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XICóATL: Número 68
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¡FELIZ CUMPLEAÑOS, PABLO! - Luis Alfredo Duarte Herrera
¡Feliz cumpleaños, Pablo! Hoy América entera tiene un buen motivo para alzar su cuello iluminado y cantar agradecida a la vida por tu venida al mundo. Es doce de julio; a cien años de distancia quedó Parral con sus australes grises de invierno, misterioso testigo de tus primeros gritos disparados al húmedo techo, a las paredes perfumadas de la casa humilde de tus padres, en medio de las sombras proyectadas por las lámparas de aceite y la incansable llama danzarina del fogón humeante, en tanto afuera los perros ahuyentaban a ladridos cualquier demonio que pretendiera acercar su abyección a tu fragilidad fugitiva.
Cuantas cosas pasaron desde aquella ya lejana fecha. Al Hondero entusiasta le estaba prohibido sentir en su cuerpo eternamente aquellos fríos, aquella niebla, aquellas lluvias, andar entre aquellos troncos que, caídos, agonizaban en lo espeso de la selva; no serían más para él aquellos charcos amarillos, ni los rastrojos, ni los polvorientos veranos arrastrando sus cansadas carretas cargadas de mieses por los somnolientos caminos del sur, tampoco los zapatos siempre lustrosos de tanta agua recogida. Los rieles otorgados a su barbudo padre y a su infancia, fueron tan solo un pretexto de la estelar sabiduría, para acercar a su corazón sensible a Mr. North y el problema salitrero desde el norte de su Chile amado, para clavar también en su pecho el venenoso dardo que escupe con fuerza inusitada la babeante herida del cobre chileno, el dolor de sus derripiadores, gimiente, sepultado y sin salida, prurito horrendo fraguado en aquellos socavones, escarbados entre sudores sanguinolentos a las entrañas más profundas de la tierra. Esos rieles te llevarían a Santiago, y allí, ante tus manos asombradas, comenzaría a girar en tu conciencia, a más de Chile, aquel inmenso remolino enloquecido de la gran patria, la América, su maravilloso, multitudinario y caprichoso surco de montañas, sus océanos de vegetaciones, minerales, llanuras, mares y conflictos, sus frondosos racimos de fronteras, aves, guerras y, muy especialmente, de hombres despesperdigados como hormigas por doquier, sobre los lomos, praderas y hasta en los más minúsculos intersticios de esa geografía interminable que posee la inmensa isla nuestra: los menos orgullosos y felices, los más macerados y serviles. Y con este cargamento que los caprichos divinos cuidadosamente acomodaron en tu valija, una vez más saliste por los rieles a los puertos, y desde ellos, al mundo por los mares. Rangoon sintió todo el peso de tus pasos, la India llenó tu olfato de perfumes y excreciones, pasaste por Madras y Khandy, por Penang y Saigón, y en Batavia tuviste ojos para diez bailarinas que intentaban con sus mágicos vaivenes, aliviar las salvajes ingestiones que hervían en la panza del sátrapa de turno.
Pasmado ante la envergadura del cosmos, ante el opulento bocado puesto a tus pies por los dioses, desde muy chico indagaste en tí mismo qué podrías dar a cambio. Maravillado hallaste entonces que la hermosa luz de la palabra te había sido donada con la más generosa displicencia y te propusiste imponerla al servicio de tu patria, de tu continente, de la tierra entera, y muy por sobre todo, de la gente más humilde, de aquellos que no podían hilvanar en su cerebro, y menos en su boca, el preciso discurso que hiciese temblar las infames estructuras que imponen quienes mansalvan y esclavizan.
Tu verso fulgurante, indestructible, desde aquel lejano descubrimiento, fue por todos los rincones de la tierra cantando la traviesa hermosura de la América mestiza, destilando hasta en los sesos más obstinadamente angostos, las selectas mieles que arrastran en sus lechos nuestros amados Bio Bio, Orinoco, Wilkamayu o Amazonas; tu verso ha esparcido sobre el planeta el polen de la araucaria, los alerces, el caoba, los robles, el sauce, y los árboles de caucho; las voces del jaguar, los cardenales, la anaconda, los albatroses y flamingos, las iguanas y guanacos, el cóndor y los pumas; la paz que tienen las campanas salobres de nuestros océanos, la desgarrada llanura y las alturas infinitas del Ande, coronadas con vestigios de sabidurías tan antiguas como el pan de maíz, la arquitectura antisismos o el simple guacamole.
