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XICóATL: Número 51
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Poemas - Juan Carlos Galeano
Poemas (Parte 1) de Juan Carlos Galeano
TIKUNA
A mis amigos Tikuna Al muchacho de la aldea Tikuna no le gusta ir al pueblo. Cuando va por las calles, las motocicletas y los carros le pegan y le dan buenos sustos.
El día de navidad, se encuentra con los hijos de las motocicletas y los carros en una juguetería. Con lo que tiene, los compra y los echa en un costal.
A la mañana siguiente, el muchacho se lleva a las crías en su canoa. Se asegura de cerrar bien el costal antes de echárselas al río.
A la manera de los cuentos tikunas
LA MESA
A Luiz Moro Muchas veces la mesa sueña con haber sido un animal. Pero si hubiera sido un animal no sería una mesa.
Si hubiera sido un animal se habría echado a correr como los demás cuando llegaron las motosierras a llevarse los árboles que iban a ser mesas.
En la casa una mujer viene todas las noches y le pasa un trapo tibio por el lomo como si fuera un animal.
Con sus cuatro patas la mesa podría irse de la casa. Pero piensa en las sillas que la rodean y un animal no abandonaría a sus hijos.
Lo que más le gusta a la mesa es que la mujer le haga cosquillas cuando recoge las migajas de pan que dejan los niños.
JUEGO
A Valliere y Georg Auzenne Los hermanos montaña y mar usan el río que los une como un lazo para jugar.
Un día el mar le da por jalar a la montaña y ella se voltea con su calderada de volcanes sobre las tierras, las casas y la gente.
Cuando el mar menos lo espera, la montaña tira del río y el mar ahoga cientos de animales y a los pescadores que viven en la orilla.
"Lo peor de todo es que el río más grande se presta para jugar", dice una vieja.
La gente ruega al universo y a las estrellas que les enseñen a ese par de malcriados a tener buenos modales.
El universo y las estrellas dicen que no quieren meterse en problemas de familia.
Los que creyeron que el río era un lazo para jugar se equivocaron.
El río es una vena delgadita en la cara de la tierra.
"Una cuerda delicada que podría reventarse y apagar las estrellas", le dice el universo a los que juegan con el río.
El río es una cuerda de donde se agarran los animalitos y los árboles.
Si lo jalan muy duro, el río podría reventarse.
Podría reventarse y lavarnos la cara con el agua y con la sangre.
ANACONDA
Una Anaconda vive feliz enroscada en el cuerpo de un hombre por las noches.
"¿Por qué no te acuestas derecha como yo lo hago?", se queja el hombre un día.
La Anaconda le dice que él tiene más calor que todos los árboles que ella conoce. "Además me sueño con mis remolinos y los ríos mientras duermo".
"Pues sería mejor que te soñaras convertida en un canal" (piensa el hombre, pues no quisiera herir a la culebra con palabras)
Pero no puede dormir bien, y decide comprarle una cama a la Anaconda. Por las mañanas la culebra se despierta con dolores en la espalda.
El pobre hombre le da muchos masajes y le ruega que trate de dormir sola, que lo considere, que él también necesita dormir bien.
"Una culebra tiene que dormir bien", le dice llorando la Anaconda. "Una culebra tiene que dormir bien. Una culebra tiene que dormir bien".
Poemas (Parte 2) de Juan Carlos Galeano
COMETAS
Por falta de papel para hacer las cometas, echábamos a volar nuestras ventanas. Las ventanas con sus delantales blancos nos decían lo que miraban.
Pero los indios que veían volar nuestras ventanas no tenían ni casa ni ventanas para echar a volar siquiera una cometa.
Era natural que los indios quisieran hacer volar alguna cosa.
A cambio de pescado podrido, los gallinazos que volaban en círculos se dejaban amarrar un hilo al cuello y les servían de cometas a los indios.
RALLANDO
La mujer que ralla la yuca para hacer las bebidas de la fiesta, no se da cuenta que está rallando los árboles, la luna verde y las estrellas.
Piensa que está rallando la yuca cuando en realidad esta rallando su cuerpo. Tampoco se da cuenta que ralla a sus hijos y muchísimo a su alrededor.
