XICóATL 62

XICóATL

XICóATL: Número 62

XICóATL No 62, Enero/Marzo 2003
XICóATL 62

CONTENIDO:

  • Editorial: José Martí. Luis Alfredo Duarte Herrera
  • Biografía: José Martí. Walkala
  • Documentos: Vindicación de Cuba. José Martí
  • Poemario: Versos sencillos, Banquete de tiranos, 10 de Octubre. José Martí

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Editorial 

JOSÉ MARTÍ

El 28 de enero del presente año se cumplen 150 años del nacimiento del cubano José Martí. YAGE y XICóATL dedican este número a exaltar la memoria de uno de los más grandes hijos de América, quien a pesar de su corta existencia - truncada en uno de los episodios de la guerra por la independencia de Cuba del dominio español - dejara uno de los más grandiosos legados líricos, políticos y periodísticos de toda la historia hispanoamericana.

Al echar una mirada general a las 12.500 páginas que componen los 27 tomos de las obras completas de José Martí lo primero que reluce en sus escritos es su profunda sensibilidad y humanismo, su febril inteligencia e imaginación productoras de una interminable sucesión de conceptos, imágenes y metáforas, expresados a veces con una simplicidad desbordante, a veces con una complejidad exigente, pero en todo caso con una lucidez, un refinamiento y una honestidad sin par en las letras americanas. En cada línea Martí va dejando testimonio de su gran cultura y conocimiento en diversas áreas de la ciencia y de la vida, de su gran admiración por los adelantos tecnológicos de su época, de su respeto y fervor por los grandes hombres de la humanidad, de su amor por la naturaleza.

Su discurso político o periodístico está siempre liado a un enaltecimiento preponderante de la vida y de los grandes fines individuales y sociales, a una preocupación constante por la educación y el bienestar de su pueblo, por la libertad del hombre y de América. Sus versos son principalmente la exaltación cultivada y sensible de todo el amor que un ser humano puede tener por sí mismo, por sus semejantes y por todo cuanto lo rodea.

Tan fecunda es la obra de Martí que ningún hijo de América puede serlo de verdad, sin haber bebido del límpido manantial de sus pensamientos y sin haber ardido en el fuego purificador de sus ideales; porque a él le fue dada la gracia tan esquiva de guardar y transmitir el gran espíritu libre que vaga en las cumbres, las aguas, los bosques, los llanos y las selvas de América; a él, el gran enamorado de la libertad y la justicia, de la honestidad y el trabajo, del ser humano y de los pueblos americanos de habla española.

MARTÍ, EL POLÍTICO

Es doloroso constatar que las condiciones políticas actuales de los territorios americanos de habla española continuan mostrando esencialmente las mismas características que en los tiempos de Martí. Nuestra América no ha superado su condición servil como colonia, a la que fue relegada desde su descubrimiento por parte de los europeos. Hoy la América Latina no es más la criada del rey de España pero sí la sirvienta de Estados Unidos, estado que mediante el uso de todo tipo de artimañas políticas e intervenciones militares directas o indirectas, desde la primera mitad del siglo XIX comenzó a manejar a su antojo el continente. Ya en 1835 promovió la independencia de Texas del dominio español para luego anexársela. En 1847 invadió y desató una brutal guerra contra México, mediante la cual, al año siguiente, logró apoderarse del 55% de su territorio (1).
El 20 de junio de 1898, cuando los cubanos estaban a punto ya de alcanzar su independencia de España, las tropas estadounidenses invaden la isla durante un período de cuatro años, lapso en el cual disuelve el partido creado por Martí y el ejercito libertador, deja implantada una neocolonia e impone una enmienda a la Constitución que le daba derecho a intervenir militarmente en el país cuando le viniese en gana. Puerto Rico fue convertida en colonia. Haití, República Dominicana, Guatemala, Nicaragua y otras naciones de Centroamérica, inclusive México, fueron más de una vez intervenidas militarmente por Estados Unidos. Igualmente propugnó la independencia de Panamá de Colombia, con el propósito de apoderarse del canal interoceánico el cual manejó y explotó económicamente hasta hace poco tiempo.
Mediante grandes inversiones, falaces democracias, golpes de estado, gobiernos militares oprobiosos y serviles y mediante una creciente injerencia política, económica, ideológica y cultural, Estados Unidos ha manejado la América Latina a su antojo, especialmente después de la segunda guerra mundial.
Los 200 millones de pobres forjados con la transplantación de sistemas de valores, de propiedad, de educación, de dominio, de estratificación social y económica ajenos a Indoamérica - un continente tan inmensamente rico - son una horrenda herida que contradice cualquier modernidad y humanismo, una forma derivada de esclavitud que maltrata la condición humana y se está constituyendo en factor esencial de la ignominia moral reinante, la falta de valores propios y la destrucción de la naturaleza y el medio ambiente, mediante esa interacción estrecha e intensiva que existe entre los esclavistas y los esclavos de intereses preponderantemente económicos.

La libertad no puede ser fecunda para los pueblos que tienen la frente manchada de sangre (2), sentaba como premisa Martí; también que No ha de ser respetada voluntad que comprime otra voluntad (3)... Patria es algo más que opresión, algo más que pedazos de terreno sin libertad y sin vida, algo más que derecho de posesión a la fuerza. Patria es comunidad de intereses, unidad de tradiciones, unidad de fines, fusión dulcísima y consoladora de amores y esperanzas ... Imponerse es de tiranos. Oprimir es de infames (4), escribía Martí con motivo de la proclamación de la primera República Española.

