de cuento W. A. Mozart. Luis Alfredo Duarte Herrera
  • Cine: Bitácora de un rebelde, los pasos de Miguel Littin. Guadi Calvo
  • Narrativa: Canción de mariposas. David Classen Robinson Orobio
  • Poemario: Poemas. Clara Rebotaro

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Concurso Literario

Walkala

Concurso de cuento W.A. Mozart - Luis Alfredo Duarte Herrera

En 1519 accede al gobierno de la provincia de Salzburgo el arzobispo Matthäus Lang von Wellenburg (1468-1540), un despótico ministro católico cuyos excesos de poder desataron varios conflictos armados, entre ellos la guerra campesina del año 1525. En aquella ocasión, debido al hostigamiento de los rebeldes, Lang se vio forzado a refugiarse en la fortaleza militar de Sazburgo durante dos largas semanas. Los sediciosos cercaron los muros de la ciudad con el propósito de acosar de hambre a los habitantes del burgo y de esta forma lograr su rendición. La leyenda cuenta que entre tanto los salzburguenses agotaron sus vituallas y ya por último solamente les quedaba un hermoso toro de pintas marrones, muy fuerte y bien alimentado. Al comandante militar se le ocurrió entonces un desesperado truco para engañar a los alzados en armas: pasear por el ancho y alto muro de la ciudad aquel toro para mostrar a los sitiadores que los salzburguenses aún tenían que comer. En la noche los habitantes pintaron aquel toro de blanco y a la mañana siguiente lo pasearon de nuevo por el muro. En la noche lo volvieron a lavar, lo pintaron de negro y al tercer día lo pasearon una vez más delante de los asombrados ojos de los sitiadores quienes desmoralizados optaron por la retirada. El júbilo de los habitantes de Salzburgo fue enorme. Una vez alejados los sublevados, los habitantes condujeron aquel toro al río Salzach y lo lavaron con tanto jabón, que la espuma llegaba hasta Obendorf, una localidad situada a 12 kilómetros de Salzburgo, según cuenta la leyenda. Desde aquella lejana fecha, a los habitantes de Salzburgo se les conoce como Die Stierwascher ("Los lavadores del toro") y quien tiene el privilegio de nacer aquí se siente orgulloso de ser uno de ellos.

Entre los Stierwascher de todas las épocas, el nombre de Johannes Chrysostomus Wolfgangus Gottlieb (en latín Amadeus) Mozart brilla en el concierto mundial con una incomparable luz propia. Su padre Leopold Mozart, compositor y músico de la corte del arzobispado del Salzburgo, se encargó de brindar una esmerada educación musical a sus hijos. A los tres años Wolfgang ya tocaba el cémbalo, a los cuatro el violín, a los cinco compuso sus primeras piezas, a los seis realizó su primera gira artística por Alemania, Francia, Inglaterra, Holanda y Suiza, junto con su padre, su madre y Maria Anna, su hermana, y a los nueve compuso su primera sinfonía. La fama de la famila Mozart creció desmesuradamente por toda Europa y después de esta primera gira de tres años y medio regresaron el 30 de noviembre de 1766 a Salzburgo. En 1767 la familia Mozart se traslada a Viena donde permanece hasta 1769, para regresar luego a Salzburgo, lugar donde Wolfgang es nombrado maestro de concierto ad-honorem del grupo de cámara del arzobispado. Como maestro de concierto forma su estilo instrumental, en medio de una tensa atmósfera con el arzobispado. En el mismo año emprende con su padre el primero de sus tres grandes viajes por Italia, decisivos en su formación musical y su obra artística. Paralelamente a sus actividades como concertista, compone sinfonías, divertimentos, serenatas, cuartetos para cuerdas y conciertos para piano. En 1777 viaja a París con su madre, pasando por Mannheim, donde se enamora de la cantante de 16 años Aloysia Weber. Su madre muere en París y Wolfgang regresa a Salzburgo para retomar su antiguo trabajo como maestro de concierto y organista. La mala relación con el arzobispado empeora y el 8 de junio de 1781 es despedido del cargo. Tras un corto periodo en Munich donde compone su ópera Idomeneo, se muda a Viena donde conoce a Constanze Weber, hermana de Aloysia, con quien se casa al año siguiente. En Viena Wolfgang vive como músico independiente y obtiene un rotundo éxito con su opereta El secuestro del serrallo. Conoce allí a Joseph Haydn al cual dedica seis cuartetos de cuerdas. Durante este tiempo compone sinfonías, cuartetos de cuerdas y obras para grupos de cámara. W. A. Mozart se hace famoso y recibe muchos encargos que le reportan buen dinero, sin embargo su estilo de vida suntoso y las fluctuaciones de los favores del público lo mantendrán hasta el final de sus días en permanentes apuros económicos. En 1786 fue estrenada su ópera bufa Las bodas de Fígaro, la cual no obtiene el éxito esperado. A contrario censo, en Praga se constituye en un rotundo éxito y Mozart compone Don Giovanni especialmente para aquella ciudad. En 1787 muere su padre. El público vienés le retira sus favores, lo cual agudiza su precaria situación financiera. Por encargo del emperador, compone en 1789 la ópera Cosi fan tutte. Su última ópera fue La flauta mágica, estrenada el 30 de septiembre de 1791, en Viena, con un discreto éxito. En julio de 1791 recibe el encargo de componer un Requiem, el cual no llegó a terminar. El 5 de diciembre de 1791, con apenas 35 años de edad, Wolfgang Amadeus Mozart muere en Viena de una enfermedad crónica producto de su vida errante y su incansable actividad física y mental, exahusto y lleno de problemas económicos. Debido a su pobreza, su cuerpo fue enterrado en una fosa común, razón por la cual no se conservan sus restos.

