Roque DALTON

 

Kulturbrücke Österreich-Kuba Casa de la Literatura de Salzburgo

PUENTE CULTURAL AUSTRIA-LATINOAMÉRICA: LITERATURA

 

 

Roque DALTON

 

Roque Dalton

Roque Dalton nació en San Salvador, el 14 de mayo de 1933, hijo de padre anglosajón y madre salvadoreña. Estudió Derecho y Antropología en universidades de El Salvador, Chile y México. Desde muy joven se dedica al periodismo y a la literatura. En 1956 funda con otros poetas salvadoreños y centroamericanos el Centro Literario Universitario y consigue por primera vez el Premio Centroamericano de poesía otorgado por la Universidad de El Salvador. Ese mismo año publica sus primeros poemas en la revista Hoja y en el Diario Latino de la misma ciudad. Se afilió al Partido Comunista un año después, cuando contaba con 22 años de edad. En 1959 recibe por tercera vez el Premio Centroamericano de poesía. Con el triunfo de la revolución cubana, la persecución represiva también arrecia en todo el continente y Roque Dalton es encarcelado por su militancia comunista. Dos años después tiene que exiliarse, primero en Cuba y más tarde en Checoslovaquia y la URSS.

Esa es la etapa más prolífica del poeta, que en Cuba publica sus obras La ventana en el rostro, El turno del ofendido, El mar y Los testimonios.
Roque Dalton fue un inquilino asiduo de las cárceles, en las que permaneció aislado, torturado y condenado a muerte en varias ocasiones, pero de todas ellas pudo escapar milagrosamente. En una ocasión se libró gracias a la caída del dictador cuatro días antes de su ejecución. En otra estuvo ayudado por el terremoto que sacudió la capital de El Salvador en 1964 y que le permitió escapar de la cárcel y salir de nuevo del país. Por su militancia política, padeció siempre cárcel y exilio. Vivió emigrado en Guatemala, Cuba, Checoslovaquia, Corea, Vietnam del Norte y otros países.
En 1969, bajo el seudónimo de »Farabundo«, Roque Dalton obtuvo el premio Casa de las Américas de poesía, con su ópera-rock Taberna y otros lugares, obra que escribió durante sus dos años de estancia en Praga.

Roque Dalton, que era un profundo conocedor de los clásicos comunistas, no tardó en romper con el revisionismo que se había adueñado del Partido Comunista y organizó el Ejército Revolucionario del Pueblo ERP, una de las organizaciones guerrilleras salvadoreñas. Pero un movimiento guerrillero tampoco está exento de reclutar traidores y en el ERP también los había. Tales sujetos no podían consentir en sus filas una figura comunista honesta e indoblegable como la de Roque Dalton. El 13 de abril de 1975 capturan al poeta guerrillero y lo acusan absurdamente, condenándolo a permanecer encerrado, sin embargo el 10 de mayo deciden drogarlo y le pegan un tiro en la cabeza, escondiendo su cadáver en algún lugar de El Salvador.

>> Lectura (XICóATL No 63):

 

AÍDA FUSILEMOS LA NOCHE (1)

 

Aída fusilemos la noche

y la terrible

miseria colectiva.

Aquí tenemos estas cuatro manos

y tenemos mi voz.

Nos respaldan tus ojos

y tu suave

manera de ir queriéndome.

Nos respalda esa sangre proyectada

hasta el cuerpo del hijo.

Nos respalda esta atmósfera

este pan cotidiano

y estas cuatro paredes que tutelan los besos.

Rompamos Aída esta tormenta amarga.

Hay que construir pañuelos con luceros

para secar las lágrimas del hombre.

Hay que llevar el niño

a su música antigua.

Hay que volver a fabricar muñecas

y hay que sembrar maíz en las ciudades.

Hay que dinamitar los rascacielos

y dar lugar para que ascienda el trigo.

Hay que hacer instrumentos de labranza

con los buses urbanos.

Aída, fusilemos la noche

y esa horrible bandera.

Aída, fusilemos la noche

y los negros cañones

y las bombas atómicas;

fusilemos el odio

y la terrible

miseria colectiva.

 

 

CRISTO (2)

 

Crucificadle crucificadle

Crucificadle

porque a su tiempo más debido

no ahorcó a los señores del hartazgo

porque no dio cuchillos al genuflexo apóstol

porque repartió el agua de la humildad y el amor

en vez del ácido final

de la sedición

 

 

CANTO A AMÉRICA CON LA VOZ MÚLTIPLE (3)

 

América, volvemos

con la palabra probada.

¿Cuál fue el día famélico

en que no vino tu recuerdo a coronarnos los pasos?

¿Cuál fue la noche amarga

que nos encerró en llanto la mirada

antes de vislumbrar tu despertar de aurora

definitiva y plena?