Muchos y muy profundos son los legados del pensamiento político de José Martí para los hijos de América: el alimenta a cada instante el concepto de libertad como supremo valor ético, como premisa de vida individual y social imprescindible, como eje de la práctica cotidiana; alimenta el concepto de igualdad entre los hombres y se identifica con las luchas de los trabajadores; propugna por una sociedad libre de cualquier esclavitud, sin odios de razas. Martí nos enseña que el problema de la independencia no es el cambio de formas sino el cambio de espíritu, Martí nos reclama y nos recalca una educación en el espíritu de nuestros pueblos (5), Martí nos regala su comprensión profunda sobre el gran peligro que Estados Unidos constituye para la libertad y el progreso de las naciones latinoamericanas: De nuestra sociología se sabe poco, y de esas leyes, tan precisas como esta otra: los pueblos de América son más libres y prósperos a medida que más se apartan de los Estados Unidos (6).

En los tiempos de Martí, Estados Unidos lanzó un convite para la creación de algo similar al ALCA (Alianza de Libre Comercio Americano) que con lujo de prisas intenta imponer hoy en el continente.
Jamas hubo en América, de la independencia acá, asunto que requiera más sensatez, ni obligue a más vigilancia, ni pida examen más claro y minucioso, que el convite que los Estados Unidos potentes, repletos de productos invendibles y determinados a extender sus dominios en América, hacen a las naciones americanas de menos poder, ligadas por el comercio libre y útil con los pueblos europeos, para ajustar una liga contra Europa, y cerrar tratos con el resto del mundo (7).
Los peligros no se han de ver cuando se les tiene encima, sino cuando se los puede evitar. Lo primero en política, es aclarar y prever. Sólo una respuesta unánime y viril ... puede libertar de una vez a los pueblos españoles de América de la inquietud y perturbación, fatales en su hora de desarrollo ... (de) la política secular y confesa de predominio de un vecino pujante y ambicioso, que no los ha querido fomentar jamás, ni se ha dirigido a ellos sino para impedir su extensión, como en Panamá, o apoderarse de su territorio, como en México, Nicaragua, Santo Domingo, Haití y Cuba, o para cortar por la intimidación sus tratos con el resto del universo, como en Colombia, o para obligarlos, como ahora, a comprar lo que no puede vender, y confederarse para su dominio ... un pueblo que comienza a mirar como privilegio suyo la libertad, que es aspiración universal y perenne del hombre, y a invocarla para privar a los pueblos de ella (8).

MARTÍ, EL POETA

A muy pocos políticos en América les ha sido concedida una pluma tan poética, emocionante, apasionada, brillante y profunda; a su vez, pocos poetas han poseído la capacidad política y de convencimiento, la lucidez de Martí, tanto en la expresión como en la acción. El secreto de su talento tanto político como literario, así lo creo yo, fue la exploración del amor y la verdad en sus más elevadas dimensiones posibles. En Martí el discurso político y periodístico posee un tono que enardece y convence y la clave de su magia es un tono lírico, natural, sencillo y magistral, cargado de unos niveles de espiritualidad tan altos que eleva las mentes - desde las más burdas hasta las más exquisitas - a grados inexplorados de reflexión y gozo intelectual.
De otro lado sus versos son una elevada articulación de la mejor sensibilidad, la poesía de Martí nace del ser humano y vuelve a él cargada de meditaciones y verdades, es una expresión depurada de los sentimientos y anhelos humanos más profundos. La poesía de Martí parte de la naturaleza y retorna a ella, sus versos se adentran en sus misterios, en su sabiduría, en sus olores, sabores y colores. Martí reclama y proclama la emancipación latinoamericana, no sólo política sino también cultural; para ello aporta una de las obras poéticas mas valiosas y ejemplares para todo aquel que se sienta vibrar en su alma esa conjunción compleja que brota del suelo americano y de los múltiples apareamientos humanos y culturales que en él se han producido. El arte por el arte no es para Martí, para él arte es una mezcla justa de contenido profundo y refinamiento, una amalgama de amor, belleza y sentimiento expresado mediante una estética iluminada.

EPÍLOGO

Creo que Gabriela Mistral no exageraba al decir que José Martí era el hombre más puro de la raza. Y tal afirmación vale tanto para sus virtudes como para sus defectos. Sus virtudes se destilan como un torrente límpido a través de toda su obra literaria, de su vida ejemplar entregada a alcanzar la libertad de Cuba y defender la libertad de la América Latina. Su mayor defecto, en mi concepto, haber sido también marcado por la savia violenta que mancha toda la historia de occidente sin haberla podido superar, lo cual lo llevó a perder su vida en la guerra cuando apenas tenía 42 años de edad. A Martí, a pesar de su conocimiento profundo de todo lo mejor que brota de en nuestra tierra americana, no le fue concedida la gracia de poder experimentar y practicar la espiritualidad pacifista de muchas de nuestras antiguas comunidades indígenas, acosado como estuvo por circunstancias históricas de una terrible violencia e injusticia. A veces al leer cualquier uno de los escritos de Martí, tan cargados como están de una profunda espiritualidad, me entra la inquietud sobre cuáles reflexiones le hubiesen inspirado las enseñanzas políticas, éticas y religiosas de Mahatma Gandhi, ese gran lider cuyo pensamiento está tan ligado a un algo que presiento también como profundamente nuestro. Entonces recuerdo aquella sentencia iluminadora de Martí La libertad no puede ser fecunda para los pueblos que tienen la frente manchada de sangre la cual me confirma la comunión existente entre estos dos grandes maestros.