Wolfgang Amadeus Mozart legó a la humanidad una incomparable obra musical, repleta de brillo, armonía, profundidad, fuerza, alegría, sensibilidad, contraste, picardía y humor. Como músico fue tan universal como quizás ningún otro en el mundo. Sus composiciones se cuentan entre las grandes obras maestras de la música europea de todos los tiempos. Si la música de Bach nos eleva a una espiritualidad cercana a lo divino, las obras de Mozart nos devuelven lo terreno, lo humano en todo su resplandor, simetría y belleza.

Salzburgo y el mundo cultural del planeta se aprestan a celebrar los 250 años del nacimiento de Wolfgang Amadeus Mozart el 17 de enero del año próximo. En YAGE queremos unirnos a la conmemoración y rendirle, en nombre de Latinoamérica, un merecido homenaje de gratitud mediante la celebración de un Concurso de Cuento, cuyo tema central sea este querido músico universal. Con la seguridad de que hallaremos eco en la prolífica capacidad creativa de nuestros escritores, abrimos este concurso el cual se rige por la siguiente reglamentación:

BASES DEL CONCURSO

- Para trabajos inéditos, en prosa.
- Género: cuento.
- Tema: Wolfgang Amadeus Mozart
- Idiomas: español o portugués
- Extensión máxima: 4 páginas, formato Word DIN A4, tipo de letra Time News Roman 12, a espacio sencillo.
- Fecha límite para el envío de los trabajos: 30 de SEPTIEMBRE del 2005.

Para participar, hacer un sólo envío por correo electrónico (Asunto: Concurso Mozart/pseudónimo) con dos anexos en formato Word: el primero con "pseudónimo+cuento" y el otro con "pseudónimo+datos" (nombre, correo postal y electrónico, tel. y/o fax y un breve curriculum) a: yage.austria@euroyage.net o a euroyage@utanet.at o a duarteherrera@hotmail.com. (Por favor hacer el envío a una sola dirección electrónica y sólo en caso de que no funcione, enviarla a una subsidiaria. La dirección yage.austria@euroyage.net no admite mails provenientes de Hotmail, bol.com.br y posiblemente otras empresas).

PREMIOS:

- Se entregarán 3 premios de 500 euros cada uno.
- Mención de Honor y publicación bilingüe de los trabajos destacados.
- Los resultados se anunciarán en el No 74 del Magazin Cultural Latinoamericano XICóATL (Año 15, Enero/Marzo/2006, edición digital [ www.euroyage.com ] e impresa).


Concurso de Contos Wolfgang Amadeus Mozart

PARTICIPAÇÃO:
- Para trabalhos inéditos, em prosa.
- Gênero: conto.
- Tema: Wolgang Amadeus Mozart.
- Idiomas: espanhol ou português.
- Extensão máxima: 4 páginas, formato Word DIN A4, tipo de letra Time News Roman 12, espaço simples.
- Prazo para o envio dos contos: 30 de SETEMBRO de 2005.

Para participar, faça um só envio pelo correio eletrônico (assunto: Concurso Mozart/psedonimo) que contenha dois anexos em formato Word: o primeiro com "pseudonimo+conto" e o segundo com "pseudonimo+dados" (nome, endereço postal, eletrônico e número de telefone e fax bem como um breve curriculum vitae. Envie os arquivos para um dos endereços relacionados a seguir: yage.austria@euroyage.net o a euroyage@utanet.at o a duarteherrera@hotmail.com .(Caso não venha a funcionar um deles, então terá a possibilidade de utilizar o outro endereço eletrônico. O endereço eletrônico yage.austria@euroyage.net não admite e-mails provenientes de Hotmail, bol.com.br e possivelmente outras empresas.

PRÊMIOS:

- Serão entregues três prêmios no valor de 500 euros cada.
- Menção de Honra e publicação bilíngüe dos trabalhos destacados.
- Os resultados serão publicados no # 74 do Magazin Cultural Latino-Americano XICóATL (Ano 15, janeiro/março/2006, edição digital [ www.euroyage.com ] e impressa).

Cine 
Guadi Calvo

Bitácora de un rebelde, los pasos de Miguel Littin - Guadi Calvo

Guadi Calvo nació en Buenos Aires en 1955 y es escritor y periodista. Ejerció profesionalmente la fotografía durante diez años y hace más de quince la abandonó, para dedicarse de lleno a la literatura. Realiza y coordina talleres literarios y seminarios. Ha publicado El Guerrero y el Espejo (1990) y Señal de Ausencia, (1993). Ejerce la crítica cinematográfica en diferentes medios de Argentina y Latinoamérica.