Unas maticas de maiz estiran las orejas para escuchar los ruidos que hacen las estrellas. Los palos de yuca por madurar mueven sus ramas para saludarla. Difícil que la mujer se distraiga aunque la tierra se llene de olores, de masato, de risas y peleas en la fiesta...
Unas mariposas atraviesan el vestido y su cuerpo sin que ella lo note, muy ocupada para distraerse en otras cosas, muy atareada para pensar en ella sóla..
LAVANDERÍA
En las cuerdas de la ropa la familia se reúne otra vez.
Los pañuelos y pantalones cortos de mis hermanos todavía guardan la mañana y el río.
Al lado de mis medias, como palomas, las camisas de mi padre se agitan con el viento.
En silencio, las flores del vestido de mi madre Se secan con el viento y el sol.
CEDRO
El cedro camina huyendo de los hombres y se pone a llorar todas las noches.
Muchos árboles también quisieran caminar.
Un día los hombres les preguntan a los animales, a los árboles y al río si han visto a un cedro llorando por las noches.
Los animales, los árboles y el río no deben decir que lo han visto llorar.
Pero los árboles no quieren mucho al cedro y le cuentan a los hombres que lo han visto llorar.
El cedro debería ser más hombre y no ponerse a llorar todas las noches.
COLECCIONISTA
A Charles Simic El muchacho que colecciona guijarros y luciérnagas sueña con planetas y estrellas.
Los planetas tienen su luna, pueblos, animales y gente. Quizás, la casa y el perro.
En su cuarto, las luciérnagas encerradas en los botellines semejan puñados de estrellas en el cielo.
Los guijarros son planetas cuya historia olvida todos los días en la escuela.
BRUJAS
A Harry Rosser
Los pasajeros que viajan de turismo desde Liverpool para Iquitos se incomodan por la presencia de dos brujas en el barco.
"¿Qué hacen estas brujas en el barco? No hay brujas por aquí en el Amazonas", se extraña el capitán, y consulta con la Enciclopedia Británica.
"Ellas salieron de unos libros de castillos que leíamos nosotros", confiesan dos niños asustados.
La pareja de Amberes reprende a sus hijos y le pide disculpas al capitán.
Las brujas también reciben su regaño y el capitán les ordena regresar inmediatamente a su castillo medieval.
Pero los niños tiraron los libros al río.
"El calor y la humedad del Amazonas nos obligaron a salir volando del castillo", le explican con voz temblorosa las brujas al capitán.
Los pasajeros le ruegan al capitán que las lleve de vuelta para Europa.
El capitán consulta con la agencia de turismo de Liverpool y decide llevarlas de regre- so, con la condición de que las brujas le ayuden a barrer la cubierta del barco.
Dirección: Departament of Modern Languages, Florida State University, Tallahasse, FL 32306 - USA e-mail: jgaleano@mailer.fsu.edu
Juanito, la garantía - Ernesto Amezcua Arceo
El presente texto nos ha sido enviado por nuestro amigo Jorge Martínez Martínez, miembro de la redacción del Semanario LA VERDAD (semanario_la_verdad@ hotmail.com), como contribución al puente cultural que fomentan YAGE, Asociación pro Arte Ciencia y Cultura Latinoamericanos y aquel prestigioso semanario, entre las ciudades de Salzburgo y Sahuayo.