Luis Alfredo Duarte Herrera

1: Datos tomados del discurso pronunciado con motivo del Día Internacional de los Trabajadores por el presidente Fidel Castro el 1. de mayo del 2001, publicado en la Revista Casa de las Américas # 223, abril-junio 2001, La Habana, Cuba, pág. 23 y ss.
2: En La República Española ante la Revolución Cubana, publicado en 1873 en forma de folletín en Madrid. Todas las citas textuales de este trabajo han sido tomadas de la "Edición Digital de las Obras Completas de José Martí", publicado por el Centro de Estudios Martianos, Calzada 807 esq. A 4, Vedado, CP 10400 La Habana, e-mail: amarti@cubarte.cult.cu Tel. (++537) 55 22 97 Fax: (++537) 33 37 21.
3: Ibidem.
4: Ibidem.
5: Conocer el país, y gobernarlo conforme al conocimiento, es el único modo de librarlo de tiranías. La universidad europea ha de ceder a la universidad americana. La historia de América, de los incas acá, ha de enseñarse al dedillo, aunque no se enseñe la de los arcontes de Grecia. Nuestra Grecia es preferible a la Grecia que no es nuestra. Nos es más necesaria. Los políticos nacionales han de reemplazar a los políticos exóticos. Injértese en nuestras repúblicas el mundo; pero el tronco ha de ser el de nuestras repúblicas. En Nuestra América, publicado en El Partido Liberal, México, 30 de enero de 1891.
6: En Las Guerras Civiles en Sudamérica, publicado en Patria, Nueva York, 22 de septiembre de 1884???, ob. cit.
7: En CONGRESO INTERNACIONAL DE WASHINGTON, su historia, sus elementos y sus tendencias, publicado en La Nación de Buenos Aires el 19 y 20 de diciembre de 1889. Ob. cit.
8: En CONGRESO INTERNACIONAL DE WASHINGTON, su historia, sus elementos y sus tendencias, publicado en La Nación de Buenos Aires el 19 y 20 de diciembre de 1889. Ob. cit.