Bitácora de un rebelde, los pasos de Miguel Littin

Hacer cine es tan fácil como hablar.
Es como charlar con la gente.
Creo que el cine es algo muy simple, algo tan simple como el principio de un cuento.
Miguel Littin.

José del Carmen Valenzuela Toro, el 16 de julio de 1960 llega a los desolados campos de Nahueltoro (Triste Toro), en los alrededores de Chillán, cerca del río Maule, donde conoce y comienza a convivir, con quien sería su víctima, una campesina con cinco hijas pequeñas, tan miserable y desamparada como el propio José del Carmen. En una discusión, a raíz de sus continuas borracheras, José del Carmen, en mitad del campo, golpea a la mujer con una guadaña hasta matarla y a continuación hará lo mismo con las niñas. Fue capturado varios días después, en una fonda, borracho, bailaba, solo, un corrido mexicano.
La prensa lo mostró como un ser despiadado. Fue adquiriendo conciencia de sí y de sus actos al aprender a leer y a escribir en la cárcel de Chillán. Donde también tejía canastos de mimbre para ganar algún dinero con que sostenerse en prisión. Lentamente se transformó en otro hombre. Mientras, el proceso judicial, que duró varios años, concluyó por condenarlo a muerte.
A pesar de los pedidos de indulto al presidente Jorge Alessandri, católico de comunión diaria, la pena se cumplió inexorable, y el presiente nunca sabría que ese hombre, gracias a la educación recibida en la penitenciaría, era otro. Leer y escribir le sirvió, entre otras pocas cosas, para firmar la notificación donde se le comunicaba su condena.
Cuando el periodista Patricio Manz le preguntó: "¿Tú crees, José, que tenías que matarlas a todas?", la respuesta fue otra pregunta, tan cándida como inaudita: "¿Cómo iba a dejarlas sufriendo solitas?" En ese mismo reportaje Valenzuela Toro cuenta, sin querer justificar nada: "a mí todo me ha dolido desde la nacencia".
José del Carmen Valenzuela Toro, fusilado el 30 de abril de 1963, nunca sabrá que su historia, que sacudió las buenas conciencias de la pacata y conservadora sociedad de su patria, iba a convertirse en el más grande suceso de la cinematografía chilena y una de las películas señeras de la latinoamericana.
De la mano de Miguel Littin, la vida, condena y muerte de José del Carmen Valenzuela Toro, transmutaría en El Chacal de Nahueltoro (1969) primer largometraje del gran director chileno, que con particular soltura narrativa, intercala episodios de la infancia del Chacal y con ello realiza un sólido retrato humano de su protagonista (personificado magistralmente por Nelson Villagra). La mirada del realizador analiza, por primera vez en el cine chileno, realidades críticas de la administración de justicia, del poder latifundista y la feroz marginalidad del trabajador rural. Enjuicia a un país responsable, en gran medida, de los crímenes individuales. El guión fue construido a partir de una importante serie de investigaciones que van desde el análisis de los expedientes judiciales, a relatos de testigos, y material periodístico. Lo que Littin se propuso fue elaborar una técnica de gran reportaje para abordar al hombre en toda su profundidad. Juega, en un difícil equilibrio, entre lo documental y el melodrama, presupuesto que alcanza con absoluta solvencia. Más cercano al cine de indagación del italiano Francesco Rosi, que al neorrealismo, que todavía palpitaba, con vigor, en algunos cineastas latinoamericanos. El uso dramático de la cámara, consigue en algunas escenas niveles antológicos, como la del asesinato de las niñas. La película llevó entonces 215 mil espectadores, y convierte a su director en uno de los nombres claves de la cinematografía chilena.
Con el presidente Allende, Littin asume como director de Chile Films, nombramiento que mantendrá hasta la injuria del 11 de septiembre de 1973. En este breve período, Littin, podrá realizar otros dos largometrajes: el primero, un documental, Compañero Presidente, en el que filma una larga conversación que el Presidente Allende mantendrá con, el hoy oscuro, Régis Debray. En este trabajo Littin capturará la talla humana del estadista. De aquella experiencia declara: "Amé a Allende como se ama a un padre." "Fue el mejor momento de nuestras vidas. Lo viví con mucha plenitud, libertad y alegría. Por supuesto, hubo dificultades, pero uno estaba con su voluntad para resolverlas. La Unidad Popular significó un momento trascendente y fundamental en la vida de los chilenos."
Paradójica, La tierra prometida (1973), última película en su patria antes del exilio mexicano, es una "revocación mágica de la historia de Chile": Una comunidad campesina se establece y organiza formas socialistas de producción y distribución. Este germen maligno, para los grandes productores y el poder, será desterrado por medio de una feroz represión. El film participa ese año en el Festival de Moscú. Littin dice respecto a La tierra prometida: "la unida del film no es lógica sino poética".
En el primer parlamento de las Actas de Marusia (1976), alguien pregunta: "¿Quién eres?" Gregorio, el personaje, responde: "No sé, pero estoy buscándome y sé que de todo lo que soy, de todas estas posibilidades voy a encontrarme, voy a encontrar un camino y lo voy a recorrer". A confesión de partes relevo de pruebas, esta respuesta es una afirmación y a la vez una renovación de votos del gran realizador chileno.