Ah, América,

¡cómo se nos ha crecido el corazón

para amarte!

Hemos sido simultáneamente,

el chocolatinero viejo

que soporta su uniforme chillante

para llevar rosas de harina

a botar la amargura de sus habitaciones lejanas,

el sacristán indócil

que toca apresuradamente las campanas

para llegar temprano al sindicato,

el minero tremendo

que ha urgado el vientre maternal

con las uñas quebradas

dejando el corazón en una superficie

junto a la sangre de una bandera;

hemos sido

el universitario pobre a quien le duele el alma

y la suela rota del zapato derecho,

el campesino joven

rudo hasta para regar con lágrimas

el pequeño planeta de maíz

con que comulga.

Ah, América,

¡cómo nos han abundado las raíces

al acostarnos en tus surcos violentos!

Hemos sido

todos los pañuelos diciendo adiós

en el puerto de Arica,

todos los negros del Canal Zone que se emborrachan

y odian a los marineros borrachos

desde el fondo más vivo

de sus camisas insoportables;

hemos sido

todos los pastores veriginosos

que coronan a diario

el Macchu-Picchu en sideral vigilia,

todos los cargadores de café de buenaventura,

todos los obreros portuarios del Río de la Plata,

todos los frenéticos bailarines de Baiao,

todos los amantes del trigo de totonicapán

que se nutren con hojas y esperanzas

y están ante el futuro

construyendo caminos.

 

Todo eso hemos sido, América,

simultáneamente,

para aprender a amarte

desde los más definitivos territorios.

ENVÍO:

Vengo desde tu frutal anatomía

y con mi voz convoco a las auroras actuales:

Abrid,

abridle paso al día meridiano,

en que venga la dicha

a quedársenos dormida entre los brazos

como una espada nueva.

 

 

POR QUÉ ESCRIBIMOS (4)

 

Uno hace versos

y ama la extraña risa de los niños,

el subsuelo del hombre

que en las ciudades ácidas disfraza su leyenda,

la instauración de la alegría

que profetiza el humo de las fábricas.

 

Uno tiene en las manos un pequeño país,

horribles fechas,

muertos como cuchillos exigentes,

obispos venenosos,

inmensos jóvenes de pie

sin más edad que la esperanza,

rebeldes panaderas con más poder que un lirio,

sastres como la vida,

páginas, novias,

esporádico pan, hijos enfermos,

abogados traidores

nietos de la sentencia y lo que fueron,

bodas desperdiciadas de impotente varón,

madre, pupilas, puentes,

rotas fotografías y programas.

 

Uno se va a morir,

mañana,

un año,

un mes sin pétalos dormidos;

disperso va a quedar bajo la tierra

y vendrán nuevos hombres

pidiendo panoramas.

 

Preguntarán qué fuimos,

quienes con llamas puras les antecedieron,

a quienes maldecir con el recuerdo.

 

Bien.

Eso hacemos:

custodiamos para ellos el tiempo que nos toca.

 

KAPUT (5)

 

El niño que mostraba el gusanito a los condenados

que inauguró el amor con un perro o una mata de plátano

el niño que prefería la pechuga a las piernas del pollo

el primer denunciador de la pornografía de Blanca Nieves

el niño que fue la perdición de cinco primas

una tía y dos enemigas de mamá

el niño que inventó los nuevos mapas

de la acupuntura gozosa

el cerebro gris tras el trono de Havellock Ellis

el-niño-no-apto-para-menores-de-18-años

el criado con la leche de las salacunas de Gomorra

el niño que le tocó la manzana a Eva

y fue expulsado antes que Adán del aburrido paraíso

el niño que creó la necesidad de las sillas las paredes

los muros las graderías de los stadiums

el niño-tirabuzón, el niño-abrelatas

el niño que no ha perdonado ni al canario

fue finalmente enviado a Dinamarca

porque imagínese usted

 

 

P.R. (6)


¿Para qué debe servir

la poesía revolucionaria?

 

¿Para hacer poetas

o para hacer la revolución?

 

Roque DALTON

El Salvador - LATINOAMÉRICA

 

 

(1) Diario Latino, 28 de enero de 1956.


(2) Del poemario „El turno del ofendido“, primera edición octubre de 1962, Cuba, Tercer Concurso Literario Hispanoamericano Casa de las Américas.


(3) La Prensa Gráfica, 19 de agosto de 1956.


(4) Del poemario:“La ventana en el rostro“ 1ª Edición 1961, México.


(5) Del poemario „Un libro levemente odioso“, 1a Edición, La Letra Editores, México.


(6) Del poemario „Un libro levemente odioso“, 1a Edición, La Letra Editores, México.