Mayamérica CORTEZ

Kulturbrücke Österreich-Kuba Casa de la Literatura de Salzburgo

PUENTE CULTURAL AUSTRIA-LATINOAMÉRICA: LITERATURA

 

Mayamérica CORTEZ

 

Marcos Aurelio Arcaya Pizarro


Mayamérica Cortez nació en San Salvador, El Salvador, pero creció en Sonsonate, una ciudad en el Occidente del país. Su mayor deseo era pintar pero al no poder ir a una academia de pintura se dedicó a escribir. Su madre llevó sus escritos a Claudia Lars, distinguida poeta salvadoreña, que al leerlos reconoció una calidad no usual y pidió que Mayamérica la visitara para conocerla. Este acercamiento fue lo que realmente la empujó a dejar su timidez y comenzar a publicar. Debido a la guerra civil de El Salvador emigró en 1980 a Estados Unidos y reside en el área de Washington DC, donde se ha dado a conocer por la fuerza de su trabajo poético. Tiene tres hijos: Alvaro, Carmen Elena, Karla Cecilia -Karlisíma, y una nieta, Daniella Rodas.
Libros publicados: “Lumbre de Soledad” (1976); “Nostalgias y Soledades” (1995); “Cantos del Silencio” (2008); “El Libro Abierto de la Revelación” (Traducción del Inglés, 2008). Sus poemas también han aparecido en numerosas antologías, revistas y periódicos.


E-Mail: mayamerica@comcast.net

>> Lectura (XICóATL No 89):

 

A MI DOÑA CLAUDIA DEL RECUERDO


A Claudia Lars (Carmen Brannon), insigne poetisa salvadoreña


Mi sendero ha perdido su vocación de viaje.
Aletea en el tiempo una extraviada
    intención de retorno
y hay una huella desde el sitio aquél
vigilante, perenne, entristecida.

Fueron pocas las tardes en que pude
acercarme a tu heredad de barro y luz
a destrenzar tus recuerdos.
Vine a una hora cualquiera
y bebí de tus manos y labios
    la hondura de la vida.

Mostraste tus retratos -eras como una reina-
y la ilusión se te perdía en los cabellos canos.
Vine, mi doña Claudia del Recuerdo
a asomarme despacio a tus memorias de ópalo
y armiño.
¡Fueron pocas las tardes...!
¿Los recuerdas ahora en el no-ser silente
de catafalco y sombra?

No digo que has partido porque
al apagarse tu sufrimiento surgió
una nueva estrella.
Sólo siento no haber podido
regresar a ti como una hoja
para saber las nuevas de tu invierno.

¡Ah!, mi doña Claudia
¡Si pudiera regresar el tiempo aquél!
Pero, te fuiste...
No cantará la voz de Cuzcatlán y llorarán
los niños a la abuela con voz de tórtola
que descubrió las sílabas de las margaritas
y desgajó chiltotas y luceros sobre sus rizos.


LAMENTO INDÍGENA

        A todos los inmigrantes

Cuando me duelen mis hondas raíces
cuando el grito de la tierra
abierta en surcos multitudinarios
me llama a voces calladas.

Cuando la huella de las carretas
y el susurro de la milpa
el temblor de los guarumos
del cacao en flor
y el crepitar del río y la cascada
son un torrente de lamento indígena
sobre mi estirpe Pipil y Maya
sobre mi color canela
y mi pelo de negro acento.

Cuando extranjera en tierra
de nórdicos orígenes
siento hundirse en mis carnes
el cuchillo candente de costumbres
distintas, tecnologías computarizadas
y el frío de azules pupilas
extrañas a mis ojos latinos.

Cuando luchando en salvaje
pero sofisticada selva de complicados
edificios con cientos de vítreos
   ventanales
    súper autopistas
     trenes subterráneos
      sopas enlatadas
       máquinas lava-todo, limpia-todo
         toma-todo, traga-todo...

Recuerdo que soy barro puro de Ilobasco
un pedacito de Panchimalco
un bastante de Nahulingo y Nahuizalco
y un todo de Caluco
Guaymango y Zacatecoluca.

Mayamérica CORTEZ
San Salvador / Washington DC