Las actas de Marusia, se ubica en el norte de Chile, durante 1907. En el pueblo minero de Marusia, un ingeniero inglés ha sido asesinado; el patrón, también inglés, ordena a un sargento que investigue. Del crimen, es acusado un minero peruano, Rufino Gómez Peralta, al que se le aplicará la ley fuga. De allí se abrirá un juego de venganzas y represión que conduce a una huelga que amenazará todo el norte. Para evitarlo llegarán tropas del Gobierno Central que cometerá los desmanes, tantas veces repetidos en la sangrienta historia de América Latina. El film, basado en el relato del escritor Patricio Manz, que se inspira elaborando un dilatado mural de todas las rebeliones mineras y salitreras de Chile, con sus respectivas y brutales represiones. Como final alegórico, Manz-Littin, se ciñen, a la más brutal de las conocidas hasta entonces: la matanza de la Escuela de Santa María de Iquique. Las Actas de Marusia, se rodó en Chihuahua, (Santa Eulalia y Santo Domingo), norte de México, donde Littín encontrará locaciones muy similares a las del imaginario pueblo de Marusia, a partir del el 6 de marzo de 1975.
La aridez de las tomas, enmarcan con justeza la ideología del film. Fotografiada por Jorge Stahal; los protagonistas principales son Gian Maria Volonté, Silvia Mariscal, Jorge Ernesto Gómez Cruz, y Diana Bracho; la música fue compuesta por el griego Mikis Theodroakis. Para Littin, Marusia es Chile y es América latina y una oportunidad más para denunciar la represión que llega a extremos de matanzas, tarjeta de presentación de las clases detentadoras del poder político y económico en nuestro continente. Quizá este film marque la madurez del estilo y a la vez la total toma de conciencia del problema latinoamericano de su director. Sin concesiones, la película es de un rigor narrativo absoluto y una claridad conceptual apta para cualquier tipo de público.
En México donde conocería a Luis Buñuel, Emilio el "Indio" Fernández y a Arturo Ripstein, Miguel Littin rodará una segunda película, basada en la poderosa novela del gran narrador cubano Alejo Carpentier El recurso del método (1977), este film también se exhibirá como ¡Viva el Presidente! El texto es un revelador fresco sobre las primeras décadas de la América Latina. Carpentier, se diferencia de Miguel Angel Asturias, en El señor presidente, porque no evoca un tirano, como el caso del guatemalteco con Manuel Estrada Cabrera, sino que hace una terrorífica mixtura de varios déspotas, se inspira en el venezolano Juan Vicente Gómez, el cubano Machado y el infalible mexicano Porfirio Díaz.
Littin preparó el guión junto al sombrío Régis Debray y Jaime Augusto Shiley. Después de innumerables cortes, la película será exhibida en Cannes 1978, con una duración de dos horas y medía. El protagonista es el actor chileno, exiliado en Cuba, Nelson Villagra (aquel maravilloso Nahueltoro). El recurso del método, presentó a un realizador a punto de convertirse en más representativo de nuestro continente. Lo epopéyico de sus imágenes, están construidas en torno a la problemática más profunda de la realidad e historia de nuestros países convulsionados y violentos. El cine de Littin toca alturas pocas veces antes alcanzadas.
El autor chileno, en su próximo film, continúa transitando, con absoluta comodidad, la permeable, y a veces inexistente, frontera cine y literatura. La viuda de Montiel (1979), basado en un cuento de Gabriel García Márquez, parte constitutiva de Los Funerales de La Mamá Grande, no logra todo lo querido; a pesar de su agudo sentido del espectáculo, cierto academicismo estético le hará dar un pasó en falso. Al igual que antes a Ruy Guerra, con su Erendida, Francisco Rosi con Crónica de una muerte anunciada, y muy posteriormente el mismísimo Arturo Risptein con El Coronel no tiene quien le escriba, Littin no logra penetrar la poderosa coraza, con que el gran colombiano parece clausurar la desmesura de sus mundos narrativos. La viuda de Montiel, fue filmada en el pueblo Tlacotalpan (lugar de la mariposa solar) estado de Veracruz, que Littin hizo pintar integro, para conseguir la atmósfera que intentaba trasmitir. Como protagonista tuvo nada menos que a Geraldine Chaplin, y fotografió Patricio Castilla, pero el film no logra la magia debida y transita sin mayores consideraciones.
Su cuarto film en el exilio, se basaría en el relato del chileno Pedro Prado: Alsino, un niño campesino, lisiado a partir de intentar el vuelo de los pájaros, lanzándose desde lo alto de un árbol. Littin trabaja el guión, junto a la escritora chilena Isidora Aguirre y el mexicano Tomás Pérez Torrent, que hacen una traslación absoluta, pero acertadísima, del mundo del personaje. De la realidad chilena de los treinta, la historia es llevada a la revolución sandinista, cuidando de no perder la respiración poética del original. Alsino y el Cóndor, (1983) será filmada en el pueblo de Ticuantepec, sur de Nicaragua, con muy pocos actores profesionales. Con un presupuesto todavía más escaso que con el que construyo El Chacal… consigue imprimir más emoción al relato. Y expresar un mundo