Pero tu canto es mucho más. Humedecido en la inmensidad de tanto sollozo regado por doquier en nuestra isla, templado en el inmenso aguachirle de dolor de nuestros antiguos pueblos derrotados, en la sangre aún fresca de Motecuhzoma, de Atahualpa, de Nutibara, de Cuauhtémoc, de Tupac Amaru, de Caupolicán y de Lautaro, de tanto Zipa, Capac, Toqui y Cacique vulgar e inútilmente asesinado, tu verso es espada cierta, invencible y eterna, rayo fulminante que en certeros tajos contribuye a apartar de nuestra historia la telaraña inaudita de engaños y mentiras tejida a sopapos por los verdugos de Amerindia y sus secuaces. En el merecido estiércol has lavado los nombres de tanto asesino, de tanto ladrón, de tanto explotador, de tanto tirano, de tanto mercachifle reverenciado por la leyenda, venerado por la ignorancia.
En tu verso, los colmillos infames del gran Nuñez de Balboa, ensartados junto con su cabeza en un enorme palo, salivarán maldiciones eternas contra su verdugo, el augusto fundador de Panamá, don Pedrerías Dávila. La codicia podre de Ximénez de Quesada navegará una y otra vez a través del Magdalena hasta llegar a Iraka, en donde a su reptil estómago le espera la noble sangre de los Zipas y sus alhajas. En Panamá, el mayoral porcino Francisco Pizarro, el tuerto Diego de Almagro y el vicario de las tinieblas Hernando de Luque, hambrientos tragarán una y otra vez la asquerosa hostia que sirviera para sellar su bastardo pacto de muerte y destrucción sobre mi reino. En tu verso cada quien cargará el fardo de sus nombres, sus apellidos y los adjetivos que soberbio y justo les has donado: Hernán Cortés, rayo frío, corazón muerto en la armadura; Pedro de Alvarado, orfebre de la crueldad, halcón clandestino de la muerte; Pánfilo de Narváez, en una mano el cuchillo, en la otra la Virgen del Garrote; Fray Vicente Valverde, corazón traidor, chacal podrido; Pedro de Valdivia, buitre iracundo, ponzoñoso verdugo; Magallanes, barba llena de gusanos, hermano de agua y piojo; Villagras, Mendozas, Reinosos, Reyes, Morales, Aldaretes, todos hijos naturales del odio y los harapos.
Así, cuando en cualquier lugar los ojos curiosos del mundo repasen las hojas de tus libros, en la ignominia de sus actos se revolcará la maldita memoria del bufón de la muerte Juan Manuel Ortiz de Rosas, del chacal enguantado Gabriel García Moreno, del antiguo y benemérito enano Manuel Estrada Cabrera, de la rata espantada de la noche José Gaspar Rodríguez Francia, del mascarón del miedo Jorge Ubico, del paciente murciélago de sacristía Juan Vicente Gómez, del importador de tormentos Gerardo Machado, de la bestia borracha Mariano Melgarejo, del sapo de las ciénagas negras Eurico Gaspar Dutra, del almidón manchado Manuel Isidoro Belzú, de las máquinas hambrientas de dólares, los doctores honoris causa de la Columbia University Rafael Leonidas Trujillo, Tiburcio Carias Andino e Higinio Morinigo, del traidor de Chile Gabriel González Videla.
¿Cómo agradecer, Pablo, tu canto para Cuauhtémoc, mi hermano; para el joven Atahualpa y su vaso lleno de congojas, amargas como quinas; para Tupac Amaru, sabio señor y padre justo; para el toqui Caupolicán, los ojos implacables de la tierra; para Lautaro, relámpago en las tinieblas y vencedor del centauro; para el bonachón fraile de las Casas? ¿Cómo, por ennoblecer una vez más la memoria de los Comuneros del Socorro, de O´Higgins, San Martín, Mina, Miranda, Carrera, Manuel Rodríguez, Artigas, Hidalgo, Morelos, Páez, Castro de Alves, Toussaint L´Ouverture, Morazán, Júarez, Martí, Balmaceda, Zapata, Sandino, Prestes y Recabarren? ¿De tantos amigos y colegas tuyos, entre ellos Tomás Lago, Miguel Otero Silva, Rubén Azócar, Rafael Alberti, Juvencio Valle, José González Carbalho, Diego Muñoz, Silvestre Revueltas y Miguel Hernández?
