Jorge KATTÁN ZABLAH

 

Kulturbrücke Österreich-Kuba Casa de la Literatura de Salzburgo

PUENTE CULTURAL AUSTRIA-LATINOAMÉRICA: LITERATURA

 

 

Jorge KATTÁN ZABLAH

 

Jorge Kattán Zablah

Narrador y ensayista salvadoreño (1939). Abogado (Chile) y Doctorado en Letras por la Universidad de California (E.U.). Director del equipo editorial de Francachela que representa a Estados Unidos, Canadá y Centroamérica.

Director del Departamento de Español en la institución académica Defense Language Institute, en Monterrey, California. Ha publicado un libro de ensayo y cuatro colecciones de cuentos,

además sus textos han aparecido en antologías, revistas y otras publicaciones de Iberoamérica. Sobre su obra narrativa se han publicado numerosos ensayos y dictado conferencias en universidades de E. U. y Centroamérica.

Dirección: 3150 Sycamore Place, Carmel, Ca. 93923 - USA
E-mail: lasiguanaba1@altavista.com

>> Lectura (XICóATL No 54):

LA INFALIBILIDAD DE LA SIBILA

Muy asombrada quedó la sibila de Cojontepeque, Ña Tomasa Barillas, al ver en el umbral de su humilde morada al encopetado visitante.
Ahora bien, si tomamos en cuenta que ella, por su calidad de adivina, se supone que lo sepa todo y que, por lo tanto, debería ser invulnerable a cualquier sobresalto, una sorpresa como la de marras implica una desconcertante contradicción. Pero hay que dar fe de las cosas tal como sucedieron y así se han consignado en este documento. Ña Tomasa hizo un vano intento por ocultar su turbación y, tras ofrecerle asiento con un cortás gesto de su huesuda mano, le lanzó al Señor Presidente de la República una oblícua mirada la cual revelaba la profunda desconfianza que le inspiraba el inoportuno huésped.
–Tu fama, vieja arpía, ha rebasado ya las estrechas fronteras del país y en todos los confines del planeta se alaba la exactitud de tus predicciones. Hay quienes comparan tu casa nada menos que con el Oráculo de Delfos.
Luego de una breve pausa, prosiguió con su intimidante voz:
–He venido a pedirte consejo porque invadir a una nación vecina. A ver, vieja pícara, ¿qué dice tu bola de cristal?
Tras escudriñar su misterioso globo durante algunos minutos, que al impaciente visitante se le hicieron interminables, Ña Tomasa, dictaminó con acusado laconismo:
- ¡Si lo hace, su Excelencia, destruirá un gran país!
Y, tras decir esto, cerró los ojos y cayó presa de un incontenible sueño.
A lo cual su huésped replicó:
– ¡Eso mismo es lo que yo quería escuchar!
Y el Señor Presidente atacó con todo su poderío militar a la nación limítrofe que tenía en mente y, tal como predijo la sibila, terminó destruyendo un gran país: el suyo propio. 


UN SUICIDIO MÁS

Eusebio Padilla había tomado esa infeliz decisión la noche anterior. Ya no podía echar marcha atrás. Lo sabía muy bien. Los lubricados engranajes y rodillos de su febril imaginación que apuntalaban su autodestructiva determinación daban vueltas sin cesar. Hoy se encontraba allí, en protagonizando aquel ritual, despojado de su ropa, contemplándose de cuerpo entero ante el espejo de su dormitorio, mientras sostenía el cromado revólver en la mano derecha. El sudor que le surcaba las mejillas traicionaba su aparente serenidad. De pronto, levantó el arma. Apuntar hacia el centro de su frente y tirar del gatillo fue un solo acto. Las astillas de su resquebrajada cabeza volaron como dardos por todo el cuarto. Pero no se derramó ni siquiera una gota de sangre. Y la verdad sea dicha, no existía ninguna razón para que tal cosa ocurriera, pues Eusebio, cobarde de nacimiento, creía a pie juntillas y por conveniencia propia que la única realidad era la que reflejaban los espejos. Así consumó su quinto suicidio en sentido figurado. 


EXTRAÑA SÚPLICA

Desde el día en que el célebre filosófo ateo Juan Alvarez Burgos desapareció misteriosamente, sin dejar rastro alguno, habían transcurrido sesenta días cabales. Su desconsolada esposa, a fin de aumentar las posibilidades de que se produjera el milagro de verlo retornar sano y salvo, les suplicó entonces a los habitantes del mundo entero, muy encarecidamente y por todos los medios de difusión a su alcance, que por favor y por lo más sagrado, se abstuvieran de rezar por él. 


Jorge KATTÁN ZABLAH
San Salvador/Carmel