simbólico entre el vuelo mágico de Alsino y el del Cóndor real, un asesor militar norteamericano en el ámbito de la guerra de liberación de 1979. La realización del film tuvo en si mismo perfiles épicos, jaqueados por las incursiones de los Contra, muchos de los protagonistas, combatientes sandinistas, más de una vez, debieron partir al frente en defensa de la Revolución. El helicóptero con que trabajaban, debió ser utilizado para otros fines y en esa operación cayó con catorce personas a bordo. Desde el punto de vista técnico los problemas no fueron menores, cuando pudieron hacer la primera copia, Littin encontró que gran parte del material tenía un ostensible fuera de foco, a resultas de que el fotógrafo, Jorge Herrera, a quien Littin reconoce como uno de sus maestros, venía sufriendo desde el comienzo de la filmación una cruel enfermedad, que terminaría con su vida. Ese proceso de decadencia física quedo reflejado en las deficiencias mencionadas.
Después de más de doce años de exilio Littin, vuelve a Chile, absolutamente clandestino, burlando la aceitada maquinaría de represión, que con tanto recurso había implantado la tiranía, y filma lo que sería Acta general de Chile (1984), con un planteo diferente, un proyecto ambicioso globalizador, como lo cifra el título. Financiado por Televisión Española, el film consta de cuatro capítulos de una hora cada uno. El último, dedicado a Salvador Allende, con muchísimo material de archivo, es sin duda el más interesante, ya que quizá sea la semblanza mejor construida del Presidente. Dice un crítico español sobre este último segmento "es una de las piezas cinematográficas más convulsivas, más vibrantes y mejor compuesta de la historia del cine documental". Esta peligrosa incursión quedará además registrada en el libro de García Márquez Aventura de Miguel Littin, clandestino en Chile.
El realizador chileno amalgama la tierra donde había filmado su último largo de ficción Alsino y el Cóndor (1983), Nicaragua, con la vuelta al cine épico, y se lanza, quizás, a su proyecto más ambicioso Sandino (1989). Esta coproducción chileno-española, presenta a un líder revolucionario, con sus contradicciones, temores, dudas, certezas y convicciones. Littin elige narrar la vida de Augusto Calderón Sandino, el hijo de una campesina violada por un terrateniente, y no la vida de Augusto César Sandino, nombre que le fue dado por el periodismo internacional. Narra en detalle la campaña contra la intervención estadounidense en Nicaragua, hasta la expulsión de los Marines norteamericanos, la creación del ejército nacional, que llegaría a dirigir Anastasio Somoza, (padre). La trama, es contada por un periodista, que conoce a Sandino en su Cuartel General de Chipote en las alturas de Nicaragua. La película, que se ajusta rigurosamente a la realidad histórica, muestra la ejecución a mano de los esbirros somozistas y la desaparición del cadáver del héroe americano. Littin hace un excelente manejo de masas en la pantalla, quizá junto al boliviano Jorge Sanjines, sea uno de los muy pocos directores latinoamericanos capaz de ese tipo de planos.
Los Náufragos (1994), es una alegoría de la vuelta. Quizá el más auto referencial de sus trabajos. Un hombre regresa a su país después de veinte años de ausencia, y nada es como lo había recordado, busca imágenes de su infancia que se intercalan con las de su pasado más reciente. Todos los recuerdos se entrecruzan, la realidad y lo soñado se confunde: "No siempre a uno le gusta la sociedad en la que vive, por eso intenta cambiarla. Nunca uno vive las realidades que uno soñó, esas hay que intentar construirlas" explica Littin. Con Valentina Vargas, Marcelo Romo, Bastian Bodenhofer, Victoria Abril y la fotografía del mítico Hans Burman, Los Náufragos, es sin duda, la película que marca la vuelta definitiva a la temática netamente chilena.
Listo a asumir su lugar como el gran cineasta chileno, Miguel Littin, por primera vez transitará los lejanos e inhóspitos parajes del sur, quizás la última finis térrea: la Patagonia. Durante siglos, sinónimo de lo remoto, lo aislado, lo fuera del tiempo. Región por donde pasaron sombras de guerras, delirantes fundadores de imperios, exploradores, mercaderes sin escrúpulos que olfateaban sus grandes riquezas escondidas. Tierra del Fuego, (1999), recoge las aventuras de los pioneros que a fines del siglo pasado intentaron desentrañar los misterios de Patagonia, pero de alguna manera habla de uno de los fenómenos más aterradores de estas últimas décadas: las migraciones, las migraciones miserables. Littin se adentra en el territorio feraz y los personajes agrestes que el chilote, Francisco Coloane, narró hace más de cincuenta años en su libro de cuentos Tierra del Fuego, ambientado en aquel mundo y sus habitantes en torno a fines del siglo XIX. Esta no fue la primera incursión de Coloane en el cine, ya había participado con José Bohr, para quien escribió el guión de Si mis campos hablaran (1947); con Sergio Bravo, con quien trabajo para el documental La marcha del carbón. Emilio "Indio" Fernández, filmó La Tierra del Fuego se apaga, (1956) basado en una obra teatral escrita por Coloane acerca de un drama pasional en la Patagonia. Finalmente, Jorge López rodó El último grumete (1983) basado en otro de sus libros.
