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XICóATL: Ausgabe 55
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Poemas - Cristina Pizarro
Cristina Pizarro nació en Banfield, Provincia de Buenos Aires, el 24 de noviembre de 1949. Poemarios publicados: Poemas de agua y fuego (1993), La voz viene de lejos (1995) Lirios prohibidos (1998). Profesora de Literatura en el Instituto Superior de Profesorado "Sara C. de Eccleston" de Buenos Aires. Coordinadora de diversos talleres de escritura. Integra la comisión de actos culturales del Instituto Literario y Cultural Hispánico de California. Ha participado en congresos de escritores y de Literatura en Paraguay, Chile, Brasil, Uruguay, Venezuela, Colombia, Guatemala, Perú, y en otras ciudades del mundo. Colabora con la subcomisión de Concursos y Premios de Gente de Letras de Buenos Aires. Miembro del equipo editorial argentino de la revista internacional Francachela. Directora del Centro Cultural Indo - Argentino de Calcuta, en Buenos Aires.
El puente del diablo se ha derrumbado
Caen y caen Las misteriosas volutas de granate Giro por giro hasta alcanzar el aire. Desaparecen las huellas de Dios. No están. Ni los antiguos monasterios. Ni las bibliotecas en llamas. Ni las casas hambrientas. A lo lejos veo huir las ovejas trémulas. Se esfuman los caballos pesarosos. Todo pasa apenas dura el rocío en este campo hirsuto. La casa con arpegios de luz La salmodia de la lluvia La conversación y un sorbo de café. Un viejo par de anteojos en la tierra púrpura es testigo en esta tarde. Se precipita un testamento de cenizas. Sin trabajo. Sin las fábricas mugrientas Sin las carreteras destrozadas Sin las huertas vacías. Ahora la bandera se repliega en sangrientas congojas y cubre a sus muertos con las últimas piedras de su penumbra. El espectro de la hierba besará la tierra. Y álamos y palomas bendecirán el pan. Morir en la niebla es renacer al misterioso color de las volutas. Poema dedicado a SILVIA MONROS DE STOJAKOVIC, profesora de Literatura argentina, residente en Belgrado.
Éxtasis
Seré el colibrí que hechizó a su pueblo en armas buscando la luz. Les señalaré el camino del sol profetizando su grandeza versátil. Seré la iguana que en su largo recorrido va reptando sobre las piedras. Trepa hasta las alturas y su alma extasiada se une al Creador. Aunque las aguas embravecidas y los torrentes iracundos hayan destruido las primeras figuras de arcilla y de madera... Nadie podrá destruir tu rostro. Ahora tú, Hombre de maíz, me regalas tu simiente de sol. No morirás jamás.
Vía láctea
Más allá de las montañas ofuscadas aquel caminar incierto me sedujo hacia la morada eterna. Atravesando sin recelo campiñas virtuosas vi siluetas de piedra presumiendo en los aleros. Pero mis pisadas imperecederas exhumaron desolados hospitales. El río del cielo dignificó el camino de los pájaros. Allí las nubes se encaramaron en las ramas delarbol Y las huellas exploradas por los peregrinos se alzaron al País de los Muertos.
Alquimía
El sabio se une al pájaro del delirio. En la danza alcanza el amor, encuentra una llave de diamante; y huyendo de los demonios del tiempo, penetra en un recinto solitario. Abrazado a esa ligera espuma, conquista un ejército de luz. Apenas un murmullo sobrecogió a la hierba reseca. Aquel grito de gozo le confirmó la vida.
Celda
Mientras la música cobijaba mis lágrimas, me pregunté quién era. Envuelta con un velo de alimañas me hundí en la marisma y quise rozar la estancia de los muertos. Allí tal vez haya un secreto verdadero. Las aguas del infierno se unieron a la respiración. Y después, toda mi tierra sangrante se desnudó, ante el silencio. Cuando el fuego sagrado emergió del badajo, el grito se contempló a sí mismo.
Dirección: Av. Federico Lacroze 2277 4°B, 1426 Buenos Aires - ARGENTINA E-Mail: indrairi@overnet.com.ar
Poemas - Daniel Andina
Daniel Alberto ANDINA nació en la Ciudad de Quilmes, Provincia de Buenos Aires, Argentina. Psicólogo (Universidad Nacional de La Plata). Editó sus poemas en revistas literarias del país y del exterior. Obtuvo premios en certámenes nacionales e internacionales. Actualmente es Subdirector de Francachela Revista Internacional de Literatura y Arte, y Codirector del Portal de Cultura y Arte de Buenos Aires El Muro (www.elmurocultural.com).