Me baste sentir el brillo de tu alma al saber que, fiel a América y a tí, me convierto cada día en brisa fresca que en Tocopilla mitiga los cansancios de Cristóbal Miranda, cuando con sus músculos poderosos empuja el salitre hacia los mares del planeta; que en Talcahuano, sumerjo mi savia en las olas, para hacer brotar la música que estampa a martillazos en las suelas el zapatero Olegario Sepúlveda; que una argamasa de rencor y furia me invade cuando en tus páginas puedo sufrir, una y otra vez, la agonía del pescador Antonino Bernales cayendo a tiros en la ribera de cualquier río colombiano, o presiento en la oscuridad del socavón, en la Sierra del Estaño de Oruro, los grillos que arrastra el minero José Cruz Achachalla.
¡Alegría, Pablo, son muchos los siglos de vida que te esperan! Tu canto vive ya en las raíces más inalcanzables y profundas de este sempiterno y amado continente; desde los glaciares del Ande - y mezclado con el sol - derrama gota a gota su sabiduría infinita sobre todos los pueblos del orbe, se esparce con el fulgor de los vientos por todos los rincones de la tierra, continua inspirando las banderas libertarias que hoy portamos otros hombres. Salud, Pablo, salud, y una vez más, ¡feliz cumpleaños!
Luis Alfredo DUARTE HERRERA
Poemas - Pablo Neruda
Pablo Neruda nació el 12 de julio de 1904 en Parral y murió el 23 de sep-tiembre de 1973 en Santiago. En 1921 comenzó sus estudios en Santiago y desde 1923 publicó regularmente sus poemas. Fue cónsul honorario en el Lejano Oriente (1927 - 1932), cónsul en Madrid (1935) y en 1937 regresa a Chile. Entre 1949 y 1952 emigró y realizó numerosos viajes por América. En 1969 fue candidato presidencial por el Partido Comunista pero renunció en favor de la candidatura de Salvador Allende. En 1971 recibe el premio Nobel de Literatura. Sobrevivió solamente 12 días el sangriento golpe militar que derrocó a Allende.
Poemas tomados del "Canto General" :
NO HAY PERDÓN
Yo quiero tierra, fuego, pan, azúcar, harina, mar, libros, patria para todos, por eso ando errante; los jueces del traidor me persiguen y sus turiferarios tratan, como los micos amaestrados, de encharcar mi recuerdo. Yo fui con él, con éste que preside, a la boca de la mina, al desierto de la aurora olvidada, yo fui con él y dije a mis pobres hermanos: "No guardaréis los hilos de la ropa harapienta, no tendréis este día sin pan, seréis tratados como si fuerais hijos de la patria". "Ahora vamos a repartir la belleza, y los ojos de las mujeres no llorarán por sus hijos". Y cuando en vez de amor repartido, en la noche al hambre y al martirio sacaron a ese mismo, a ese que lo escuchó, a ese que su fuerza y su ternura de árbol poderoso entregara, entonces yo no estuve con el pequeño sátrapa aino con aquel hombre sin nombre, con mi pueblo. Yo quiero mi país para los míos, quiero la luz igual sobre la cabellera de mi patria encendida, quiero el amor del día y del arado, quiero borrar la línea que con odio hacen para apartar el pan del pueblo, y al que desvió la línea de la patria hasta entregarla como carcelero, atada, a los que pagan por herirla, yo no voy a cantarlo ni callarlo, voy a dejar su número y su nombre clavado en la pared de la deshonra.
LA MUERTE
He renacido muchas veces, desde el fondo de estrellas derrotadas, reconstruyendo el hilo de las eternidades que poblé con mis manos, y ahora voy a morir, sin nada más, con tierra sobre mi cuerpo, destinado a ser tierra.
No compré una parcela del cielo que vendían los sacerdotes, ni acepté tinieblas que el metafísico manofacturaba para despreocupados poderosos.
Quiero estar en la muerte con los pobres que no tuvieron tiempo de estudiarla, mientras los apaleaban los que tienen el cielo dividido y arreglado.
Tengo lista mi muerte, como un traje que me espera, del color que amo, de la extensión que busqué inútilmente, de la profundidad que necesito.