Biografía 

José Martí - Walkala

El 28 de enero de 1853 nace en la calle Paula No 41 de la Habana Vieja, Cuba, José Julián Martí Pérez, hijo de Mariano Martí (suboficial español) y Leonor Pérez. En 1860 conoce a su amigo Fermín Valdés Domíguez con quien habría de redactar en 1869 El diablo Cojueloy La patria Libre, donde aparecen sus primeras prosas políticas. En ese mismo año y con sólo 17 años de edad, Martí es encarcelado acusado de infidencia y en 1870 un consejo de guerra lo condena a seis años de prisión. Martí pasa al Presidio Departamental de La Habana a laborar en las canteras, en una brigada de blancos. Tras gestiones de sus padres, se le conmuta la pena por el destierro y confinamiento a la Isla de Pinos. En 1871 mediante nuevas gestiones maternas se le autoriza a viajar como desterrado a España donde publica artículos en la prensa española y redacta su ensayo El Presidio Político en Cuba donde relata los horrores que ha visto en las canteras durante su presidio.
Para sostenerse económicamente da clases. En 1873, ante la proclamación de la Primera República Española escribe su polémico ensayo La República Española Ante La Revolución Cubana, dejando muy clara su convicción separatista. Martí y Fermín Valdés estudian en la Universidad Literaria de Zaragoza.
En 1874 termina su drama Adúltera y obtiene el título de Bachiller. Obtiene el título como Licenciado en Derecho Civil y Canónigo y como Licenciado en Filosofía y Letras. Viaja a Madrid y París.
En 1875 llega a Nueva York y pasa de allí a México donde conoce a su futura esposa Carmen Zayas Bazán.
En 1876 colabora con El Socialista, órgano del movimiento sindical Gran Círculo de Obreros de México.
En 1877 se embarca con el nombre de Julián Pérez hacia La Habana para crear las condiciones mínimas que permitan a su familia regresar a Cuba. Pasa más tarde a México, rum-bo a Guatemala. En México se casa con Carmen y en Guatemala trabaja como catedrático de Literatura francesa, inglesa, italiana y alemana y de Historia de la filosofía, en la universidad.
En 1878 regresa a la Habana y solicita autorización para ejercer como abogado pero se le niega. Se vincula a los clubes revolucionarios y comienza la escritura de sus Versos Libres, uno de los libros más importantes de la poesía en lengua española. Sobre ellos el propio Martí dice: "Estos son mis versos, son como son. A nadie los pedí prestados ... Amo las sonoridades difíciles, el verso escultórico, vibrante como la porcelana, volador como un ave, ardiente y arrollador como una lengua de lava. El verso ha de ser como una espada reluciente, que deja a los espectadores la memoria de un guerrero que va camino al cielo, y al envainarla en el sol se rompe en alas ... Tajos son estos de mis propias entrañas, mis guerreros - ... van escritos, no en tinta de academia, sino en mi propia sangre."
En 1879 es nombrado vicepresidente del Club Central Revolucionario y es arrestado al comienzo de la llamada "Guerra Chiquita" acusado de conspirar en favor de la independencia. Es desterrado de nuevo a España. De allí pasa clandestinamente a París y en 1880 a Nueva York donde es nombrado vocal del Comité Revolucionario Cubano de Nueva York.
En 1881 se traslada a Venezuela donde funda y dirige la Revista Venezolana y colabora con La Opinión Nacional. Allí escribe casi en su totalidad el poemario titulado Ismaelillo, dedicado a su hijo. "Hijo, espantado de todo me refugio en tí. Tengo fe en el mejoramiento humano, en la utilidad de la virtud y en tí".
En 1882 aparece publicado Ismaelillo y redacta su primera correspondencia para La Nación de Buenos Aires.
En 1983 colabora con la Revista La América, cuya dirección asume en 1884. Trabaja como cónsul interino de Uruguay en Nueva York, cargo que abandona para participar en los planes conspirativos de Máximo Gómez y Antonio Maceo, pero entra en desacuerdo con los métodos militaristas empleados por la dirección del movimiento. Escribe entonces: "... Un pueblo no se funda, General, como se manda un campamento ..." (Carta del 20 de octubre).
En 1886 envía su primera correspondencia al periódico El Partido Liberal de México. Al siguiente año muere su padre, colabora con El Economista Americano y en El Partido Liberal habría de escribir: ¿Quién es el ignorante que mantiene que la poesía no es indispensable a los pueblos? ... La poesía, que congrega o disgrega, que fortifica o angustia, que apuntala o derriba las almas, que da o que quita a los hombres la fe y el aliento, es más necesaria a los pueblos que la industria misma, pues ésta les proporciona el modo de subsistir, mientras que aquella les da el deseo y la fuerza de la vida. ¿A dónde irá un pueblo de hombres que hayan perdido el hábito de pensar con fe en la significación y alcance de sus actos?"
En 1889 publica Vindicación a Cuba y escribe La edad de Oro, publicación mensual de recreo e instrucción dedicada a los niños de América. "Para que los niños americanos sepan cómo se vivía antes, y se vive hoy, en América y en las demás tierras; y cómo se hacen tantas cosas de cristal y de hierro, y las máquinas de vapor, y los puentes colgantes, y la luz eléctrica, para que cuando el niño vea una piedra sepa por qué tiene colores la piedra y qué quiere decir cada color; para que el niño conozca los libros famosos donde se cuentan las batallas y las religiones de los pueblos antiguos ... las niñas deben saber lo mismo que los niños, para poder hablar con ellos como amigos cuando vayan creciendo ...".
El 19 de Septiembre de 1889 pronuncia su discurso Madre América en el que resume las luchas de nuestros pueblos desde la conquista hasta nuestros días y contapone la América del Norte (Estados Unidos) a nuestra América.
En 1890 funda La Liga, sociedad de ins-trucción para los emigrados cubanos y puerto-rriqueños de color. Su prestigio cultural y político hace que lo nombren cónsul de Argentina y Paraguay en Nueva York. Comienza la escritura de sus Versos Sencillos, los cuales publicará al año siguiente. Es nombrado delegado por Uruguay a la Comisión Monetaria Internacional Americana en Washington.
En 1891 publica su ensayo Nuestra América en la Revista Ilustrada de Nueva York, en el que plantea la especificidad latinoamericana y un programa de descolonización cultural mediante la toma de conciencia de los valores nacionales: " ... y el buen gobernante de América no es el que sabe cómo se gobierna el alemán o el francés, sino el que sabe con qué cimientos está hecho su país, y cómo puede ir guiándolos en junto, para llegar, por los métodos e instituciones nacidas en el país mismo, a aquel estado apetecible donde cada hombre se conoce y ejerce, y disfrutan todos de la abundancia que la Naturaleza puso para todos en el pueblo que fecundan con su trabajo y defienden con sus vidas ... Cómo han de salir de las universidades los gobernantes, si no hay universidad en América donde se enseñe lo rudimentario del arte de gobierno, que es el análisis de los elementos peculiares de los pueblos de América? ... Crear es la palabra de pase de esta generación. El vino de plátano; y si sale agrio, ¡es nuestro vino! Se entiende que las formas de gobierno de un país han de acomodarse a sus elementos naturales ... El alma emana, igual y eterna, de los cuerpos diversos en forma y en color. Peca contra la Humanidad el que fomente y propague la oposición y el odio de las razas" (de Letras Fieras).
En octubre de aquel mismo año, Martí renuncia a los consulados de Argentina, Uruguay y Paraguay, para dedicarse por entero a la guerra.
El 27 de noviembre, en la velada-homenaje a los estudiantes fusilados en 1871 señala en el discurso conocido como Los Pinos Nuevos: "¡Cesen ya, puesto que por ellos la patria es más pura y hermosa, las lamentaciones que sólo han de acompañar a los muertos inútiles! Los pueblos viven de la levadura heróica. El mucho heroismo ha de sanear el mucho crimen. Donde se fue muy vil, se ha de ser muy grande".
En 1982 funda y dirige el periódico Patria. Discute en Cayo Hueso las bases y estatutos del Partido Revolucionario Cubano. El 10 de abril es fundado el partido para la insurrección, de proyección antimperialista e internacionalista, rompiendo los moldes tradicionales de los partidos de la época. Máximo Gómez es elegido Jefe del Ejército Libertador.
En diciembre de 1894 se pone en práctica el Plan de Fernandina consistente en fletar tres barcos para invadir a Cuba por tres flancos distintos.
En enero de 1895 las autoridades norteamericanas decretan el embargo de las armas y la detención de los barcos. Tras este fracaso, Martí viaja hacia Montecristi, Santo Domingo. Escribe el diario De Montecristi a Cabo Haitiano. El 24 de febrero se produce el alzamiento insurreccional del pueblo cubano y firma junto a Máximo Gómez el Manifiesto de Montecristi. En abril parte de Montecristi hacia Cuba, en donde desembarca con Gómez el día 11. Es nombrado Mayor General del Ejercito Libertador. Traza con Gómez la política de la guerra, y se reune con Maceo. El 18 de mayo escribe a su amigo Manuel Mercado una carta que queda inconclusa al llegar noticias de la proximidad del enemigo: "Ya estoy todos los días en peligro de dar mi vida por mi país y mi deber - puesto que lo entiendo y tengo ánimos con que realizarlo - de impedir a tiempo con la independencia de Cuba que se extiendan por las Antillas los Estados Unidos y caigan, con esa fuerza más, sobre nuestras tierras de América. Cuanto hice hoy, y haré, es para eso".
El día 19 de mayo, desobedeciendo las órdenes del General Máximo Gómez quien le pide que no participe en la batalla, Martí cae mortalmente herido y es rematado por un práctico del batallón peninsular español. Los esfuerzos por recuperar su cadáver por parte del Ejército Libertador son infructuosos. Es enterrado en el cementerio de Santa Ifigenia en Santiago de Cuba.