El fin de la infancia
Für A. C. Clarke donde el verano cae cierto dolor nace a la altura de la noche cerca de tus ojos comienca un país suave de pájaros y distancias donde la muerte fracasa contigo sopla la libertad de un hombre cuando el otoño rasga el pecho de lo maduro en tus manos hay vuelos tiernas destrucciones la lluvia recuperando el amor y el mundo
? algo crepita en el mundo en su tierra firme en su corazón redondo algo tibio estalla en el aire una luz de todos un color de condena algo maduro candente difícil la noche
? 1 a orillas del amor la tarde desliza su cuerpo soledad en mi soplo ella tiembla inclina sus ojos la clara libertad 2 tu mirada me acerca el mundo es infinito este viaje alrededor de tu cuello 3 bajo el viento de los astros otro viento nos corrompe 4 niño en tus ojos una muerte de luna 5 como la noche sobre el mundo creo en la lluvia
Dirección: Av. Hipólito Yrigoyen 730 1°L, 1878 Quilmes - ARGENTINIEN E-Mail: dandina@hotmail.com
La política de los filósofos - Rafael Lara-Martínez
Rafael Lara-Martínez nació en El Salvador. Estudió linguística en México y Francia, país en el cual completó su doctorado. Realizó estudios de posdoctorado en literatura latinoamericana en Carolina del Norte. Ha publicado numerosos artículos y libros sobre literatura centroamericana y sobre lenguas indígenas en varios países, Actualmente se desempeña como Profesor Asociado de Lenguas Extranjeras en el Instituto Tecnológico y de Minas de Nuevo Mexico.
La política de los filósofos El desacuerdo entre política y filosofía según Jacques Rancière Sócrates es el único ateniense que se ocupa de las cosas de la política. Platón. Que la filosofía y el arte se hallen reñidas, no debería extrañarnos. Incluso, sin haber leído a Platón, casi todo el mundo conoce por tradición aquella falsa expulsión total de la poesía fuera de los límites de la República ideal. Sin desmentir esa fácil lectura, ya que la educación platónica de los líderes políticos se completa por un riguroso estudio de la poesía, nos preocupa ahora revisar otro desacuerdo. No nos referimos a la clásica oposición entre el poder de demostración de la ciencia y el poder subjetivo de la poesía, entre el logos y el mito; en cambio, nos interesa retrazar la diferencia que existe entre la manera en que filosofía y política consideran el comienzo de la política. Hay dos maneras de definir un mismo concepto y, por tanto, existirán al menos dos maneras de hacer política: la política de los políticos y la política de los filósofos. Veremos en la segunda, la solución de la primera y la corrección de un "error". La filosofía se inicia cuando caemos en la cuenta de que hay un malestar en la política, un "error". La política de los políticos nos ofrece un callejón sin salida. Más que preocuparse por el bienestar e igualdad de la comunidad, se concentra en regular la manera más adecuada de repartir las plazas disponibles en la administración pública. A esta forma de distribuir los puestos, de establecer un consenso colectivo, de organizar el poder y de legitimar ideológicamente las decisiones públicas, en términos filosóficos se le llama "policía". La "policía" regula la manera en que se configuran los puestos y define las ocupaciones de cada uno de esas plazas. La "policía" es lo que comúnmente se entiende por política; aplicando una antigua definición la lla-maremos la política de los políticos. Sin embargo, esta forma no es la única determinación posible. El filósofo que repara en el "error", sobre el cual se levanta la política de los políticos, intenta si no corregirlo, al menos señalarlo. La filosofía política comienza en el momento en que el filósofo enumera los males que aquejan a