Con un registro épico, la historia se sostiene de la figura de Julius Popper, un aventurero rumano, que tras descubrir una veta de oro, forma su propio ejército y se proclama "Rey del Páramo", como se conocía a toda la región. Coloane trabajó en la zona en los años treinta y aprovechó para recopilar aquellas historias. El relato no sólo incluye notables descripciones sobre su geografía, sino que penetra despiadadamente en los personajes, hombres y mujeres, duros y sin ley.
El proyecto del film nació en 1981, en Nueva Delhi. Allí se encontraba Coloane, y la aparición Miguel Littin, hizo que brotara casi naturalmente la idea. Comenzaron las primeras charlas sobre la construcción de un guión a la que luego se sumarian, el escritor Luis Sepúlveda, quien ha tenido la mayor responsabilidad, y el veterano Tonino Guerra, colaborador permanente de Fellini, Tarkovski y el gran Theo Angelopulos.
El principal rol femenino en Tierra del Fuego es, Armenia, protagonizada por Ornella Muti. El ambicioso Julius Popper, es interpretado Jorge Perugorría. El resto de elenco esta conformado por Claudio Santamaría, Nancho Novo y los actores chilenos Luis Alarcón, Nelson Villagra, Alvaro Rudolph, y la actriz Catalina Guerra.
Miguel Littin, sigue generando proyectos, después de un largo viaje a Palestina, la tierra de sus mayores, preparaba el rodaje de La última luna: "Es la historia de los palestinos que se quedaron en su tierra y su relación con los palestinos que vinieron a Chile. Son historias que he escuchado desde niño, desde mi infancia y mi adolescencia. También es producto de uno de mis viajes, a Palestina, donde me encontré con la familia de mi abuelo que vino a Chile en 1914, lo cual me permitió reconstruir la historia. Yo conocía la parte que se había desarrollado en Chile, pero no la parte Palestina." El plan, sujeto a variaciones debido a la violencia que se vive en la zona y que se filmaría en las localidades de Beit Sajur, Bet Yala, Belén, Nazaret y Jerusalén, desembocó en otro objetivo. Miguel Littin, comprendió que debía filmar algo más. Durante diez días recorrió todo el territorio palestino grabando en video digital, testimonios e imágenes que finalmente integran Crónicas Palestinas: Los Caminos de la Ira. Una de las principales participaciones es la del realizador israelí Amos Gitai, ganador en el Festival de Venecia de 1999 con su filme Zion y que presentó Kedma (2002) en el Festival de Cannes. En el documental, el cineasta israelí, se manifiesta a favor de un diálogo entre palestinos e israelíes. Littin toma posición: "Yo me hago responsable de este documental y por eso va con mi firma también. No soy periodista, sino cineasta. Muestro la realidad y esa dice que Palestina es la ocupada y no Israel".
El cineasta chileno Miguel Littin, comparte su pasión por el cine con la literatura. Ha publicado dos novelas y al igual que, el amor por el cine, que comenzó cuando de niño recogía los restos de película que llegaban a Palmilla, su pueblo; allí garabateó también sus primeros relatos. Las dos novelas que se le conocen son: El viajero de las cuatro estaciones, (1990) con notoria y confesada influencia de Juan Rulfo, el pequeño pueblo colchagüino de Palmilla trasmutará en una suerte de lugar mítico, donde podemos ir a la zaga del anciano Kristos Kukumides, su abuelo, que repasa desde su lecho de muerte las peripecias del terrible destino que le llevó de su Grecia natal a Chile, de un tranquilo convento de monjes ortodoxos a los valles andinos, de las persecuciones turcas a los silencios americanos. La suya es una historia de fundadores, de ancianos inmortales de estirpes innumerables, de damas que levitan entre rosales, de salteadores nocturnos, de gitanas tentadoras, de borracheras épicas, de orgías descomunales. Su segundo libro El bandido de los ojos transparentes (2002) cuenta sobre, el bandido, Abraham Díaz, alias el Torito, en un mundo rural y remoto, habitado por buscadores de oro, forajidos, desalmados, mujeres soñadoras, otras anhelantes e indígenas enfáticos: gente de la vida. La novela, sin duda, remite a lo que casi es un género en la literatura chilena, el bandido, Manuel Rojas, o Carlos Droguett con su maravilloso Eloy, son un ejemplo de esto. Ahora, trabaja en una nueva novela que presumiblemente titulará Los hombres tranquilos. Una historia sobre amores perdidos, ¿habrá otros?
Littin, de raíces griegas, palestinas y latinoamericanas, nació en 1942. Sus años de escuela fueron ásperos y estrictos, donde los curas le advertían que no se acercara a los rotos (los pobres).
Comenzó a formarse profesionalmente en el teatro donde puso obras de Arthur Miller y Ionnesco, paso a la televisión donde fue director y también animador de un exitoso programa de la época. Su primer trabajo en cine fue un corto documental llamado Por tierra ajena. Es el único director chileno que ha estado nominado en dos ocasiones (1977 y 1983) al Oscar en la categoría de la Mejor Película Extranjera y a pesar de los preceptos de los sacerdotes, durante su época de estudiante, Littin sigue junto, no solo a los rotos chilenos, sino, a todos los desheredados del mundo.