Cuando el amor gastó su materia evidente y la lucha desgrana sus martillos en otras manos de agregada fuerza, viene a borrar la muerte las señales que fueron construyendo tus fronteras.
EL PUEBLO
Paseaba el pueblo sus banderas rojas y entre ellos en la piedra que tocaron estuve, en la jornada fragorosa y en las altas canciones de la lucha. Vi cómo paso a paso conquistaban. Sólo su resistencia era camino, y aislados eran como trozos rotos de una estrella, sin boca y sin brillo. Juntos en la unidad hecha silencio, era el fuego, el canto indestructible, el lento paso del hombre en la tierra hecho profundidades y batallas. Eran la dignidad que combatía lo que fue pisoteado, y despertaba como un sistema, el orden de las vidas que tocaban la puerta y se sentaban en la sala central con sus banderas.
SERÁN NOMBRADOS
Mientras escribo mi mano izquierda me reprocha. Me dice: por qué los nombras, qué son, qué significan? Por qué no los dejaste en su anónimo lodo de invierno, en ese lodo que orinan los caballos? Y mi mano derecha le responde: "Nací Para golpear las puertas, para empuñar los golpes, Para encender las últimas y arrinconadas sombras En donde se alimenta la araña venenosa". Serán nombrados. No me entregaste, Patria, el dulce privilegio de nombrarte sólo en tus alhelíes y tu espuma, no me diste palabras, Patria, para llamarte sólo con nombres de oro, de polen, de fragancia, para esparcir sembrando las gotas de rocío que caen de tu negra cabellera imperiosa: me diste con la leche y la carne las sílabas que nombrarán también los pálidos gusanos que viajan en tu vientre, los que acosan tu sangre, saqueándote la vida.
Un nuevo corazón - Adriana Alarco de Zadra
Adriana Alarco de Zadra nació en Lima, Perú el 11 de julio de 1937, está casada con un economista italiano, tiene tres hijas, y 4 nietos. Ha publicado Perú, el libro del viajero (Lima, 1978 y1981), Perú, el libro de las plantas mágicas (Lima, 1988 y 2000), Perú, los minerales maravillosos (Lima 1992) y Nuestra Fauna (Lima 1997). También han sido editados varios de sus libros infantiles en Ecuador (Brújula para Niños), Perú (Leyendas de Oro del Perú) e Italia (Omagua e le ombre consigliere della selva amazzonica, entre otros). Ha colaborado con numerosas publicaciones nacionales e internacionales. Trabaja como traductora, al inglés, al italiano y al castellano. Tele-fax: 00511 3720824
Un nuevo corazón
No tengo un momento de descanso. A veces me duermo con el soplete de soldar en mano y eso es peligroso. Podría quemarme aunque no creo que a nadie le importe más que a mí. Ya soy grande y este año tendré 13 años, si he hecho bien las cuentas, aunque no sé en qué día nací. Agradezco este colchón que me han dado. Está con huecos y bultos pero es mejor dormir aquí que en la caja de cartón donde dormía antes. También tiene pulgas pero son mejores que la rata que me muerde los dedos en la noche. Quisiera conocer lo que hay afuera. No me deja salir de aquí ese hombre malo que llaman Camarón. Me hace trabajar, aunque sí es verdad que nos da algo de comer. Él dice que estamos mejor que mucha gente. ¿Cómo será la otra gente? El día que quise escaparme, se me echó encima y me rompió un palo en el trasero. Pero pude salir un rato. Vi la luz, vi la calle y a otras personas caminando. Me dieron unas monedas sin que yo les pidiera nada, y eso me dio gran alegría. No todos son malos, pienso yo, hay algunos bondadosos. No pude alejarme mucho pues Camarón me encontró. "Es mejor que no conozcas a la gente que hay afuera", me dijo. No volví a tratar de escaparme y por eso nos regaló el colchón. Lo haré otro día y me llevaré a mi hermano. Hoy estoy cansado. Deberé escabullirme antes de que me muela a palos y me quede tieso como esa rata que quemé con el soplete la otra noche. Miguelito duerme. Me ha dicho que