Patricia MUÑOZ MESA

Kulturbrücke Österreich-Kuba Casa de la Literatura de Salzburgo

PUENTE CULTURAL AUSTRIA - LATINOAMÉRICA: LITERATURA

 

Patricia MUÑOZ MESA 
Patricia Muñoz Mesa

Patricia MUÑOZ MEZA (Mazatenango, Guatemala) es ingeniera agrónoma de la Universidad de San Carlos, Guatemala, y estudió tambien en la Universidad Internacional de Andalucía, España. Estudia Q'eqchi' y habla inglés, italiano y francés. Forma parte de la red Intercultural "Utzil" contra racismo y discriminación, y de la red de Mujeres por la Construcción de la Paz. Es miembro del Grupo PEN en Guatemala. Ha efectuado numerosas lecturas poéticas en diferentes centros culturales de Guatemala y España. Sus textos han sido publicados en diversos medios nacionales e internacionales y por ellos ha obtenido ya algunos premios. Su primer libro publicado se titula "Atrapada", en versión Castellano/Q'eqchi'.

Dirección: 31 avenida 13-76 zona 7 Ciudad de Plata II, Ciudad de Guatemala - GUATEMALA
E-Mail
: patriciamunozmeza@gmail.com

 

ATRAPADA

Atrapada en el casco urbano
de una maliciosa ciudad.

Soy un murmullo, un suspiro,
el grito atrapado, callado,
que nadie alcanza a escuchar.


VI TRAS EL CRISTAL

Vi tras el cristal
prisma de fuego,
un día puro
un día oscuro.

Maldita transparencia.

Vi florecer la mierda de la vida.
Vi supurar la piel de mis hermanos.
Vi miles de gusanos.

Aún así creo,
no haber visto nada.

 

 

 

 

 

 

 

Patricia MUÑOZ MESA

CAÍDA

Cierro los ojos,
me sumerjo en la nada,
oscuridad infinita
de un negro profundo.

Abismo inconcluso.

Se aproxima el miedo
que teme surgir.
Un silencio que espanta,
ahogado siniestro,
atrapado en burbujas
que no puedo alcanzar.

Un viaje al vacío,
en un mundo distante
de formas y sombras
cayendo al revés.


PENETRÉ LAS PROFUNDIDADES

Penetré las profundidades
de la tierra.
Eché raíces blancas
en un mundo abstracto.
Fui creciendo entre
la desigualdad y el desencanto.
Penetré las profundidades
del olvido y recordé tanto.
Tuve en mis manos al misterio.
Jugué a ser un Dios en la locura.
Lamí las mieles de la vida.
Lamí la sal de tu cuerpo.
Y sigo aquí,
perdida en el silencio.