Don Juan Mireles, como todo buen sahuayense, cargó desde luego con su indispensa-ble apodo de La Garantía, y ya, unido a su nombre, fue y es conocido como Juanito La Garantía, y así ha caminado el mundo. Fue a los Es-tados Unidos a trabajar, volvió ya jubilado, y tanto aquí como allá, acompañado de su segundo nombre. Pareciera sin ningún significado el que le adjudicaran un tal sobrenombre, pero la anéc-dota que les voy a contar les demostrará que toda especulación puede ser errada o cierta, según las circunstancias ... Voy, pues, a cambiar de época y remontarme unos ... digamos, cincuenta años atrás, cuando nuestro personaje era joven y en Sahuayo aún estaba arraigada la costumbre de los paseos al Rincón y a La Barranca. La familia, los amigos, sobre todo los fines de semana, gusta-ban mucho ir de paseo, a comer, a disfrutar el ambiente de esos lugares y según la temporada, degustar nuestros frutos criollos. Ya en aquel tiempo era popular Juanito La Garantía, especialmente entre amigos y conocidos, y fue este hecho el que ocasiono la aventura que voy a narrarles. Era el més de mayo, a mediados, temporada en que los calores arrecian. No obstante la afluencia de visitantes a La Barranca, El Rincón y La Cabaña no disminuía, pues la temporada de las ciruelas rojas, los guamúchiles y muy particularmente las frescas y sabrosas pitahayas estaba en su punto y los sahuayenses siempre he-mos sido muy aficionados a deleitarnos con tales frutos. Un nutrido grupo de amigos, un lunes temprano, había tomado el camino por la calzada Amezcua. Eran la mayoría huaracheros y zapateros del barrio de Salsipuedes y anexos, que como costumbre de labores en ese día de la semana, se habían puesto de acuerdo y ajuaratados con sus comestibles y bebestibles, contentos caminaron por entre el riscal a la orilla del río Sahuayo rumbo a su destino, el cual estaba situado en unas huertas cerca del Datil, bajo las sombras que proyectaban sobre un gran espacio los enormes ubalanos y otros frondosos camichines, mangos y guamúchiles. El día soleado, el aire puro, el arrullo de aguas serpenteantes propiciaron un paseo encantador en donde todos por igual disfrutaron y ya por la tarde dispusiéronse a regresar para que la noche no les sorprendiese en el camino. A esa hora, más o menos, regresaba Celedonio Buenaventa de Sahuayo a La Barranca del Rincón, después de pasarse el día ofreciendo sus pitahayas. Aquel día sólo había vendido la mitad ... montado en su caballo se balanceaba al ritmo de su paso. Malhumorado, pensaba qué hacer con la fruta sobrante; ya para otro día menos se la iban a comprar ... y así, en esas meditaciones estaba cuando por el otro lado del camino, rumbo a Sahuayo, un aguerrido grupo de muchachos regresaba del paseo. Estos se habían adelantado bastante al otro grupo, en el que muy contento caminaba en compañía de tres o cuatro más Juanito La Garantía. A lo lejos vio como sus compañeros adelantados rodeaban a un señor en su caballo que les repartía fruta afanosamente. Efectivamente, Celedonio se vio rodeado por los muchachos, los cuales le pidieron les vendiera fruta, pero como no tenían dinero para pagarla, la solicitaban fiada, que al fin y al cabo al día siguiente, cuando volviera a Sahuayo, allá se la pagarían. Desconfiado el ranchero estaba en el dilema: si les fiaba, arriesgaba su dinero; si no les fiaba, la fruta se perdería ... por los dos lados le iba mal ... Así que decidido a jugarse su suerte les dijo: - Está bien, se las fío, pero yo quiero que alguno sea el responsable, que me garantice que me la van a pagar. Entonces, señalando hacia donde venía Juanito, uno de ellos le dijo: - Ese que viene atrás es nuestra garantía, y si no le cree, pregúntele a él mismo. Desde esa distancia, Celedonio le gritó a Juanito: - Hey, amigo, ¿Usted es la garantía? Y escuchándolo el aludido, contestó, también a gritos, que sí. Muy ajeno a lo que había sucedido el día anterior, se encontraba nuestro personaje en casa, preparándose para empezar su tarea, cuando tocaron a la puerta. Era don Celedonio quien al verlo le dijo: - Vengo a que me pague las pitahayas. Sorprendido Juanito contestó. - ¿Cuáles pitahayas? - ¿Ya se le olvidó que ayer fue Usted mi garantía? Haciendo retrospección en su mente, Juanito recordó la pregunta-grito del día anterior hecha por el jinete y no tuvo más remedio que hacer de tripas corazón y cubrir el adeudo que en tan inusitada forma contrajo.