la República. No nos interesa apuntar los errores de una República en particular; más bien, nos concierne establecer una generalización en cuanto a los comienzos de la política de los filósofos. Lo más sorprendente de estos inicios es que podemos traducirla en una expresión con bastante arraigo en Centroamérica y, en particular, en las enseñanzas de Monseñor Oscar Arnulfo Romero (1917-1980). La política empieza con "la voz de los sin voz", es decir, cuando se admite que aquellos que no poseen nada, los pobres, tienen un derecho dentro del ejercicio y del control de las cosas públicas y de la justicia. Antes de ese reconocimiento no hay política, sino únicamente "policía". Quien enunció esa máxima, el griego Aristóteles, en su Política asienta que las sociedades se hallan divididas en tres, o en dos clases: los ricos (ologoi), los buenos (aristoi) y los pobres (demos), o mejor dicho los ricos y los pobres. Al gobierno de la primera lo llama oligarquía (oligoi), incluso cuando son mayoría; al de la segunda, democracia (demos). La democracia es el gobierno de los hombres libres, de los pobres. Los oligarcas se definen por una cualidad positiva y tangible: la riqueza; el pueblo (demos), por una cualidad de principio filosófico, abstracta y vacía: la libertad. Sin embargo, aunque el pueblo constituye sólo una parte del conjunto social, es su cualidad filosófica de "libre" la que le otorga a la sociedad en su conjunto los fundamentos de igualdad y de libertad que dan inicio a la política de los filósofos. Estos principios no pertenecen a la "policía", sino que los recibe la filosofía del callejón sin salida que representa la política de los políticos. La libertad e igualdad del pueblo le pone un límite al dominio natural de los poderosos (oligoi). Transforma la desigualdad natural de hecho, en la igualdad social y cultural del derecho. Más que con un consenso, la política comienza con un litigio y con un debate en torno a un "error". La corrección del "error" da inicio a la política; ese error es el que le niega una parte al pueblo, una "voz a los sin voz". La política comienza cuando una sociedad acepta concederle una "voz a los sin voz", esto es, un lugar en el control de los asuntos públicos. Los antiguos griegos descubrieron la lucha de clases antes de K. Marx. Pero en lugar de ver en esa lucha el principio que rige la política, creían que un litigio en cuanto a la igualdad por derecho era lo que daba origen a la política. Sólo hay política, cuando "el orden natural de la dominación" se ve interrumpido por una institución que le concede una "voz a los sin voz". En ese momento, la lógica del intercambio comercial, la del dinero, comienza a ceder frente a la lógica de los principios filosóficos de la libertad. Esta libertad no es atributo de los que cuentan con una riqueza (oligoi), ni tampoco de quienes mantienen una virtud (aristoi); en cambio, la libertad es el atributo contingente de la masa del pueblo (demos), de aquellos que no poseen nada ni capital ni virtud. Quizás ésta sea la actualidad de Aristóteles y de Monseñor Romero, a quienes aún ahora los consideramos nuestros contemporáneos.
Dirección: Humanities, New Mexico Tech, Socorro NM 87802 - USA E-Mail: soter@nmt.edu
Ukamau, una navegación a las orígenes - Guadi Calvo
Guadi Calvo. Escritor y periodista nacido en Buenos Aires en 1955. Ejerció profesionalmente la fotografía durante diez años y hace más de quince la abandonó, para dedicarse de lleno a la literatura. Realiza y coordina talleres literarios y seminarios. Ha publicado El Guerrero y el Espejo (1990) y Señal de Ausencia, (1993). Ejerce la crítica cinematográfica en diferentes medios de Argentina y Latinoamérica.