WALKALA

Resumen tomado de "En mi pecho bravo", José Martí, selección, introducción y notas de Esteban Llorach Ramos, Editorial Gente Nueva, La Habana, Cuba, 1996, Pág. 305 - 324.

Documentos

La vindicación de Cuba - José Martí

Sr. Director de The Evening Post.

Señor:
Ruego a usted que me permita referirme en sus columnas a la ofensiva critica de los cubanos publicada en The Manufacturer de Filadelfia, y reproducida con aprobación en su número de ayer.

No es éste el momento de discutir el asunto de la anexión de Cuba. Es probable que ningún cubano que tenga en algo su decoro desee ver su país unido a otro donde los que guían la opinión comparten respecto a él las preocupaciones sólo excusables a la política fanfarrona o la desordenada ignorancia. Ningún cubano honrado se humillará hasta verse recibido como un apestado moral, por el mero valor de su tierra, en un pueblo que niega su capacidad, insulta su virtud y desprecia su carácter.

Hay cubanos que por móviles respetables, por una admiración ardiente al progreso y la libertad, por el presentimiento de sus propias fuerzas en mejores condiciones políticas, por el desdichado desconocimiento de la historia y tendencias de la anexión, desearían ver la Isla ligada a los Estados Unidos. Pero los que han peleado en la guerra, y han aprendido en los destierros; los que han levantado, con el trabajo de las manos y la mente, un hogar virtuoso en el corazón de un pueblo hostil; los que por su mérito reconocido como científicos y comerciantes, como empresarios e ingenieros, como maestros, abogados, artistas, periodistas, oradores y poetas, como hombres de inteligencia viva y actividad poco común se ven honrados dondequiera que ha habido ocasión para desplegar sus cualidades, y justicia para entenderlos; los que, con sus elementos menos preparados. fundaron una ciudad de trabajadores donde los Estados Unidos no tenían antes más que unas cuantas casuchas en un islote desierto ; ésos, más numerosos que los otros, no desean la anexión de Cuba a los Estados Unidos. No la necesitan. Admiran esta nación, la más grande de cuantas erigió jamás la libertad; pero desconfian de los elementos funestos que, como gusanos en la sangre, han comenzado en esta República portentosa su obra de destrucción. Han hecho de los héroes de este país sus propios héroes, y anhelan el éxito definitivo de la Unión Norte-Americana, como la gloria mayor de la humanidad; pero no pueden creer honradamente que el individualismo excesivo, la adoración de la riqueza, y el júbilo prolongado de una victoria terrible, estén preparando a los Estados Unidos para ser la nación típica de la libertad, donde no ha de haber opinión basada en el apetito inmoderado de poder, ni adquisición o triunfos contrarios a la bondad y a la justicia. Amamos a la patria de Lincoln, tanto como tememos a la patria de Cutting.
No somos los cubanos ese pueblo de vagabundos míseros o pigmeos inmorales que a The Manufacturer le place describir; ni el país de inútiles verbosos, incapaces de acción, enemigos del trabajo recio, que, junto con los demás pueblos de la América española, suelen pintar viajeros soberbios y escritores. Hemos sufrido impacientes bajo la tiranía; hemos peleado como hombres, y algunas veces como gigantes, para ser libres; estamos atravesando aquel periodo de reposo turbulento, lleno de gérmenes de revuelta, que sigue naturalmente a un período de acción excesiva y desgraciada; tenemos que batallar como vencidos contra un opresor que nos priva de medios de vivir, y favorece, en la capital hermosa que visita el extranjero, en el interior del país, donde la presa se escapa de su garra, el imperio de una corrupción tal que llegue a envenenarnos en la sangre las fuerzas necesarias para conquistar la libertad. Merecemos en la hora de nuestro infortunio, el respeto de los que no nos ayudaron cuando quisimos sacudirlo.