Dirección: Federico Higareda # 8, Sahuayo - Mich. - 59000 - MEXIKO
Napoleón - Carl Cullas Skrijinskaia
Soy sordomudo. De nacimiento. Mi vida transcurre en un silencio ensordecedor, sin ningún tipo de comunicación, salvo visual. Con mis ojos, que como en contrapeso son muy grandes, observo la vida que fluye ante mí sin hacerme partícipe, como un peñón en la orilla que ve al río correr a escasos metros, pero que nunca ha sentido a sus aguas acariciar sus costados. ¡Ver sin poder hablar ni oír! Cuando mi familia recibe visitas, yo veo a la gente abrir la boca, gesticular, pero sus conversaciones, sus palabras son un misterio. Al igual que mis pensamientos para ellos. De noche, cuando me quedo solo, me desplazo por mi mundo y hablo conmigo mismo. Lo horrible es que hay una sola voz que supongo que es la mía, y mi mente no puede crear otras voces, pues no tengo ninguna referencia sobre otras tonalidades. A veces pienso que la voz con la que hablo en mis interiores tampoco es una voz. En realidad, son imágenes de lo que he visto en las cuales introduzco mi propia imagen, recreando diferentes situaciones e inventando sonidos que nunca he oído ni sé cómo son. Así que invento una voz y sonidos. En algunos momentos pienso que habría sido hasta mejor si hubiese sido ciego. El no ver ni oír eliminarían el deseo de hablar, ya que no habría tenido ninguna referencia al respecto. Aunque... sí quedaría la sensación del movimiento, y, me imagino, que sería horrible moverse sin ver a dónde. Así que veo y trato de ver todo lo posible. Y lo almaceno, aunque sé que, probablemente, nunca podré expresarlo. Más que nada me gusta coleccionar las imágenes de los rostros. Mientras que el mío siempre es impasible (según lo observo en mi reflejo), los de los demás reflejan un millón de emociones. Los niños lo hacen más abiertamente, los adultos tratan de disimularlo. Pero sus ojos reflejan mucho. Mis ojos captan en los suyos muchas cosas inexpresadas, aunque ellos sí pueden hablar. Al comienzo esto me produjo un ligero sentimiento de satisfacción. Me dije a mí mismo (o me imaginé hacerlo) que el don de hablar tampoco proporciona la posibilidad de expresarse. Pero después pensé que en realidad, si es tal como me lo imagino, mi tragedia es doble, pues no sólo no puedo expresarme sino ni siquiera hablar. También me dí cuenta, y también me-diante sus ojos, que cuando les hablan ellos en muchas ocasiones ni lo oyen, aunque tiene la capacidad. Me preguntaba pues, ¿cómo hacen para mantenerse sordos pudiendo oír? Y entonces pensé que si otra gente no expresa lo que tiene por dentro, aún teniendo la capacidad, ni oye, cuando sí puede hacerlo, ¿no será de repente que al verme ellos tratan de ser como yo, sordomudos? ¿No será que ellos tratan de llegar a la condición que yo lamento y de la cual intento escapar? Este descubrimiento me produjo mucha gracia y, en cierta medida, apaciguó mi desesperación. Pero, no obstante, desearía con todas mis fuerzas poder hablar y oír un día, ¡aún tan sólo para escuchar mi propia voz!
- Papá, ¡mira que cómico! ¡Tiene la cara igualita a la de un hombre! ¿Cómo se llama? El alto hombre se inclinó sobre la plaquita de plástico y mirando por encima de los lentes leyó en voz alta: "Pez Napoleón. Habita las aguas calientes del Mar Rojo, y otras aguas de condiciones similares"...