Dirección: Montevideo 1980 7ºA, (1021) Buenos Aires - ARGENTINA
E-Mail
: guadicalvo@ciudad.com.ar

Narrativa 
David Classen Robinson Orobio

Canción de mariposas - David Classen Robinson Orobio

David Classen Robinson Orobio nació en Ciudad de Panamá, República de Panamá, el 9 de noviembre de 1960. Escritor, biólogo y profesor de secundaria. En 1990 egresó de la Universidad de Panamá como licenciado en Biología con especialización en Botánica y en el 2001 se diplomó en Creación Literaria en la Universidad Tecnológica de Panamá. Ha recibido varios premios literarios y menciones de honores en el ámbito nacional, entre los más connotados se encuentran: Primer lugar en Cuento del concurso pictórico literario del IPEL (Ministerio de Trabajo, 1993); Primer lugar en el Premio Nacho Valdés del concurso pictórico literario del IPEL, 1996; Primer lugar en Cuento concurso nacional de literatura juvenil e infantil (EUPAN-CA, 1998); Premio mejor Cuento corto del concurso nacional de Cuento César A. Candanedo, 1998. Ha publicado: En las cosas del amor (Cuentos; 1991); Soledades pariendo (Poesía y prosas poéticas; 1995); La canción atrevida (Poesía; Ediciones Casa de las Orquídeas; 1999); Vértigo (In ego volantis) (Cuentos; Colección Cuadernos Universitarios; Universidad Tecnológica de Panamá; 2002); Soles de papel y tinta (Antología de cuentos; Alfaguara; 2003). Así también ha publicado en diversos diarios, desplegados, revistas y compilaciones nacionales.

Canción de mariposas

Aunque la puerta por donde acaba de pasar dice: "prohibida la entrada de menores", Fede no hace el menor caso y penetra al mundo de la media luz y olor a desinfectante. Ya bien sabe el cuento que echarle a la guardia: "hombre, ¿qué quiere? ¿qué robe?", mientras sigue con su pregón "¡Ceviche, ceviche bien picante!" Esta noche habrá bastante negocio; es sábado de quincena y hay un barco atracado en el puerto. Por lo tanto, el local está al tope tanto de naturales como de "acamaronados", ansiosos todos de descargar dentro de las damas del deseo.

Mariposas de la noche
de colores brillantes
y ojos dormidos.
Aves del placer
de carnes sin sol
y sonrisas automáticas.
Aves sin ruta fija
siempre complacientes
con quien paga su precio.

Entre el gentío se distinguen tres tipos de clientes: los locales, en su mayoría jóvenes, parados en las sombras, a la expectativa de aquella que más los excite, mientras hablan entre ellos de cómo lo hicieron la última vez; vienen por mujeres y no tienen plata para los tragos. Entre los de piel de camarón, hay unos sentados alrededor de varias mesas que ellos mismos unieron con algarabia, hablando en un idioma raro, gritando y vociferando quién sabe cuántas vulgaridades en esa jerigonza que nadie entiende: deben ser los marinos del barco y quién sabe de dónde sean, pero tienen plata y hay que ayudarlos a gastarla. El resto de los "acamaronados" son "armys" y tampoco entienden qué dicen los del barco.
Estos gringos son clientes habituales; ellos son los únicos que vienen a bailar y, cuando ya se cansan, echan su polvo y vuelven a repetir la rutina hasta que amanezca, o se les acabe el dinero, o ya no respondan. También, son los únicos que pelean entre ellos por las damitas. Por supuesto, hay algunos viejos solitarios, sentados en mesitas con sendas "frías" frente a ellos y tremendas hembras a su lado, que esperan en silencio que el espíritu se les caliente.
También, por ahí anda el tipo aquel que se les declara a las "chichis", luego les paga y sube con ellas para, al día siguiente, llenarse la boca con la historia del "levante". Algunas lo comprenden y sigan la corriente, otras ya lo han mandado al carajo y lo tienen amenazado.

Y ellos, ellos son los peores.
Hombres incoherentes
que aman a la virgen
pero buscan a la ramera.
Hombres lujuriosos
y encima perezosos
que prefieren pagar
por no convencer con amor.

Entre las chicas se escuchan los más variados acentos: las hay del Caribe, Centro y Sur América; claro que, eventualmente, es posible encontrar una que otra cholita nativa, que corta de nalgas y pródiga de pechos, navega entre la clientela, buscando pescar cuanto tiburón se le pegue. También entre ellas es posible distinguir varios grupos; las hay desde aquellas que le basta con pasearse entre la jauría y con una mirada escoger con quién se acuestan, hasta las que tienen que ir de oído en oído repitiendo: "Subamos, papi, y te la convierto en biberon".
Por lo general, mientras más jóvenes y "buenonas" levantan más rápido. Se visten con bikinis, por un lado para lucirse mejor y por otro, porque como para copular sólo usan la entrepierna, no tienen que desnudare el pecho, evitando así que le manoseen y baboseen los senos. De este modo salvan su honra, sin importar cuántos la penetren. Otras visten como de fiesta y cuando suben, con tanto trapo se pasa el tiempo desnudándose y no echando el polvo. Las más veteras visten con vestidos de baños enteros y se desnudan completamente ante el cliente, sin que por esto se dejen manosear y menos babosear por cualquier pelagato. ¡Ah!, pero eso sí, los besos de amantes son tabú, preferible un pene a una boca; eso es trofeo, si es que se arriesgan, de aquellos que han sabido llenar sus vaginas con algo más que esperma.
Los cantineros y mesoneros, siempre callados y mustios, cierran el cuadro de personajes del mundo de la media luz y olor a desinfectante, junto con el tipo que cerca de los cuartos lleva el tiempo y que siempre está dispuesto a rajarle la cara a cualquier atrevido que se sobrepase con las chicas.
Fede, entretenido con las maquinitas, pregona esporádicamente su producto, mientras las damiselas se ganan la vida repitiendo una y otra vez el mismo ritual: abordan al parroquiano, cruzan breves palabras, él le da la plata y ella paga en la caja, se dirigen al cuarto pasando frente al tipo que mide el tiempo. Al poco rato, regresan donde se separan como si nada hubiese pasado. Lo más probable es que, en realidad, eso sea lo que ha acontecido: nada.