Ukamau, una navegación a las orígenes
Los cineastas deben visualizar correctamente a los destinatarios y trabajar en la elaboración de un lenguaje en función de ellos. Jorge Sanjinés Desde el primer largometraje mudo (Wara Wara, 1929, de José María Velasco Maidana), hasta los documentales de Jorge Ruiz, especialmente "Vuelve Sebastiana", (1950) fue una constante en el cine boliviano la búsqueda y recuperación de la cultura precolombina, pero es con Jorge Sanjinés que esa búsqueda recorre los caminos más precisos. Sanjinés, es no sólo uno de los más importantes realizadores de latinoamérica, junto a Glauber Rocha, Tomás Gutierrez Alea, y Arturo Risptein, sino que es de una coherencia absoluta, obrando en consecuencia con sus ideas, habiendo llegando a diluir su individualidad como creador, en el grupo Ukamau (Oscar Soria, Alberto Villapando, Antonio Eguino, Hugo Roncal, Jorge Vignati entre otros). Su cine va a los orígenes, no como una búsqueda o investigación antropológica, sino en una navegación de retorno. Sus guiones, siempre apuntan a la defensa del mundo andino, fieles a su cosmovisión. Jorge Sanjinés nació en La Paz, Bolivia en 1936, mientras se apagaban las baterías de la guerra del Chaco Boreal. Después de cursar estudios de filosofía en la Universidad de San Andrés, viaja a Chile, donde hace sus primeras aproximaciones a la realización cinematográfica. Manteniéndose con diferentes oficios desde 1957 a 1960 estudia en el Instituto Cinematográfico de la Universidad Católica, donde realiza tres cortos: Cobre (1958), La Guitarrita y El Manguito (ambos en 1959). En 1961, de vuelta en Bolivia, se integra al pequeño mundo del cine. En 1962 conforma el Consejo Nacional de Cultura Para el Cine y de 1965 a 1966 dirige el Instituto Cinematográfico Boliviano. Como realizador su actividad no decrece; filma los cortos Sueños y Realidades (1962), Una Jornada Difícil (1963) y Revolución (1963), quizás el más conocido y logrado; este corto de 10 minutos recibió el premio Joris Ivens 1964 en Leipzig. También los mediometrajes Un Día Paulino, y ¡Aysa! (Derrumbe) (1964), La serie de cortos Bolivia Avanza, El Mariscal Zepita e Inundación (1965). Durante esos años fue dando forma a lo que no sólo sería el mítico grupo Ukamau, sino que con este grupo crearía la columna verteberal del cine boliviano desde donde se pasará de la defensa o la ofensa. La filmación de Ukamau, (¡Así es!) (1966), sería la señal de profundos cambios en la concepción del cine de Jorge Sanjinés. Este film, financiado por el Instituto Cinematográfico Boliviano y realizado en la Isla del Sol, cuenta la violación, muerte y venganza de una campesina india. La película se exhibió simultáneamente en varias ciudades de Bolivia y en La Paz se mantuvo en cartel durante nueve semanas. En un principio fue elogiada por el general Ovando, entonces Presidente de la República, pero al advertir la conclusión claramente expresada en el final, el gobierno no vaciló en expulsar al grupo del Instituto y clausurar el organismo. Ukamau ganó los premios "Grandes Directores Jóvenes" en Cannes; "Flaherty", en Locarno en 1967. Es a raíz de ese éxito, que el grupo se bautiza Ukamau. El siguiente film fue el ya mítico Yawar Mallku (Sangre de Cóndor, 1969) donde denuncia campañas de esterilización a campesinas. Con esta realización el grupo consiguió el Premio al Mejor Film Extranjero del Año de la Asociación de Críticos Franceses y El Timón de Oro en Venecia (ambos en 1969), el Gran Premio Espiga de Oro, XV Semana Internacional de Cine de Valladolid (1970). Para la realización de Yawar Malku, se habían elegido locaciones de difícil acceso, los nueve miembros del grupo debieron cargar a mano los equipos de filmación durante parte del trayecto, al llegar al pueblo de Kaata, estos blancos con extraños artefactos despertaron la desconfianza de los indígenas que se negaron a colaborar, por lo que consultaron al Yatiri (adivino) del pueblo y después de realizar el Jaiwaco (ceremonia de vaticinios) los dioses acompañaron al grupo y la filmación pudo continuar. En la permanente búsqueda de la perfección, Sanjinés lleva proyectores a las comunidades indígenas, a las minas y barrios marginales. Descubrió que su cine era incompleto, insuficiente, limitado; con defectos técnicos en concepción y contenido. Ese mismo público es quien se lo hizo notar. Esa nueva mirada aportó a Sanjinés formas diferentes de concebir el cine, que a partir de entonces volcará en los próximos trabajos y va a generar un estilo más afín a la cosmovisión andina, desarrollando un mecanismo narrativo distinto que impone el protagonismo colectivo al individual. Sanjinés lo traduce estéticamente en la disminución de los primeros planos y la búsqueda del plano secuencia integral. En muchos casos la cámara subjetiva, avanza tropezando con hombros y espaldas como un miembro más de una