Dirección: Zimmerstr. 12, 10969 Berlín - ALEMANIA
Reducción y profundidad P.P. Wiplinger: "Astillas" - Wolfgang Ratz
Reducción y profundidad. P.P. Wiplinger: "Astillas"
Acabo de leer la nueva obra de Peter Paul Wiplinger: "Splitter" (Astillas), poemas 1966-1998, publicada por Roetzer Edition, Eisenstadt. Muchos de los poemas se caracterizan por una reducción llevada al extremo. El poeta le coge la palabra al idioma y le quita los disfraces. Es la realidad desnuda que encontramos en estas líneas y la que nos hace sentir - según el tema - ternura, nostalgia, dolor o rabia. Wiplinger que ha sido galardonado con muchos premios, no vacila en convertir su poesía también en voz viva de su lucha por los derechos humanos, la convivencia de los pueblos y contra cualquier forma de intolerancia y racismo. Habrá pocos autores más hábilmente caracterizados por esta nueva palabra cínica del Gutmensch (¿cuál sería el equivalente en español?). Pero en este caso el peyorativo se llena de un significado positivo: Gutmensch no es aquel que se cree mejor o que sueña con un mundo utópico, sino aquel que en plena consciencia de la atrocidad no deja de creer en lo bueno que hay en cada ser humano y que por lo tanto pone su vida y su obra al servicio de aquella humanidad. Sin embargo, por muy importantes que sean los poemas políticos para llevar este mensaje, personalmente prefiero los poemas muy íntimos donde el lenguaje desnudo nos permite ver el aura propia de los objetos y paisajes cotidianos. Conmovedores son los poemas de invierno:
HELADA
por la noche la helada
por la mañana se encuentran
mirlos muertos en la nieve
o los nocturnos:
HORA TARDIA
reflejos se rompen
la luz lanza sombras y señas
La memoria ocupa un lugar importante en este y otros libros de Wiplinger. En el ámbito personal es la vivencia de la muerte de familiares y amigos. No encontramos en estas líneas especulaciones, metáforas o construcciones teleológicas en perjuicio de la verdad. Son poemas que reflejan la falta de respuestas y de palabras y que rara vez muestran una luz de esperanza:
MORIR
dispersar todas las sombras en la lejanía
hacia la luz
(a la muerte de mi madre Haslach, 11.1.1983)
Más la memoria incluye también la memoria histórica. Una serie de poemas se dedica a los cementerios judíos en Austria. Abandonados, profanados, borrados de la memoria, estos lugares dicen más sobre la actitud austríaca frente a su historia que cualquier discurso o monumento antifascista.
CEMENTERIO JUDIO KOBERSDORF II
en el velorio aún está la camilla
que hace décadas no cargó a nadie una inscripción en madera color ceniza
señas de vida extinción en la muerte
pesadamente cayó la tierra sobre el cuerpo
cayeron las piedras a la tumba abierta
grafitis nazi en las paredes
estorban la paz aquí y dentro de mí
Nostalgia y rabia contenida son una constante en la obra poética de Wiplinger. Quien está dispuesto a renunciar a una virtuosidad vacía y a enfrentarse a la seriedad de esta poesía recibirá una experiencia profunda que no debe ser consumida con ánimo de distracción sino compartida y revivida.
Dirección: Wiedner-Hauptstr. 63, 1045 Viena - AUSTRIA e-mail: ratz@fms.at
O estudo das literaturas africanas de língua portuguesa - Pires Laranjeira
Aparentemente, o alvorecer das literaturas africanas de língua portuguesa confunde-se por vezes, tal como acontecia com os primórdios da literatura brasileira, com a literatura portuguesa de viagens, historiográfica, cronística ou de exploração do continente. Mas é sobretudo nos séculos XIX e XX que, não em todas as colónias africanas de Portugal (a Guiné-Bissau demoraria mais do que as outras), se configuram as novas literaturas como, hoje, as entendemos, sem relevantes discrepâncias teóricas entre a comunidade científica, cultural e crítica de todos os países, incluindo Portugal e o Brasil. Literaturas nacionais recentes - ou, como se diz em Itália, "literaturas dos países emergentes" -, desse facto derivou a circunstância de, na época das independências, a grande maioria dos seus fundamentais fautores se encontrar viva e, frequentes vezes, ainda sem ter publicado parte importante da sua obra em livro, como acontecia com José Luandino Vieira, Pepetela, José Craveirinha, Baltasar Lopes ou Agostinho Neto, entre muitos outros que se lhes seguiram na publicação. Mais do que em quaisquer outras literaturas, trata-se aqui de lidar com uma matéria inteiramente nova, em que o texto literário e as correspondentes reflexões teórica, crítica e histórica se produzem no calor da mais actualíssima contemporaneidade. Na pós-independência, o panorama linguístico e literário sofreu alterações