Pero, porque nuestro gobierno haya permitido sistemáticamente después de la guerra el triunfo de los criminales, la ocupación de Ia ciudad por la escoria del pueblo, la ostentación de riquezas mal habidas por un miríada de empleados españoles y sus cómplices cubanos, la conversión de la capital en una casa de inmoralidad, donde el filósofo y el héroe viven sin pan junto al magnífico ladrón de la metrópoli; porque el honrado campesino, arruinado por una guerra en apariencia inútil. retorna en silencio al arado que supo a su hora cambiar por el machete: porque millares de desterrados, aprovechando una época de calma que ningún poder humano puede precipitar hasta que no se extinga por sí propia, practican, en la batalla de la vida en los pueblos libres, el arte de gobernarse a sí mismos y de edificar una nación; porque nuestros mestizos y nuestros jóvenes de ciudad son generalmente de cuerpo delicado, locuaces y corteses, ocultando bajo el guante que pule el verso, la mano que derriba al enemigo, ¿se nos ha de llamar, como The Manafacturer nos llama, un pueblo "afeminado"? Esos jóvenes de ciudad y mestizos de poco cuerpo supieron levantarse en un día contra un gobierno cruel, pagar su pasaje al sitio de la guerra con el producto de su reloj y de sus dijes, vivir de su trabajo mientras retenía sus buques el país de los libres en el interés de los enemigos de la libertad, obedecer como soldados, dormir en el fango, comer raíces, pelear diez años sin paga, vencer al enemigo con una rama de árbol, morir -estos hombres de diez y ocho años, estos herederos de casas poderosas, estos jovenzuelos de color de aceituna- de una muerte de la que nadie debe hablar sino con la cabeza descubierta; murieron como esos otros hombres nuestros que saben, de un golpe de machete, echar a volar una cabeza, o de una vuelta de la mano, arrodillar a un toro. Estos cubanos "afeminados" tuvieron una vez valor bastante para llevar al brazo una semana, cara a cara de un gobierno despótico, el luto de Lincoln.

Los cubanos, dice The Manufacturer, tienen "aversión a todo esfuerzo", "no se saben valer", "son perezosos". Estos "perezosos" que "no se saben valer", llegaron aquí hace veinte años con las manos vacías, salvo pocas excepciones; lucharon contra el clima; dominaron la lengua extranjera; vivieron de su trabajo honrado, algunos en holgura, unos cuantos ricos, rara vez en la miseria: gustaban del lujo, y trabajaban para él: no se les veía con frecuencia en las sendas oscuras de la vida: independientes, y bastándose a sí propios, no temían la competencia en aptitudes ni en actividad: miles se han vuelto, a morir en sus hogares: miles permanecen donde en las durezas de la vida han acabado por triunfar, sin la ayuda del idioma amigo, la comunidad religiosa ni !a simpatía de raza. Un puñado de trabajadores cubanos levantó a Cayo Hueso. Los cubanos se han señalado en Panamá por su mérito como artesanos en los oficios más nobles, como empleados, médicos y contratistas. Un cubano, Cisneros, ha contribuido poderosamente al adelanto de los ferrocarriles y la navegación de ríos de Colombia. Márquez, otro cubano. obtuvo, como muchos de sus compatriotas, el respeto del Perú como comerciante eminente. Por todas partes viven los cubanos, trabajando como campesinos, como ingenieros, como agrimensores, como artesanos. como maestros, como periodistas. En Filadelfia, The Manufacturer tiene ocasión diaria de ver a cien cubanos, algunos de ellos de historia heróica y cuerpo vigoroso, que viven de su trabajo en cómoda abundancia. En New York los cubanos son directores en bancos prominentes, comerciantes prósperos, corredores conocidos, empleados de notorios talentos, médicos con clientela del país, ingenieros de reputación universal, electricistas, periodistas, dueños de establecimientos, artesanos. El poeta del Niágara es un cubano, nuestro Heredia. Un cubano, Menocal, es jefe de los ingenieros del canal de Nicaragua. En Filadelfia mismo, como en New York, el primer premio de las Universidades ha sido, más de una vez, de los cubanos.

Y > las mujeres de estos "perezosos", "que no se saben valer", de estos enemigos de "todo esfuerzo", llegaron aquí recién venidas de une existencia suntuosa, en lo más crudo del invierno: sus maridos estaban en la guerra, arruinados, presos, muertos: la "señora" se puso a trabajar; la dueña de esclavos se convirtió en esclava; se sentó detrás de un mostrador; cantó en las iglesias; ribeteó ojales por cientos; cosió a jornal; rizó plumas de sombrerería; dio su corazón al deber; marchitó su cuerpo en el trabajo: ¡éste es el pueblo "deficiente en moral"!

