|
Matilde Casazola Mendoza nació en Sucre/Bolivia, el año 1943. Es poetisa, compositora e intérprete de la guitarra y sus canciones. La escuela la cursó en su ciudad natal. Su formación musical la inició en la Escuela Nacional de Maestros "Mariscal Sucre". Clases de guitarra tomó con el maestro español Pedro García Ripoll. En 1974, tras su regreso del extranjero en donde vivió varios años, realizó su primera presentación con sus propias canciones. A partir de entonces ha realizado intensas giras siempre con un repertorio nuevo cada año. Su primer poemario lo publicó en 1967 al que han seguido muchos otros con intervalos regulares. Durante muchos años fue profesora de guitarra en la Escuela Nacional de Folklore "Mauro Nuñez Cáceres" en La Paz. En los aña 1982 y 1983 viajó a Europa realizando presentaciones en Francia, Suiza y España. Su obra poética se encuentra también en diversas antologías nacionales e internacionales. Su obra poético-musical es interpretada por reconocidos artistas y está grabada en numerosos LPs, casetes y cds.
Dirección: Casilla 699, Sucre - BOLIVIA
E-Mail: ursulamatilde@hotmail.com
>> Lectura (XICóATL No 78):
LOS RACIMOS
Alguien va apagando una por una
todas las estrellitas de tu cielo;
pero como tu cielo es tan enorme,
nunca te has dado cuenta.
Y eso que ya van muchos años
de que ese alguien ha tomado a su cargo
tan dolorosa ocupación.
Y eso que ya van cientos de estrellitas degolladas.
Mas tú, impertérrita, caminas y caminas
ríes y lloras
como si no pasara nada.
¡Pero tu collar está quedando en hilo puro!
Cuando la obscuridad te caiga como lluvia de piedras
sobre el despreocupado gesto,
maldecirás tu nombre y odiarás tus zapatos
y te acordarás de antiguas oraciones.
Cuando la obscuridad te sea un perro malo.
¿Dónde huir? ¿Qué salvar?
Cuando la obscuridad te caiga como pedrada dura
sobre el corazón agrio.
¿Ay la ventana abierta!
¡Ay tantos dones postergados!
Te quedarás bebiendo un lago triste
cementerio poblado de estrellitas
que cada noche hacían desesperadas señas
pidiéndote socorro.
Porque alguien va apagándolas
sin que vos te des cuenta.
¡Ea! ¡Vuelve tus ojos,
vigila tu tesoro!
¡No te encandiles en la caravana
de colores fantásticos!
Que las estrellitas no se adquieren
como se adquiere un traje;
que las estrellitas se apagan para siempre
y no hay quien las reemplace.
Y que las caravanas se venden y se compran
y llevan escondidos afilados puñales
para cortar tus sueños libres,
para partir tu corazón en siete partes.
------------------ &&&&& ------------------
Yo creí que el mundo era alegre
y por eso me puse pantalones amarillos.
Pero después he descubierto
un rincón sospechoso
donde la luz no se anima a entrar
donde yo parezco un muñeco
ridículamente ataviado
con traje de mentiras.
Ay, que ese lugar es peligroso
para que lo descubran las gentes satisfechas.
Son dos niños dormidos junto a una puerta
a las diez y tantos de la noche
en incómodas posturas y con un gesto triste colgando de su boca.
Son dos niños astrosos con una olla y un pan,
que se han dormido.
Nosotros salíamos del cine, comentando.
Mas ni aún los horrores de la maldad humana
que acabábamos de ver sobre una superficie plana,
eran comparables a aquella realidad tan cierta,
quizá no tan terrible en apariencia
pero real como cualquiera de nosotros,
real a las diez y tantos de la noche,
real al alcance de todos los ojos, y de todos los pasos,
y de todas las manos.
Pero nadie podía quedarse;
¡ay!, sólo el corazón.
El corazón tan indefenso como un niño
como dos niños dormidos junto a una puerta.
El corazón escuálido
sin pantalones amarillos
sin alegría y sin botones.
Pero nadie podía quedarse
¡ay!, sólo el corazón.
CANCIÓN PARA EL HOMBRE OBSCURO QUE DUERME EN LOS UMBRALES
Duermes a un rincón de mi puerta,
encogido y harapiento.
Yo te espío desde adentro,
hambrienta por llamarte.
No sabes que tienes un lecho tendido
con las sábanas blancas
y la colcha floreada.
Todo listo, cada noche.
Y cada noche me desvelo
detrás de la puerta.
Nunca te diré: - ¡entra,
que somos hermanos! -
Pues, tú me escupirías
o a lo mejor, sin decir palabra
cambiarías de puerta.
Estamos separados
por más de una puerta, es cierto.
Por un silencio exacto
marcando la hora única
en ojos y labios,
en la actitud de todo el cuerpo.
¿Eres un ángel, un demonio,
espía de mis actos,
guardián inmóvil de mis pensamientos?
Todo es imaginario.
Eres un hombre,
sólo eso,
que por extraña suerte
viene a formar parte de mi mundo.
Los códigos actuales
proclaman nuestras igualdades
y yo te escribo un verso
mientras la humedad sigue acunando tus sueños cada noche
obscuro ser contra cuyas espaldas
cierro mi puerta torpemente.
8 de octubre de 1967
Dicen que ha muerto
ha muerto.
Lo buscaré en las estrellas
y en mi propio espejo;
porque dudo yo
porque no quiero
que sea cierto.
Estrellas le vi
estrellas brillantes sus ojos
retenían la esperanza,
y una sonrisa
le flotaba en la boca.
¡Cómo punzabas dulce espina!
Pero un pajarito me dice al oído que ha muerto.
Inútilmente echarán injurias
para borrar su nombre
o le resucitarán en himnos épicos.
No, no ha de ser ya lo mismo
ni será su melena
ni su forma de encender la pipa
ni su valor soberbio.
Dicen, lo dicen todos, hasta el mismo viento
pero dudo yo
pero no quiero
que sea cierto.
Matilde CASAZOLA MENDOZA
|