le duele la mano porque se ha cortado con una lata al alcanzármela para que yo la suelde. Estoy harto de trabajar de día y también de noche. Espero que Camarón no se de cuenta de la mano herida de Miquito porque es capaz de encerrarlo en el hueco del desagüe. Aunque no nos dejará morir sino, ¿cómo pagaríamos esa suma que dice le debe nuestro padre? Veo una luz que alumbra debajo de la puerta. ¿Habrá entrado un extraño? ¿Será un ladrón con su linterna? Si logra pasar le pediré que me lleve lejos de este sitio. Cualquier cosa debe ser mejor que estar aquí aunque Camarón repite siempre que estamos en un paraíso. ¡Quisiera conocer el paraíso para ver si lo que dice es verdad! Yo no lo creo. Ojalá que el extraño no se tope con el malvado que tiene por lema "camarón que se duerme amanece en el plato", y descansa sólo a ratos. ¡Ha abierto la puerta y ha entrado aquí! No conozco lo que es. Es un ser luminoso que no habla, como un fantasma verde. Su cara es muy blanca pero no la veo bien porque está oscuro. Debe ser un personaje de otros mundos que me llevará a conocer las estrellas, que yo no veo casi nunca, ni de noche. La figura luminosa parece que flotara por el aire y da vueltas. Me está mirando, creo que me está mirando pero no llego a distinguirla. Trato de tomarle el vestido y se aleja ligerita por el cuarto. La sigo y se desvanece rápido antes de que pueda dirigirle la palabra. ¿Se habrá despertado Camarón? Oigo susurros al otro lado de la puerta. ¿Estará conversando con la Luminosa que ha venido de otros mundos? Yo también quiero salir pero no puedo. El Camarón ha echado cerrojo. Sé que puedo escaparme como la otra vez, si él no me escucha. Puedo deslizarme por el silo del desagüe que está detrás de las planchas de hojalata. Aunque sé que está sucio y lleno de ratas, debo enfrentarme con mi suerte. Esa luz que ha venido a visitarme es mi destino. La Luminosa puede ayudarme, estoy seguro. Basta que me tape la nariz con ese trapo y así no respiro. Soy rápido y puedo arrastrarme hasta afuera como había planeado. Así pensando, muevo las planchas de hojalata despacito para no despertar a Miguelito ni a Camarón. Bajo por el hueco y me arrastro en medio de la porquería, botando las ratas con un palo para que no muerdan. Sé que al fondo hay una salida que llega a la calle por donde va tanta cochinada. Finalmente veo la luz cuando ya casi estoy ahogándome con el gas que sale de este túnel espantoso. No quiero saber cómo me veo. Soy una piltrafa de la vida. Pienso que no valgo nada. Menos aún si estoy apestando a mierda y a desagüe. La Luminosa me espera. La veo allí, en la calle con su figura larga toda verde, cabellos rojos que escapan de una gorra verde y ojos verdes sobre un pañuelo verde que le tapa la boca. Me indica con la mano que entre a un vehículo todo blanco. Obedezco. Adentro hay camas. ¿Me llevarán lejos de aquí? Afuera ha quedado ella. ¡Veo que habla con el Camarón! ¿Me habrá descubierto? ¡Ojalá que no me vea! La Luminosa pone un fajo de billetes en su mano y el maldito se retira. Respiro con alivio. Me echan y me lavan con esponjas. El agua sale negra. Me dan de beber. Me pinchan con agujas. Seguramente voy a viajar a otros mundos y me están preparando. Llegaré a lo alto, donde están brillando las estrellas. Voy a ir a conocer a mi mamá. Luego, regresaré por Miguelito. Pobre Miquito, ¡quién lo defenderá ahora! Cierro los ojos. Creo que me duermo del cansancio. Lo último que oigo es que necesitan un corazón del mismo tipo que el que yo poseo. Me volteo. Hay otro niño echado en la cama del costado. El vehículo se mueve y nos vamos alejando. He entendido. Ese niño necesita un corazón. Yo voy a regalarle el mío para poder viajar al cielo y conocer a mi mamita. ¿Debo estar contento? Espero que sí. Finalmente voy a conocer el paraíso.