Estamos "incapacitados por la naturaleza y la experiencia para cumplir con las obligaciones de la ciudadanía de un país grande y libre". Esto no puede decirse en justicia de un pueblo que posee -junto con la energía que construyó el primer ferrocarril en los dominios españoles y estableció contra un gobierno tiránico todos los recursos de la civilización- un conocimiento realmente notable del cuerpo político, una aptitud demostrada para adaptarse a sus formas superiores, y el poder, raro en las tierras del trópico, de robustecer su pensamiento y podar su lenguaje. La pasión por la libertad, el estudio serio de sus mejores enseñanzas; el desenvolvimiento del carácter individual en el destierro y en su propio país, las lecciones de diez años de guerra y de sus consecuencias múltiples, y el ejercicio práctico de los deberes de la ciudadanía en los pueblos libres del mundo, han contribuido, a pesar de todos los antecedentes hostiles, a desarrollar en el cubano una aptitud para el gobierno libre tan natural en él, que lo estableció, aún con exceso de prácticas, en medio de la guerra, luchó con sus mayores en el afán de ver respetadas las leyes de la libertad, y arrebató el sable, sin consideración ni miedo, de las manos de todos los pretendientes militares, por gloriosos que fuesen. Parece que hay en la mente cubana una dichosa facultad de unir el sentido a la pasión, y la moderación a la exuberancia. Desde principios del siglo se han venido consagrando nobles maestros a explicar con su palabra, y practicar en su vida, la abnegación y tolerancia inseparables de la libertad. Los que hace diez años ganaban por mérito singular los primeros puestos en las Universidades europeas, han sido saludados, al aparecer en el Parlamento español, como hombres de sobrio pensamiento y de oratoria poderosa. Los conocimientos políticos del cubano común se comparan sin desventaja con los del ciudadano común de los Estados Unidos. La ausencia absoluta de intolerancia religiosa, el amor del hombre a la propiedad adquirida con el trabajo de sus manos, y la famiiiaridad en práctica y teoría con las leyes y procedimientos de la libertad, habituarán al cubano para reedificar su patria sobre las ruinas en que la recibirá de sus opresores. No es de esperar, para honra de la especie humana, que la nación que tuvo la libertad por cuna, y recibió durante tres siglos la mejor sangre de hombres libres, emplee el poder amasado de este modo para privar de su libertad a un vecino menos afortunado.

Acaba The Manufacturer diciendo "que nuestra falta de fuerza viril y de respeto propio está demostrada por la apatía con que nos hemos sometido durante tanto tiempo a la opresión española", y "nuestras mismas tentativas de rebelión han sido tan infelizmente ineficaces, que apenas se levantan un poco de la dignidad de una farsa". Nunca se ha desplegado ignorancia mayor de la historia y el carácter que en esta ligerísíma aseveración. Es preciso recordar, para no contestarla con amargura, que más de un americano derramó su sangre a nuestro lado en una guerra que otro americano había de llamar "una farsa". Una farsa, la guerra que ha sido comparada por los observadores extranjeros a una epopeya, el alzamiento de todo un pueblo, el abandono voluntario de la riqueza, la abolición de la esclavitud en nuestro primer momento de la libertad, el incendio de nuestras ciudades con nuestras propias manos, la creación de pueblos y fábricas en los bosques vírgenes, el vestir a nuestras mujeres con los tejidos de los árboles, el tener a raya, en diez años de esa vida, a un adversario poderoso, que perdió doscientos mil hombres a manos de un pequeño ejército de patriotas, sin más ayuda que la naturaleza! Nosotros no teníamos hessíanos ni franceses, ni Lafayette o Steuben, ni rivalidades de rey que nos ayudaran: nosotros no teníamos más que un vecino que "extendió los límites de su poder y obró contra la voluntad del pueblo" para favorecer a los enemigos de aquellos que peleaban por la misma carta de libertad en que él fundó su independencia: nosotros caímos víctimas de las mismas pasiones que hubieran causado la caída de los Trece Estados, a no haberlos unido el éxito, mientras que a nosotros nos debilitó la demora, no demora causada por la cobardía, sino por nuestro horror a la sangre, que en los primeros meses de la lucha permitió al enemigo tomar ventaja irreparable, y por una confianza infantil en la ayuda cierta de los Estados Unidos : "¡No han de vernos morir por la libertad a sus propias puertas sin alzar una mano o decir una palabra para dar un nuevo pueblo libre al mundo!" Extendieron "los límites de su poder en deferencia a España". No alzaron la mano. No dijeron la palabra.

La lucha no ha cesado. Los desterrados no quieren volver. La nueva generación es digna de sus padres. Centenares de hombres han muerto después de la guerra en el misterio de las prisiones. Sólo con la vida cesará entre nosotros la batalla por la libertad. Y es la verdad triste que nuestros esfuerzos se habrían, en toda probabilidad, renovado con éxito, a no haber sido, en algunos de nosotros, por la esperanza poco viril de los anexionistas, de obtener libertad sin pagarla a su precio, y por el temor justo de otros, de que nuestros muertos, nuestras memorias sagradas, nuestras ruinas empapadas en sangre, no vinieran a ser más que el abono del suelo para el crecimiento de una planta extranjera, o la ocasión de una burla para The Manufacturer de Filadelfia.

Soy de usted, señor Director, servidor atento.

New York, 21 de marzo de 1889

Traducido de la carta que publicó bajo este título "The Evening Post", de New York, del 25 de marzo. Tomado de la "Edición Digital de las Obras Completas de José Martí", publicado por el Centro de Estudios Martianos, Calzada 807 esq. A 4, Vedado, CP 10400 La Habana, e-mail: amarti@cubarte.cult.cu Tel. (++537) 55 22 97 Fax: (++537) 33 37 21

Poemario

Versos sencillos - José Martí

Tomado de la "Edición Digital de las Obras Completas de José Martí", publicado por el Centro de Estudios Martianos, Calzada 807 esq. A 4, Vedado, CP 10400 La Habana, e-mail: amarti@cubarte.cult.cu

Yo soy un hombre sincero
De donde crece la palma,
Y antes de morirme quiero
Echar mis versos del alma.