movilización, una revuelta o un mitin. Conformando una perfecta armonía, utiliza solamente imágenes, músicas y sonidos de ambiente. Toda esta nueva manera de entender el cine, que eliminaba las limitaciones y los vicios de la argumentación, era a su vez respaldada por la intervención presente y viva de los propios protagonistas y testigos de los hechos que interpretaban sus experiencias, dando un toque de irrefutabilidad documental. Se eliminó la intervención de actores profesionales, se habló en quechua o aymará, y se dio lugar a la participación popular activa que permitió, a su vez, la práctica de un cine de realización horizontal. Se recordaron los diálogos de las situaciones reconstruídas, se discutieron en los lugares del hecho, con los auténticos protagonistas. Muchas veces los miembros del equipo asistieron perplejos a procesos de representación indetenibles. Asimismo el grupo realiza dos intentos para llegar al cine revolucionario: Los Caminos de la Muerte, (que no terminó de filmarse debido a un sabotaje), y El coraje del pueblo (1971) "Premio O.C.I.C." en Berlín 1972, que cuenta la represión contra las huelgas en las minas Siglo XX y Catavi en 1967, sería ésta la última película en Bolivia por casi una década. El grupo y su líder deben partir al exilio, después de la caída del gobierno de Juan José Torres. Sanjinés, se instala en Perú, donde filmará Jatun Auka (El enemigo principal, 1974) que recibió el Gran Premio en Figueira da Foz, Portugal, 1975, y el Globo de Cristal, en Karlovi Vari (1974). En este último film donde recrea un levantamiento campesino frente al continuo hostigamiento de la patronal, es donde Sanjinés termina de entender la idiosincrasia de la comunidad indígena. El tratamiento cinematográfico permite al espectador participar en los hechos como uno más del pueblo campesino, ya que éste es el único protagonista. En la plaza donde se realiza el juicio popular, la sorpresa que siempre produce un primer plano impuesto por el corte directo, cortaría lo que se iba desarrollando en el plano secuencia y que consistía en la fuerza interna de la participación colectiva que se vuelve participación presente del espectador. El movimiento de cámara interpretaba únicamente los puntos de vista, las necesidades dramáticas del espectador que puede dejar de serlo para transformarse en participante. A veces el plano secuencia nos lleva hasta un primer plano, respetando la distancia de acercamiento que en la realidad es posible. Cortar a un gran primer plano sería imponer brutalmente el punto de vista del autor que obliga e imprime significancias que deben aceptarse. Al comienzo resulta desconcertante entender lo que significa pensarse así porque forma parte de otra mecánica y tiene una dialéctica inversa a la del individualismo. El indígena sólo existe integrado a los demás. Cuando se rompe ese equilibrio su mente tiende a desorganizarse y pierde todo sentido. En Ecuador rodará Llosky Kaymanta (¡Fuera de Aquí!, 1977) donde deja al descubierto las maniobras de grupos misioneros norteamericanos para quedarse con tierras de los indígenas. De nuevo en Bolivia, filma Las banderas del amanecer (1983) sobre el proceso de recuperación de la democracia. En 1989 en España filma La patria clandestina, premio Concha de Oro de San Sebastián y premio Glauber Rocha en La Habana (1990), sin dudas la obra síntesis del pensamiento del grupo Ukamau y cumbre de la cinematográfica latinoamericana. Su producción se completa con Para recibir el canto de los pájaros (1995). Jorge Sanjinés sabe de cine, exilios y persecuciones, pero fundamentalmente sabe que tanto un campesino del Perú, un Arhuaco de la sierra nevada de Colombia un Misquito de Nicaragua, un Tarahumara de México, un Aymará de Bolivia, un trabajador chibuleo del Ecuador, un Quechua de Tarabuco, o un Quinche de Guatemala son los ciudadanos de su patria y el público para quién filma.
Dirección: Casilla 34-D, Coyhaique - CHILE E-Mail: aranguizgonzalez@entelchile.net
Mi alteránimus- Rima de Vallbona
Rima de Vallbona nació en San José, Costa Rica, América Central. Ha vivido en Houston, Texas, durante los últimos 40 años. Desde 1964 formó parte del claustro de profesores de la Universidad de St. Thomas. En 1995 se jubiló con el título de Catedrática Emérita de esa Universidad. Tiene publicados cuatro libros de crítica literaria, tres novelas y siete colecciones de cuentos. Se han dado a la luz pública dos extensas colecciones de ensayos críticos sobre su obra. Además, ha recibido varios premios literarios como el Nacional de Novela (1968) en Costa Rica; el "Ancora al mejor libro de ficción de 1984" del periódico La Nación de Costa Rica, y la Medalla del Servicio Civil por su labor cultural, concedida por el Rey Juan Carlos de España, entre muchos otros. Es miembro de número de la Academia Norteamericana de la Lengua Española.