Dirección: Calle San Juan 734, depto. 101, Surco, Lima 33 - PERU E-Mail: zadra@viabcp.com , azadra@terra.com.pe , gazadra@libero.it
Poemas - Valeria Ansó
Apreciados amigos:
Desde hace ya algunos años establecimos contacto con un selecto grupo de personalidades del mundo cultural de Santa Fe, Argentina, iniciando un muy activo intercambio que día a día crece y se fortalece. Son ya numerosos los autores y artistas santafesinos que hemos presentado en nuestras ediciones de XICóATL y en nuestro programa radial Poesía y Música Latinoamericana. Ahora integramos este trabajo mediante el establecimiento formal de un Puente Cultural Salzburgo - Santa Fe, el cual existe ya desde hace un tiempo, mediante el desarrollo de diversos programas culturales de intercambio tanto en aquella provincia como en Salzburgo. Para tal fin crearemos un link propio en nuestra página en internet www.euroyage.com. A continuación presentamos los trabajos ganadores del 4. Concurso Literario para Adolecentes "EL PUENTE", celebrado en Santa Fe en el año 2003.
Valeria Ansó nació el 25 de enero de 1986 en Reconquista, pero reside en la ciudad de Santa Fe. Acaba de terminar la escuela secundaria y está por iniciar el la licenciatura en Letras. Ha obtenido diversos premios por sus cuentos y también el primer premio en la VI Bienal de Arte Joven 2003, organizada por la Universidad Nacional del Litoral (Santa Fe).
Mujer (Hidden woman)
En esos días, dentro de su cabeza y generalmente sin querer, él describía todas las situaciones como si estuviera narrándolas. Cuando entró a la habitación, la encontró acostada boca abajo en la cama destendida, leyendo un libro y anotando, de vez en cuando, cosas en una libreta amarilla. Sus piernas se movían tranquilas y tenía el pelo recogido desordenadamente. Su imagen era inquietante de una forma extraña. Tenía un vestido blanco, que se transparentaba insinuando la ropa interior del mismo color, y las uñas de los pies estaban pintadas delicadamente de rojo. La atrayente mezcla de ingenuidad infantil y sensualidad explícita resultaba excitante. O al menos, así la habría descrito él en ese momento, al primer golpe de vista. Quiso olvidar rápido su nueva mala costumbre de describir todo, para evitar efectos secundarios, y se limitó a saludarla como siempre. Como si nunca la hubiese deseado.
Dirección: Ruta 1 - Km 3 - "Parque de las Paltas" - Manzana I, Lote 5 - Santa Fe - ARGENTINA E-Mail: vale_granlady@hotmail.com
Poemas - León Komorowski
León Natán Komorowski reside en Coronda y cursó el bachillerato pedagógico. Integró el grupo de teatro estudiantil (1998 - 2002), el coro de la escuela "Nicasio Oroño" (1994 - 1997) y luego el de ex-alumnos. Formó parte del coro de niños y jóvenes del Liceo Municipal y del taller literario "Cuentacuentos" (1991 a 1998). Desde 1999 hasta la actualidad integra el taller literario juvenil "Remontando Vuelo". Actualmente cursa el primer año de la Carrera de Abogacía en la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales- Universidad Nacional del Litoral y el 8º año de profesorado de instrumento (piano). Ha ganado numerosos premios en diversas géneros artísticos y sus textos han sido publicados en diversos medios.
He aprendido de tu partida
He aprendido a sonreírle a los fantasmas que delinearon las vacías primaveras; a la simpleza de los rostros que prodigaron la calidez resignada de los almanaques trascendidos en desamparos.
He aprendido que es la hora, donde se nos ha hecho tarde en los crisoles de la paciencia, pero que hay un idioma encendido entre los pájaros que no supo advertirle al inconsciente.
Cargaron la esencia, esquivaron el lenguaje del abecedario, extinguieron los lazos de mi voz.
Para ahogar los días, me sentenciaron al sol del despertar.
Me queda brillar en el desvelo, porque me han matado la luz, me han apurado el vuelo, me han despojado los poemas, la llama irisada de la esperanza.
He aprendido a luchar, a creer en el insomnio visceral de resistir, a no tupir los ojos de lágrimas, a que seamos vínculos de alianza entre los cuerpos.
He aprendido el perfil de mi sombra, pero no me quedaron cielos que puedan exiliarme.
Quizás, he aprendido tu partida con otra desazón, en esta despedida a los umbrales del miedo.
En este papel abandonado al viento, -si lo descubres-, te dejo el sol que me hurtaron para que te envuelva y exista una inocente primavera; aunque sea necesario quebrar la noche en los espejos.