Yo vengo de todas partes,
Y hacia todas partes voy:
Arte soy entre las artes,
En los montes, monte soy.

Yo sé los nombres extraños
De las yerbas y las flores,
Y de mortales engaños,
Y de sublimes dolores.

Yo he visto en la noche oscura
Llover sobre mi cabeza
Los rayos de lumbre pura
De la divina belleza.

Alas nacer vi en los hombros
De las mujeres hermosas:
Y salir de los escombros,
Volando las mariposas.

He visto vivir a un hombre
Con el puñal al costado,
Sin decir jamás el nombre
De aquella que lo ha matado.

Rápida, como un reflejo,
Dos veces vi el alma, dos:
Cuando murio el pobre viejo,
Cuando ella me dijo adiós.

Temblé una vez -en la reja,
A la entrada de la viña,-
Cuando la bárbara abeja
Picó en la frente a mi niña.

Goce una vez, de tal suerte
Que gocé cual nunca: -cuando
La sentencia de mi muerte
Leyó el alcaide llorando.

Oigo un suspiro, a través
De las tierras y la mar,
Y no es un suspiro, -es
Que mi hijo va a despertar.

Si dicen que del joyero
Tome la joya mejor,
Tomo a un amigo sincero
Y pongo a un lado el amor.

Yo he visto al águila herida
Volar al azul sereno,
Y morir en su guarida
La víbora del veneno.

Yo sé bien que cuando el mundo
Cede, lívido, al descanso,
Sobre el silencio profundo
Murmura el arroyo manso.

Yo he puesto la mano osada,
De horror y júbilo yerta,
Sobre la estrella apagada
Que cayó frente a mi puerta.

Oculto en mi pecho bravo
La pena que me lo hiere:
El hijo de un pueblo esclavo
Vive por él, calla y muere.

Todo es hermoso y constante,
Todo es música y razón,
Y todo, como el diamante,
Antes que luz es carbón.

Yo sé que el necio se entierra
Con gran lujo y con gran llanto.-
Y que no hay fruta en la tierra
Como la del camposanto.

Callo, y entiendo, y me quito
La pompa del rimador:
Cuelgo de un árbol marchito
Mi muceta de doctor.

Banquete de tiranos - José Martí

Tomado de la "Edición Digital de las Obras Completas de José Martí", publicado por el Centro de Estudios Martianos, Calzada 807 esq. A 4, Vedado, CP 10400 La Habana, e-mail: amarti@cubarte.cult.cu

Hay una raza vil de hombres tenaces
De sí propios inflados, y hechos todos,
Todos del pelo al pie, de garra y diente;
Y hay otros, como flor, que al viento exhalan
En el amor del hombre su perfume.
Como en el bosque hay tórtolas y fieras
Y plantas insectívoras y pura
Sensitiva y clavel en los jardines.
De alma de hombres los unos se alimentan:
Los otros su alma dan a qué se nutran
Y perfumen su diente los glotones,
Tal como el hierro frío en las entrañas
De la virgen que mata se calienta.

A un banquete se sientan los tiranos,
Pero cuando la mano ensangrentada
Hunden en el manjar, del mártir muerto
Surge una luz que les aterra, flores
Grandes como una cruz súbito surgen
Y huyen, rojo el hocico, y pavoridos
A sus negras entrañas los tiranos.

 

Los que se aman a sí, los que la augusta
Razón a su avaricia y gula ponen:
Los que no ostentan en la frente honrada
Ese cinto de luz que en el yugo funde
Como el inmenso sol en ascuas quiebra
Los astros que a su seno se abalanzan:
Los que no llevan del decoro humano
Ornado el sano pecho: los menores
Y los segundones de la vida, sólo
A su goce ruin y medro atentos
Y no al concierto universal.

Danzas, comidas, músicas, harenes,
Jamás la aprobación de un hombre honrado.
Y si acaso sin sangre hacerse puede,
Hágase... clávalos, clávalos
En el horcón más alto del camino
Por la mitad de la villana frente.
A la grandiosa humanidad traidores,
Como implacable obrero
Que un féretro de bronce clavetea,
Los que contigo
Se parten la nación a dentelladas.

10 de Octubre - José Martí

Tomado de la "Edición Digital de las Obras Completas de José Martí", publicado por el Centro de Estudios Martianos, Calzada 807 esq. A 4, Vedado, CP 10400 La Habana, e-mail: amarti@cubarte.cult.cu

No es un sueño, es verdad: grito de guerra
Lanza el cubano pueblo, enfurecido;
El pueblo que tres siglos ha sufrido
Cuanto de negro la opresión encierra.

Del ancho Cauto a la escambraica sierra,
Ruge el cañón, y al bélico estampido,
El bárbaro opresor, estremecido,
Gime, solloza, y tímido se aterra.

De su fuerza y heróica valentía
Tumbas los campos son, y su grandeza
Degrada y mancha horrible cobardía.
Gracias a Dios que ¡al fin con entereza
Rompe Cuba el dogal que le oprimía
Y altiva y libre yergue su cabeza!

Se afirma que éste soneto apareció por primera vez en el periódico estudiantil del Instituto de Segunda Enseñanza de la Habana, El Siboney, en 1869. Texto y nota tomados del libro "En mi pecho bravo", José Martí, selección, introducción y notas de Esteban Llorach Ramos, Editorial Gente Nueva, La Habana, Cuba, 1996, Págs. 22 y 329.