Mi alteránimus - Parábola
En toda la redondez de la tierra no hay quien pueda describirlo por su apariencia evanescente, indefinida, variable, algo así como ahora-soy-esto-después-lo-otro-mañana- algo-diferente-pasadomañana... ¡Qué sé yo! Tiene el color indescriptible de mi niñez; "color-de-perro-corriendo", lo habría calificado mi madre, así como a lo que fuera difícil de alcanzar, para ella estaba "en-la-cola-de-un-venado". La misma sublime sensación de mi infancia ante esas dos expresiones de mi madre, fue lo que experimenté cuando lo vi venir hacia mí lleno de sobrecogedora energía y versatilidad mágica de caleidoscopio, de ola de mar, de fatalidad inevitable... Yo siempre busco en mi vida todo lo que me empuja al desastre. Soy así, no puedo cambiar. -Es un alteránimus- me explicó la mujercita de gafas y cabello blanco, una especie de Mother Goose sabelotodo-. La última moda consiste en andar acompañada de un alteránimus, lucirlo en las calles, en los lugares de postín, despertando envidia y celos en las demás mujeres, porque es algo sinigual, ¡único! Los niños lo acogieron con muestras de alborozo, lo colmaron de caricias, besos y de nombre le pusieron Dulceamor: -Ningún nombre se parece a él mismo tanto como Dulceamor- me explicaron. Yo pensé que sí, que tenían razón. Pasada la euforia del primer momento, los chiquillos volvieron a sus juegos y pleitos y rodillas rotas y gritos y ese barullo que es la niñez y que enreda mi vida en minucias exasperantes. Lo malo es que se olvidaron del todo, absolutamente del todo, de Dulceamor. Fue entonces el comienzo de mi pesadilla; de primera entrada, le dio por mordisquear lo que tuviera sabor a cuero curtido: zapatos, pantuflas, cinturones, guantes, pelotas de béisbol, la de fútbol también. Como si fuera poco, dejó hechas una lástima las dos alfombras de jaguares cazados en las selvas del Amazonas, las cuales lucían que era un gusto en el cuarto de estar. Siguió en seguida con la exuberancia de mis plantas del jardín, tragándose sin misericordia los geranios, igual que los cactus. Lo extraño es que nadie se percataba de nada, de modo que Dulceamor cobró fama de "buenazo e inofensivo", "angelote", "más bueno que el pan bendito", "sosegado a tal punto que exuda docilidad por cada uno de los poros de su enclenque cuerpecillo". Después, se fue manifestando el lado más oscuro de su naturaleza y se dedicó a jugarme trucos perversos que me sacaban de quicio, como ponerme en mal con Arsenio, mi marido. Me llevó al colmo de la exasperación y la cólera contra mis propios hijos, a quienes hasta me hizo a veces odiarlos por cualquier nadería. En fin, que llegué a desesperar. Sin embargo, no podía decírselo a nadie porque todos estaban fascinados con Dulceamor y cuando yo me atrevía a hablar, los demás se confabulaban en su defensa diciendo que eran cosas mías, pues yo le había cobrado tirria sólo porque se había hecho una apestosísima necesidad de marca mayor delante de unas encopetadas visitas que admiraban su exótica y evanescente belleza. Un día descubrí que cuando lo llevaba de paseo, la gente se detenía para alabarlo y admirar su hermosura sinigual. Esto ha representado una compensación para mí: sentirme poseedora de algo único como mi alteránimus, me hace casi tocar el cielo con las manos. Dulceamor, que es un taimado, lo adivina, y va por la calle muy ufano, siempre adelante, como si me llevara a rastras, y siempre luciendo sus inefables perfecciones y bondades, las cuales van levantando a su paso voces de asombro. ¡Y yo voy pavoneándome, con el orgullo de poseer el sinpar alteránimus, aunque en la casa sea mi tortura!; ¡aunque en la casa él me desgarre por dentro y hasta por fuera, con rasguños, mordisco, moretones! Mi alteránimus es un sádico, no cabe duda, pero nadie lo ve ni lo adivina siquiera por lo bien que lo encubro. En venganza, también he dado en la costumbre de ponerle corbatín, cuello duro y chaquetilla