significativas, todavia sem modificar o essencial. Alargou-se a alfabetização em língua portuguesa, mas, em Angola e Moçambique, devido às tremendas guerras que assolaram os novos países, durante os 20 anos a seguir à independência, não foi possível escolarizar e desenvolver a prática, o estudo e a escrita nas línguas africanas. Assiste-se, agora, à reemergência de etno-regionalismos, independentemente dos movimentos políticos instalados no terreno com a conivência e o apoio sul-africano e ocidental para darem cabo das independências de Angola e Moçambique. Pela história de àfrica deste século, sabemos que as tensões regionais e/ou étnicas continuarão a existir. Como conciliar ânsias regionais, representação política regional e adopção estatal de uma língua como a portuguesa? Face aos condicionalismos apontados, e à inserção dos novos países em espaços regionais, continentais e culturais não exclusivamente de língua portuguesa, como a SADC, OUA, grupo de Sahel, CILSS, OCI, CDEAO, cooperação francófona (Guiné-Bissau) e anglófona (Moçambique), etc., é possível que a comunidade dos escritores de língua portuguesa em Àfrica venha a tonar-se menos representativa da literatura dos novos países. Há sinais, ainda restritos, de caminhos noutras direcções, como as experiências em tsonga de Bento Sitoe (Moçambique) ou os, cada vez mais representativos, textos em crioulo cabo-verdiano. Para o estudioso, torna-se particularmente difícil trabalhar com matéria atingida pela inexistência de instrumentos básicos, como histórias da literatura, estudos monográficos sobre autores ou obras (além de outras carências), pela própria indefinição do corpus e dos cânones e, por tanto, pela inestabilidade e precariedade de conceituação. Ao professor, cabe, pois, a tarefa aliciante, contudo ciclópica, não já de investigar a partir de um status relativamente consistente, mas de, muitas vezes, partir à descoberta do sistema literário, lendo texto por texto como que pela primeira vez, mesmo se pela enésima, procurando suprir lacunas bibliográficas de pendor analítico, hermenêutico, exegético. Por outro lado, estando os escritores tão próximos do nosso tempo e até da nossa realidade quotidiana, a falta de dados sobre variados aspectos da sua vida e obra só muito lentamente tem sido suprida, sempre com cópia de erros que a ilusória proximidade parecia não contemplar. Lidando com novas literaturas nacionais, numa época de grandes transformações históricas, políticas, económicas e ideológicas, que a ninguém deixou imune (escritores, políticos, investigadores, teóricos e estudantes, todos, antes de mais, cidadãos de países e culturas muito variegados), têm sido exigidas ao professsor de literaturas africanas, em primeiro lugar, pela comunidade dos africanólogos, capacidades de clarividência, objectividade e isenção que, sem abdicar da sua natural perspectiva pessoal, lhe possibilitem problematizar, explanar e responder às múltiplas interrogações que tais matérias implicam. É com grandes dificultades e sacrifícios institucionais e pessoais que tem sido possível, à comunidade dos que se dedicam à investigação e ensino das literaturas africanas, conquistar um saber e uma aproximação distanciada que, antes de mais, favoreçam os alunos e, em simultâneo, contribuam para a decisiva implantação dos estudos literários africanos em Portugal. Por outro lado, desde as origens, não existe na história das literaturas africanas, ao contrário das literaturas europeias, uma sequencialidade nítida de períodos. O escritor africano, longe da Europa, vivendo em colónias pouco desenvolvidas, assimilava avidamente o que lhe chegava do exterior, sobretudo até meados do actual século, fundindo-o na sua experiência de escrita. Acontece que as primícias literárias dos escritores africanos têm sido consideradas, muitas vezes, por imperativos contextuais, históricos, como as manifestações incontornáveis de períodos de grande carência, não só qualitativa como quantitiva. Em suma, o escritor africano absorve a tradição literária das metrópoles ou dos países que produzem arte e literatura que lhes interessam (Brasil, México, EUA, Cuba, Itália e, outros quadrantes e modos, Rússia, União Soviética, China, Bulgária, Checoslováquia, etc.) adaptando-a às suas necessidades de expressão, quase sempre não se preocupando em demarcar-se ou demarcar com rigor as posições e as matérias apreendidas. Procede, para usar uma metáfora própria dos manifestos do Modernismo brasileiro, por canibalismo cultural. Não encontramos, assim, na historiografia provisória dessas literaturas, uma compartimentação