En este mundo
siempre lo mismo;
no sol, sí carne,
donde nada se posee
y todo se pierde
donde lo único que existe
es la noche.

Esta noche no es de placer, sino de negocios, por lo que, "adios maquinita, y a vender ceviche". La venta iba más o menos; como siempre, los "armys" son los que más compraban; los marineros y su jerigonza "namás" era joder, y los limpios parados en la sombra, ni se inmutaba en mirarlos.
Así marchaba la cosa, hasta que oyó un alboroto en una de las esquinas: un tipo perseguido por una de las damas es interceptado por uno de los saloneros y le dan tal "nudera" que hasta Fede aprovecha para meterle un par de "cochazos". Todavía estarían dándole golpes si no es porque llegó la "chota". La ley, por supuesto, le dio un par de toletazos. Entre la algarabía, Fede pudo enterarse de que el fulano decidió no pagar e irse a la oscuridad y autoservirse. Fue descubierto por la fulana y ya sabemos el cuento. A la pregunta de por qué hizo esa cochinada, el tipejo contestó: "Lo que pasa es que las camas son muy duras". Al escuchar eso, reído Fede, se marcha con su pregón: "Ceviche, ceviche bien picante...".

E-Mail: davidclass72@yahoo.com

Poemario 
Clara Rebotaro

Poemas - Clara Rebotaro

Clara Rebotaro nació en Acebal, provincia de Santa Fe, en 1933. En 1954 se trasladó a Rosario, donde reside actualmente. Es Licenciada en Ciencias Políticas y Diplomáticas, egresada de la Universidad Nacional de Rosario. Asistió a la Escuela Literaria de la S.A.D.E. y fue alumna del poeta Hugo Gola en el Taller Municipal de Poesía. Desde 1990 hasta 1995 cursó estudios la Escuela de Letras de la Facultad de Humanidades y Artes de la Universidad Nacional de Rosario. Ha publicado: En Sazón (1989), Sin Voz (1990), Altas Mares (1992), Poemas con Insectos (1994) Hematopoemas (1996), El Color Exigido (1999)y Mineral Desterrado (2001). Tiene en preparación el libro SALA DE MÚSICA.

OISEAUX EXOTIQUES

Deambulábamos
ociosos
por las habitaciones
con el impudor del fruto
o de la flor
sin ropaje

De pronto
acudieron las aves
del gran ciprés
al oirse
en la música de Messiaen
imitada la dignidad de su canto

Conmovidos
compartimos el goce sutil
de la simple existencia animal

Cuando la música cesó
regresáronse las aves
al gran ciprés
y nosotros nos vestimos
para deambular
ociosos
por las habitaciones.

(Del libro inédito SALA DE MÚSICA)

ARMONÍAS

La música de cámara
reemplazaba
esa noche
a los cuentos terrestres
A medio amansar,
mi rebeldía te pedía
el sonido
multiplicador
de las palabras
¡Animador fogoso!

Viejo arcángel deslumbrante
me diste jarabe azucarado
para sosegarme
y escuché,
en tu regazo,
el último movimiento
de un cuarteto de Haydn.

(Del libro inédito SALA DE MÚSICA)

SAUNISTAS

Prisioneros en un cubo de madera
nuestros desnudados cuerpos
se liberaban
en la sudación
de inútiles sustancias.
Piedras porosas encandecían
y como la piel arrebatada
clamaban por un poco de aire
húmedo.
Vos me acariciabas
con ramas tiernas de abedul
impetuosamente
y el agua
helada
completaba la purificación.

Nosotros no hablábamos
porque lo erótico
es
esencialmente silencioso.

(Del libro EL COLOR EXIGIDO, 1998)

JARDIN NOCTURNO

Estaré allí
a la hora de la armonía
cuando sean ciertos el amor
y la fecundidad de la estatua
cuando el único y último grito de la rana
signifique su éxtasis
y por mis poros multiplicados
penetre la savia lechosa del jazmín
para acallar mi linfa férvida.
La luna, que corrompe la carne del pez,
será propicia con la nuestra
ante el portento de la vida
elaborada en un tardío amanecer.
Y el búho de la torre alta
permanecerá inmutable
porque vos y yo...no existimos.

(Del libro EN SAZÓN, 1989)

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