para llevarlo conmigo a los banquetes de boato. Todos se desviven para colmarlo de halagos y obsequios. "¡Qué asombroso!, ¡algo nunca visto!, ¡y qué modales al comer!", "es la perfección en persona, algo incomparable!", comentan con estupor, mientras yo me hincho de orgullo. Entonces, olvidándome del daño que me hace, me paseo entre los convidados, muy ufana, al saberme el centro de atención de la noche. Y Dulceamor hasta se para de manos a sabiendas de que a todos se les caen las babas y de que yo me endioso más... Por supuesto, después hace más dolorosa mi tortura en el hondón de la casa. Por eso, mientras pasea entre la gente no cesa de sonreír como el angelote que él simula ser; pero yo sé que sonríe porque va tramando suplicios para hacerme la vida más miserable. -Es increíble cómo sonríe tan dulcemente -comentan con asombro- Estos alteránimus son medio raros. -¡El mío es único!, algo que sólo yo tengo y por eso, porque ninguno de ustedes tiene ni puede tener uno igual, aguanto los suplicios a los que me somete-, quiero decirles, pero contengo mi soberbia, lo único que ya me queda en esta derrota, y sonrío haciéndoles creer que estoy muy complacida. Una vez tuve la oportunidad de deshacerme de Dulceamor. Un extravagante conde húngaro me lo compraba por una desorbitante suma, pero... Deshacerme de Dulceamor y dejar de ser original, única, excepcional entre amigos, conocidos y desconocidos, equivale a una forma de suicidio: prefiero vivir martirizada y bajo el dominio de este diabólico monstruo, a perder el privilegio ante los demás, de poseer algo único.
Dirección: 3706 Lake Street, Houston, Texas 77098 - USA
Poemas - Fritz Popp
Fritz Popp nació el 30. 12. 1957 en Vöcklabruck, Alta Austria. Estudió Filología Germánica y Pedagogía en Salzburgo. Desde 1982 es profesor y escritor. Fue cabaretista de 1982 a 1985 y ha escrito lírica, prosa, textos tanto para cabaret y teatro como para la radio austriaca, periódicos y revistas. De 1996 a 1999 fue presidente del Consejo para Literatura especializada del Gobierno Provincial de Salzburgo. Es miembro de la redacción de la Revista Literaria SALZ. Publicaciones:
"Schlechte Jahrgänge", cuentos, Salzburg, Ed. Otto Müller, 1990; "Stimmen im Spiegel", novela, Innsbruck, Ed. Haymon 1997; "Verirrte Schläfer, ungeschützte Träumer", poemas, Grasl, (en prensa). CD: "HAMspiel" - 5 años del "Salzburger Affront-Theater", 1994. Video: cortometraje "Das Problem ist das Kauen"(1996) "Euham" ("Salzburger Affront-Theater",1999) CD con sátiras navideñas (junto con Manfred Koch y Eberhard Haidegger, 2000)
Uno de esos días en agosto
El cielo arroja redes gris-amarillo y secuestra el verde de los árboles En una tarde de pesca inútil se reunen botellas de mensajes con ofensas Sólo por un instante ahuyenta un furioso cortacésped el recuerdo en las urnas Pasear por sueños convenientemente cortados césped artificial-promesas Todo te parece posible también la resurreción del cuerpo y la nueva vida desde las urnas Ahora sabes que vuelves a soñar vives en otro sueño de hace muchos siglos
Una palpitación del recuerdo
El pequeño pez palpitante: ¡devuélvelo al río! Si lo conservas, se muere. De niño aprendiste esa lección junto a tu padre con la caña Estas son tus alternativas: Lo que se mueve, todavía vive, pero no lo puedes sujetar. Y lo que muere entre tus dedos, palpita largo tiempo en la cabeza. Tu río esta lleno de muertos y palpitantes peces.
Traducción: Beatriz GÓMEZ-PABLOS
Del todo cotidiano
Caras preservadas de desaparecer en bondadosas fotografías se ahogan en el espejo Antes de que se desplomen y deshagan nadan todavía un rato ligeramente hinchadas como los frutos podridos de las plantas costeras Entradas en barrena se escurren en la profundidad resbaladizas, insostenibles al fin son arrastradas ningún espejo las acompaña en su último camino pero todos observan corri- giendo
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