cronológica, periodológica, estético-literária, etc., como noutros países. As literaturas dos países africanos, no século XIX e anteriores, são tidas como escassas e apresentando grandes zonas lacunares. Veja-se por exemplo, a ausência de uma visão minuciosa da actividade literária, nas três derradeiras décadas de Oitocentos, em Angola e Cabo Verde. Não existe a noção clara da extensão da actividade cultural e literária, no séculoXIX, nos principais centros coloniais (Luanda, Lourenço Marques, Praia, Mindelo) e, ainda menos, nas cidades secundárias (Sá da Bandeira, Beira, São Tomé). So muito recentemente se tornaram conhecidas as atividades literárias, intelectuais e/ou cívicas de um Campus Oliveira (através do livro de Manuel Ferreira), de um Maia Ferreira ou de um Pompílio do Carmo (livros e artigos de Carlos Pacheco), as colaborações no Almanach de Lembranças (livro de Gerald Moser) e, há mais tempo, mas menos de trinta anos, de um Alfredo Troni (trabalhos de Gerald Moser e Mário António F. de Oliveira) e Cordeiro da Matta (artigo de Mário António). Todavia, há escritores e textos, como os ligados à revista Luz e Crença, de Angola, ou regiões, como a da Huíla, poucos conhecidos, cujas actividades interessa conhecer e explicar. E mesmo certas facetas dos citados escritores permanecem desconhecidas, como o demonstra a edição dos dois livros de Carlos Pacheco, complementares, sobre o mesmo escritor, num curto lapso de tempo. Insiste-se em que não existem histórias da literatura angolana, moçambicana, etc., nem monografias sobre temas fundamentais como a "literatura colonial", o teatro, as leituras (a formação) de certos escritores ou a recepção da maior parte des obras e textos literários, sem que se possa subestimar o papel relevante das obras de Manuel Ferreira, Russel Hamilton, Alfredo Margarido, Mário de Andrade, Maria Aparecida Santilli, Salvato Trigo, entre outros, ou das teses de mestrado e doutoramento de variados estudiosos portugueses, brasileiros ou de outras nacionalidades. Importa considerar que a bibliografia passiva das literaturas africanas, sendo já numerosa, não abrange muitos temas, espaços e períodos deficientemente esclarecidos. Assim, não se encontra destrinçada a questão da convivência e distinção da literatura de viagens e de exploração, da literatura colonial e da literatura africana propriamente dita, para além de alguns contributos pontuais, sobretudo teóricos e genéricos, por exemplo, de Salvato Trigo ou Manuel Ferreira. Não há um estudo sistemático da recepção, em África, de movimentos como o Neo-realismo, a Negritude, os negrismos americanos ou, no caso concreto de Moçambique, das literaturas de língua inglesa, nomeadamente inglesa e norte-americana, de tanta importância a partir dos anos 50 e 60, salvo alguns trabalhos, por exemplo, de Fernando J. B. Martinho ou Benjamin Abdala Junior. Não existem estudos, senão muitos restritos, sobre a recepção da própria literatura africana, verificada nas publicações, na crítica, nos manuais do ensino, na evolução dos programas de estudo, etc,. embora sejam de tomar em consideração os contributos, por exemplo, de Marie-Françoise Bidault ou de Fernanda Cavacas em relação a Moçambique Embora as comunicações ao Colóquio Internacional de Paris (1984), além de outros trabalhos, constituam contributos importantes para a questão da identidade e autonomização das literaturas africanas, temos de reconhecer a insuficiência de estudos, entre outros aspectos, relacionados com os temas que vimos apontando. Tendo em conta este panorama dos estudos literários africanológicos de língua portuguesa, não surpreende que alguns temas fundamentais, para além dos já apontados, careçam ainda de tratamento. O professor confronta-se, assim, com um problema de fundo, que é o de optar pela leccionação panorâmica, histórica e abrangente dessas literaturas, com possibilidades de aprofundar apenas insuficientemente o estudo de certos escritores, obras, temas, questões teóricas e problemas importantes, devido ao facto de, por outro lado, os alunos ao chegarem aos anos terminais da licenciatura em Estudos Portugueses, não terem qualquer conhecemento dessas literaturas e, mais ainda, dos própios países e suas culturas. Como se compreende, uma disciplina de literatura africana tem, por isso, problemas específicos que não se encontram nas de literatura portuguesa ou mesmo francesa, italiana ou brasileira, por estarem relacionadas com países cuja realidade é, no mínimo que se possa dizer, um pouco mais familiar aos alunos.
Dirección: Instituto de Língua e Literatura Portuguesas, Facultade de Letras, 3049-Coimbra Codex - PORTUGAL