E-Mail: leonk_85@yahoo.com.ar
Lambrusco - Horacio Rossi
Autor: Horacio C. Rossi, Edición particular, Santa Fe, Ar-gentina, 2003, 352 páginas. Ya en el prólogo, Alfredo di Bernardo previene sobre una obra extraña, sugestiva, original, incomparable y subversiva. Lambrusco cuenta la historia de Victorina, una colonia creada por inmigrantes en la segunda mitad del siglo XIX. La confluencia en aquel lugar de diversos hombres, costumbres e idiomas es aprovechada por Rossi para introducirnos en un irreverente mundo de sonidos, de articulaciones, de juegos mentales, escritos y orales. El lector es casi violentado por un mundo singular, ofrecido en un lenguaje poblado de largas y originales meditaciones filológicas, sumergido en una particular relación con el tiempo y con la percepción que cada uno de los personajes tiene de los objetos y las palabras. Horacio Rossi, santafesino, ha publicado ya varios poemarios y ésta es su primera novela. Para adquirir el libro, escribir a: lacho48@arnet.com.ar
Cadenas invisibles - Tomás Stefanovics
Autor: Tomás Stefanovics. Ediciones La Gotera, Montevideo, Uruguay, 2003, 141 páginas. ¿En que medida pertenecen los hijos a los padres? ¿Es el amor y el respeto filial un pesado fardo más a cargar en el camino hacia el servilismo y el propio aniquilamiento? La reproducción del poder y el dominio dictatorial característico en las sociedades individualistas se desplaza a (¿o nace en?) la célula más pequeña de las comunas: la familia. Cadenas Invisibles es una narración ágil y amena, a veces cargada de un cierto "humor negro", que sin excesos cuenta de la opresión familiar existente en las sociedades basadas en la propiedad privada, invitándonos a una reflexión profunda sobre tal relación. Tomás Stefanovics es uruguayo y desde 1963 reside en Alemania. Ha publicado varios libros de ensayo y cuento y ésta es su primera novela. Para adquirir el libro, escribir a: jultomste@yahoo.com
Letras nómadas - Vicente Girarte Martínez
Autor: Vicente Girarte Martínez. Ediciones Palenque, Morelia, México, 2004, 176 páginas. El presbítero Vicente Girarte Martínez obsequia el mundo de las letras su quinto libro de poesía. A través de un amplio conjunto de ideas e imágenes entrelazadas con una paciencia artística inmejorable el autor nos regala todo un compendio de enseñanzas. La visión del nómada, el desprendimiento de los pesados lastres de las cosas materiales y los recuerdos, la armonía del ser con el cosmos y su transformación constante, la admiración por la belleza del instante, de lo nuevo, de lo efímero, son sólo algunos de los regalos que brinda al lector este legajo de madurez y sabiduría. Letras Nómadas es un canto a una multitud de cosas simples y hermosas de este mundo, de las cuales vivimos rodeados a veces sin darnos cuenta. Para adquirir el libro, escribir al autor a la dirección: Rayón # 71, Sahuayo, Michoacán, MÉXICO
Jacarandáes en celo - Cristina Pizarro
Autora: Cristina Pizarro. Edición del Instituto Literario y Cul-tural Hispánico, Buenos Aires, Argentina, 2003, 96 páginas. La contemplación, los sueños, los deseos y los recuerdos son los materiales con los cuales Cristina Pizarro ha elaborado su cuarto poemario, el cual aparece ahora al público. En sus versos - espiral creciente de vivencias cotidianas, ficciones y por sobre todo de vitales imágenes existencialistas - aparece constantemente una preocupación profunda por el estilo, por el detalle, por la sobriedad, alcanzando con ello esa fuerza de la voz poética que mece ardientemente los sentimientos y pasiones del lector. Jacarandáes en Celo nos lleva en sus delicadas alas a un grato compartir, nos devela los conceptos e inquietudas de la autora, a través de la magia y energía de sus palabras. El libro está bellamente ilustrado por la pintora, también bonaerense, Margaret Collazo. Para adquirir el libro, escribir a: indrairi@overnet.com.ar
La guerrilla del Che en Bolivia - María del Carmen Garcés. Walkala
Autora: María del Carmen Garcés. Sur Editores, Quito, Ecuador, 1999, 456 páginas. Aprovechando la visita de María del Carmen Garcés en el mes de mayo del presente año a Salzburgo con el fin de dictar algunas confe-rencias a cerca de su trabajo investigativo sobre Ernesto Guevara de la Serna, hemos logrado la siguiente entrevista con esta querida autora, la cual presentamos ahora a nuestros lectores.
¿Cómo surgió la idea de escribir el libro sobre el Che Guevara en Bolivia? Surge de una pregunta personal sobre la presencia del Che en Bolivia: ¿Qué sucedió con él allí? Tratando de responder esta pregunta, inicié en 1983 esta investigación en los principales periódicos de la época publicados en Bolivia, la cual continué años después en Cuba, Chile, Argentina y concluí hace un par de años en Venezuela y Francia. El libro es una recopilación de documentos, cronológicamente ordenados, sobre la guerrilla del Che en Bolivia. Incluye entrevistas, testimonios, diarios de combatientes, memorias de combatientes de la red urbana, discursos y proclamas de personalidades políticas de la época (Fidel, Inti Peredo, Allende); además se puede leer sobre los acontecimientos que fueron sucediendo, a través de las noticias diarias que se reproducen: relatos de guerrilleros, soldados, descripciones periodísticas tanto geográficas como de los campamentos que fueron encontrados, etc., etc.). Uno de los capítulos es el mensaje del Che a la Tricontinental, documento fundamental para entender la estrategia de Ernesto Guevara en la lucha por la liberación de Asia, Africa y América Latina, en contra del colonialismo, neocolonialismo e imperialismo.
¿Como fueron las reacciones de las personas y de las autoridades en los diferentes países ante sus investigaciones? En general la reacción ante la investigación ha sido de colaboración, de apoyo espontáneo y consciente. Por ejemplo, en el caso de lo realizado en Cuba, los trabajadores de la Biblioteca Nacional José Martí me brindaron todo el apoyo necesario; también debo mencionar que si no hubiese sido por la iniciativa de los trabajadores de los archivos periodísticos, el trabajo que dio origen a varios libros no hubiese sido posible realizarlo. En cuanto a la etapa posterior a las publicaciones, la etapa de presentaciones y charlas, la reacción ha sido sumamente interesante: recuerdo la presentación en La Paz, por ejemplo. Después de la charla y el debate se acercó una persona a la salida y me dijo que deseaba conversar conmigo. Era Paco, José Castillo, combatiente boliviano del grupo de Joaquín, único sobreviviente. En reuniones posteriores charlamos extensa y profundamente sobre las vicisitudes, sufrimientos, relaciones entre los guerrilleros durante esa etapa de búsqueda desesperada de reunión con el Che, ya que por enfermedad de varios combatientes fue necesaria la división de la guerrilla en dos grupos, que no pudieron reeencontrarse. En Ibarra, Ecuador, recibí la sorpresiva carta de felicitación del comandante máximo de la policía de la provincia de Imbabura. Me felicitaba por haber realizado esta investigación sobre un hecho histórico liderado por "ese gran hombre". En Valparaíso, por ejemplo, un grupo de amigos creó la editorial Quinta Página y financió la primera edición de la segunda parte del trabajo: prensa cubana, boliviana y chilena, como parte del homenaje chileno por el 30 aniversario de la muerte del Che en Bolivia.
¿Qué papel cree Usted que juega actualmente la lucha y las ideas del Che en Latinoamérica? Creo que para quien se plantee la necesidad de la lucha por la independencia de Latinoamérica es fundamental.
¿Cómo han sido las reacciones en Europa frente a su libro? Muy interesantes. Las reacciones del público, el tipo de preguntas, etc., hablan del interés general que despierta Ernesto Guevara en el mundo.
¿Qué significa el Che Guevara en su vida? s difícil expresarlo con palabras. El trabajo realizado a partir de 1983 sobre el desarrolllo teórico-práctico revolucionario del Che, habla de claramente lo que él significa para mí.
María del Carmen Garcés nació en Latacunga, Ecuador, en 1958. Es traductora, investigadora, cuentista y guía de montaña en Latinoamé-rica. Ha publicado: "Materiales sobre la guerrilla de Ñancahuazú", Quito, 1987; "Mirame a los ojos", Quito, 1995, 1998, 2001; "La guerrilla del Che en Bolivia", Valparaíso, 1997 1999; "La guerrilla del Che en la prensa cubana", La Habana - Buenos Aires, 1998; "Cuando ella devolvió el beso", Quito, 2001. E-mail: mariacarmen7@yahoo.com